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dilluns, 13 de setembre del 2010

Feminists 'tilt' figures / Las feministas inclinan las cifras

Las feministas de inclinación "cifras

NOTICIAS
LAURIE Nowell
289 palabras
12 de septiembre 2010
Domingo Herald Sun
Sección 1, página 28

Las cuestiones de la protección de la infancia y la violencia doméstica han sido secuestrados por motivos políticos camarillas feministas, de acuerdo con una coalición de grupos de hombres.

La afirmación se produjo después de un informe de Defensoría del Pueblo encontró culpable de los burócratas "acción administrativa desproporcionada y el mal" después de no poder corregir la información falsa y engañosa que promovió la idea de los hombres eran en su mayoría responsables de la violencia doméstica.

Oficina del sur de Australia para la Mujer presentó estadísticas erróneas, como por ejemplo el 95 por ciento de la violencia doméstica implica un autor masculino y una mujer víctima, el Defensor del Pueblo consideró. Los datos primarios muestran que, en general, por lo menos uno de cada tres víctimas son hombres.

Men's Health Australia portavoz Greg Andresen, dijo el informe del Defensor del Pueblo SA debe hacer el Gobierno Gillard pensar dos veces antes de hacer retroceder las reformas paternidad compartida introdujo al Derecho de familia por el gobierno de Howard - que garantiza de manera efectiva los padres un cierto nivel de acceso a sus hijos en caso de ruptura matrimonial.

"El panorama parece estar surgiendo de las oficinas de la mujer en todo el país - que asesoran a los ministros de estado y federales - de haber tomado las líneas profundamente feminista sobre el abuso doméstico y protección de la infancia", dijo Andresen.

"Estos burócratas tienen una perspectiva feminisist fuerte - y eso es probablemente apropiado para las personas interesadas en las cuestiones de la mujer.

"Pero el problema es que cuando los gobiernos despliegue de programas relacionados con los niños, lo que se extenderá es un programa para mujeres, no uno que tenga en cuenta la igualdad de hombres y mujeres.

"La sabiduría convencional entre estas personas es que los autores sólo de la violencia doméstica son hombres y sólo a los perpetradores de la violencia contra los niños son hombres.




"

dijous, 5 d’agost del 2010

Navarro dice «no conocer denuncias falsas por maltrato»

http://www.abcdesevilla.es/20100802/andalucia/navarro-dice-conocer-denuncias-201008021313.html

Navarro dice «no conocer denuncias falsas por maltrato»

abcs / sevilla /02/08/2010
La consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro, ha dicho este lunes que "no conoce ninguna denuncia falsa por maltrato", y "me gustaría conocer a alguna persona que me ponga alguna sobre la mesa", añadió.
Mientras tanto, dijo, "yo afirmaré rotundamente que no hay denuncias falsas".

En rueda de prensa para presentar el balance de atención a mujeres inmigrantes por parte de la Junta durante 2009, la consejera instó a toda persona que haya encontrado denuncias falsas a que "no las cuente a los medios, sino que me las ponga sobre la mesa, y me diga cuántas denuncias ha puesto".

En este sentido, Micaela Navarro explicó que "las denuncias falsas son un delito", y, por tanto, agregó, "cualquier persona que tenga conocimiento sobre una denuncia falsa por maltrato está obligada a denunciarla".

dimecres, 21 d’abril del 2010

Detenida una mujer por violencia de doméstica.

http://zaragozamemata.wordpress.com/2010/04/21/detenida-una-mujer-por-violencia-de-domestica/

Detenida una mujer por violencia de doméstica.

La Policia Local detuvo ayer a una mujer por un delito de violencia doméstica tras agredir a su pareja. Los echos se produjeron en el barrio de Las Delicias.

El delito de violencia doméstica afecta por igual a hombres y a mujeres pero los diferencia con un matiz. De acuerdo al Código Penal es más grave que dentro del ámbito doméstico un hombre pegue a una mujer que una mujer sea quien pegue a un hombre.

