divendres, 7 de novembre de 2008

Pedrito y el Lobo - Dagania Fraile (Abogada)

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Cuántas mujeres fallecen al cabo del año por malos tratos… Cuántas mujeres y hombres tienen que abandonar sus hogares por abusos domésticos de sus parejas y familiares… pero la pregunta no es cuántos son violentados, sino cuántos son engañados. Y engañados desde qué punto de vista? Pues engañados como jueces, como trabajadores sociales, como asistentes, como abogados, como parejas… y ello en base a qué? Pues en base a los beneficios que cierta gente puede obtener de interponer una denuncia por malos tratos y que ésta no sea real.

Existen mecanismos de justicia, y los mismos deben ser utilizados para lo que deben ser utilizados, es decir, por las personas efectivamente violentadas, maltratadas y perjudicadas. Pero desde luego que no deben utilizarse por mujeres o abogados sin escrúpulos, que optan por la solución fácil de “denuncia y vencerás”.

Cuando se interpone una denuncia por malos tratos, en España, automáticamente se obtiene que el marido (o padre), no olvidemos que esta ley sólo está hecha a favor de las mujeres violentadas por un hombre que sea familiar directo o pareja, salga de la vivienda en el momento mismo en que se interpone la denuncia.

Que el fulano en cuestión pase una noche en el calabozo, y que al día siguiente sea visto por un juez que le va a decir, en caso de que se pueda probar de algún modo que existió violencia (y recordemos que en la duda siempre a favor de la mujer) tendrá que abonar una pensión de hasta 300 Euros por cada niño que haya tenido, hasta 300 Euros por la pensión compensatoria a la mujer que se supone que ha maltratado, que automáticamente está viviendo fuera de lo que fue su hogar, y que no puede acercarse en menos de 150 metros ni a su mujer, ni a sus hijos.

Conclusión, mecanismos de protección existen… pero también mala fe y abuso de los mismos. Sirva en esta ocasión este artículo, como llamada de atención a las conciencias, y al cuento de “Pedrito y el lobo”, y no utilicemos una ley ni unos mecanismos que están previstos para situaciones límite, para defraudar no sólo al sentido común, sino también a una situación de justicia de quien realmente necesita protección y auxilio.

Si todos nos dedicamos a denunciar a nuestras parejas por malos tratos para que no vean a nuestros hijos comunes, y que encima se les quite hasta la posibilidad de protestar por ello, y salgan inmediatamente del hogar familiar, qué pasará con aquellas mujeres que efectivamente sí precisan que se les proteja… que simplemente, llegará un momento en que ni siquiera ellas se vean protegidas, porque ya nadie creerá que existen de verdad maltratadores.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Justicia per tots y per totes,el meu germa esta a la presso per denuncies falses de su ex-dona, esten desesperats. sius plau ajuda!!bu