Desde nuestro punto de vista esto es una postura de desigualdad negativa, pero continuaremos con lo que nos dice la Ley.

Si un hombre (hablamos siempre dentro de una relación afectiva) es el que agrede a su pareja incurre en el delito del art. 153.1 del Código Penal. Cuando el mismo caso se produce al revés, es decir que si una mujer pega a su pareja incurre en un delito del art.153.2 del Código Penal; misma acción y mismo ámbito pero menor pena.

Detenida una mujer por violencia de doméstica.


El legislador entiende que la mujer está en una situación de inferioridad y por ello trata de protegarla ofreciéndole mayores garantías judiciales.

¿Qué tiene que hacer la Policia Local en estos casos?. Valorar la situación. Los agentes tienen que hablar por separado con los implicados, si entran en el domicilio observar como esta; desordenado, ordenado, sucio, que parece que ha existido una fuerte discusión, hay menores…etc. Si hay lesiones, armas y en cualquier caso la persona que supuestamente agrede -sea verdad o no- es detenida y pasa a dispusición judicial.

Esto ocurre porque la Ley no entiende en este primer aspecto si es verdad o no, es decir, si una mujer dice que le han pegado inmediatamente la persona que supuestamente le ha agredido será detenida. Ya se demostrará posteriormente si es cierto o no.

dimecres, 31 de març del 2010

Carta destacada del día: 'Hay que modificar la ley de violencia de género'

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=699714&idseccio_PK=1006&h

Carta destacada del día: 'Hay que modificar la ley de violencia de género'


Marina Aparicio. Madrid

Soy una mujer feminista y estoy en contra de la ley de violencia de género. Estaba mal no tener leyes para el maltrato, pero es tan malo o peor tener una ley extrema, discriminatoria, injusta e ineficaz. Esta no es una opinión que surja de leer noticias o de participar en foros. Por desgracia, mi opinión se basa en la experiencia personal de gente muy querida para mí. Muchos hombres que están sufriendo maltrato son ignorados y se hallan en situaciones límite por culpa de esta ley. Lo peor es que desde que se aprobó la normativa, los casos de violencia doméstica han aumentado, aunque el Gobierno diga lo contrario. Muy pocos ciudadanos conocen los datos reales; solo quienes, directa o indirectamente, hemos sufrido injusticias a causa de esta norma sabemos la verdad, la verdad --políticamente incorrecta-- de que las mujeres también somos violentas, la verdad de la denigración y el maltrato al que es sometido un hombre solo por ser denunciado sin pruebas.
La citada ley, al menos en la práctica, no prevé la posibilidad de que el hombre sea inocente hasta que se demuestre lo contrario. Si un hombre denuncia a su pareja por malos tratos y esta le denuncia falsamente a él, en primer lugar detienen al hombre y lo encarcelan dos días. Lo más probable es que el hombre sea condenado a un año de cárcel, despreciando por completo su denuncia, aunque haya informes médicos que prueben lo contrario. Sé que es difícil de creer. Yo tampoco lo creía, pero ya hay muchas pruebas de que esto es así, de que hay mujeres que pegan a los hombres. Hagamos leyes más justas, tanto contra la violencia que sufren las mujeres como contra la violencia que sufren los hombres.

diumenge, 24 de gener del 2010

LA BESTIA DE NUNCA ACABAR

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2010/743/1263078001.html

MALOS TRATOS | LA BESTIA DE NUNCA ACABAR

VIOLENCIA DE GÉNERO 2010 empezó mal. Es la historia de nunca acabar. Josefa fue estrangulada por Juan Manuel, su marido, el día 2 en El Cuervo (Sevilla). Ella lo cuidó durante años tras sufrir un accidente y él le pagó con la muerte. En la primera semana de 2009 no hubo parricidos. ¿Todo un mal augurio? Hace 20 años, él se cayó de una torreta. «Quedó hecho papilla». Pepi lo cuidó, empujaba su silla de ruedas. Cuando caminó, puso rumbo al bar

JAVIER GÓMEZ | MARTIN MUCHA

Juan Manuel Cordero, el Gogo, le encantaba tumbar cada día su copita de Larios. Pero hacía dos semanas que en el bar del Farra le veían raro. Se acodaba y pedía cerveza sin alcohol. «Dos días antes de todo, hasta pidió una tónica sola». En el pueblo sevillano de El Cuervo, que porta el mal fario en el graznido del nombre, los hombres no van al psicólogo. El único diván es una dura barra de zinc con redores de Duralex. Y algo le rondaba al Gogo si la tónica bailaba sola en el vaso, dicta Francisco, el terapeuta con mandil que le devolvía el cambio.

Nadie en El Cuervo, último burgo hispalense antes de pisar provincia de Cádiz, recuerda serio al Gogo. Chunguero, trasnochador, mujeriego, cualquier ocasión era buena para una cogorza. No se metía en peleas. Muchos en el pueblo desenfundan esa muletilla de que el presunto homicida era alguien «inofensivo». Al margen de que pocos estranguladores en potencia suelen vanagloriarse de sus pulsiones homicidas en sociedad, Juan Manuel Cordero, la primera bestia de 2010, llevaba el disfraz grapado al nombre.

El Gogo, 53 años, era ese tipo siempre disponible para la última copa de todos, aunque para él fuera sólo la penúltima. En el hogar habían dejado de esperarle. «¿La Pepi? Ésa está en casa», decía, entre sorbo y sorbo. Mientras engarzaba risotadas, la Pepi hilaba silencios enclaustrada entre las humildes paredes de su morada marchita en la calle Rosa, que en esta historia todos los nombres tienen su porqué.

Dicen las vecinas que apenas salía de casa. «Nadie la sacaba. Daba pena verla», lamenta Candela, una vecina anciana. Las campanas desembalaron 2010 y el sábado 2 de enero encontró fuerzas para ir a comprar un vestido y unas bragas. Pocas horas después, esa madrugada, volvió a salir, a la fuerza y cubierta por una sábana blanca.

Decreta la autopsia que Josefa Ramírez, de 45 años, falleció por asfixia tras compresión del cuello. Una persona que asistió al levantamiento del cadáver se sorprendió por la escena del crimen. La casa estaba a oscuras. Pepi yacía en su cama recién peinada, con una bata sobre el pijama y los brazos flexionados hacia arriba con los puños cerrados, como un bebé. Como si el Gogo la hubiese retocado para aparecer ante la autoridad como una mortaja presentable. Un gesto de jeroglífico afecto, otro impulso de control omnisciente del maltratador o quizás sólo el último calambrazo de un tarado.

El eterno retorno en las cuentas de la violencia de género acontece cada primero de año, aunque la lista de nunca acabar parece cada vez más reducida. En 2009 fueron 55 las víctimas mortales. Un 27,6% menos que las 76 del año anterior y un 15% menos que la media de los últimos cinco años.

Bibiana Aído, ministra de Igualdad, hará un examen público de estos datos pasado mañana, martes, pero desde su equipo se ha asegurado a Crónica que la mejora en los datos «indica que se avanza en la dirección correcta, aunque hay que permanecer alerta» porque no se descarta una inversión de tendencia en 2010. De hecho, el año pasado no se registraron asesinatos conyugales en la primera semana de enero.

LA CUCHILLADA NO CUENTA

Desde el Gobierno se insiste en que España se ha convertido «en una referencia» por «la mejora en la protección de las mujeres víctimas, el incremento de los recursos para combatir esta violencia y la reducción de los niveles de tolerancia a la violencia». Sin embargo, la mecha de la plaga no se ha extinguido... y la de la polémica sobre las cifras, tampoco.

El juez de Sevilla Francisco Serrano denunció en Crónica que las estadísticas de violencia de género -que según la ley es sólo aquélla ejercida contra una mujer- están «sesgadas». Los 30 hombres fallecidos en 2009, según sus cálculos, a manos de sus parejas no figurarían en ningún registro oficial.

El lunes, una mujer marroquí mató a un hombre de una cuchillada en la cabeza en la casa que compartían en Madrid. Estaban casados civilmente. Sin embargo, Antonio Luna Peña, cuchillada en ristre, como denuncia el juez Serrano, tampoco aparecerá en las estadísticas gubernamentales de violencia doméstica.

El miércoles, en Hospitalet de Llobregat, una peruana de 38 años falleció a manos de su pareja y un amigo suyo, ambos detenidos. Ella aparece ya en la contabilidad oficialcomo la segunda del año en las listas de crímenes de género.

No hace falta salir de El Cuervo para darse cuenta de que la bola no tiene una dirección fija en el petaco de la violencia conyugal. El miércoles, un paisano salía del centro de salud del pueblo donde todavía se lloraba a Pepi con un parte de lesiones propiciadas por su esposa.

En el toldo figura un anacrónico Café Venecia, pero el bar del Farra parece un museo a gloria de la tasca española. El silencio bulleante de la tele en sobremesa, racimos de plástico junto a jamones ahumando desde el siglo XX, la tragaperras cantando las horas, el ventilador dando vidilla al humo de los puros, un calendario atrasado -total...- y un grupo de figurantes con bastón que contesta a las preguntas con muecas desganadas de palillo.

Francisco, el Farra, asegura que el primer parricida de 2010 «andaba deprimido. Decía que no le gustaba trabajar por la noche. Que no lo aguantaba». En los últimos tiempos, Juan Manuel hacía de guarda en unas naves a la salida del pueblo. Trabajaba a intervalos. Le llegaba con la pensión de invalidez que recibe desde que hace unos 20 años, cuando trabajaba como especialista eléctrico en Abengoa, se cayó desde una torreta.

«PARECÍA UNA MOMIA»

«Quedó hecho papilla. Parecía una momia. Había que cuidarle como a un vegetal. Durante mucho tiempo fue en silla de ruedas. Josefa se encargaba de todo. Le empujaba, sacaba adelante a los críos y la casa», dice una paisana, Mercedes, permanente azabache, que como casi todos en este pueblo de 8.500 habitantes en el Bajo Guadalquivir, prefiere mantener su apellido a buen recaudo.

Josefa siempre fue ama de casa y, como sus cuatro hermanas, nunca se movió de El Cuervo. El Gogo viajó mucho por su trabajo en la eléctrica. Varios países africanos, Madrid, Alicante... Todo era más fácil cuando las juergas se las corría lejos de casa. Al fijar su residencia en el pueblo, arreciaron los problemas.

En cuanto pudo caminar por su propio pie, puso rumbo al bar. Cualquier excusa era buena: la feria, el Rocío, los toros, carnaval... Josefa nunca sabía si llegaría tarde o si no llegaría. Cuentan en el pueblo que la traicionaba con otras mujeres y también con hombres. «Siempre fue muy liberal. Fiestas, se apuntaba a todas. De la mujer no es que hablase mal. Es que ni hablaba. Para él no existía», dice un amigo del encarcelado.

Tuvieron dos hijos. Juan Manuel, al que también llaman Gogo, de 26 años, emancipado, que trabaja en una empresa de materiales de construcción, y el pequeño, Adrián, de 22, homosexual, lo que había causado graves discusiones en el hogar. Ninguno tenía buena relación con su padre, según cuenta un familiar. No es el único drama en el árbol cruzado de los Cordero-Ramírez. Un hermano del asesino, Mateo, está casado con Manoli, hermana de la víctima.

La víspera de Reyes, los hijos de Pepi se refugiaron en casa de una de sus tías, viendo las horas venir, viendo las horas volver, y recibiendo el pésame de los paisanos. El alcalde había decretado el luto del pueblo y el cielo obedeció. En toda España, los críos intentaban pescar caramelos de las cabalgatas de Reyes. Menos en El Cuervo: el único pueblo de España donde Melchor, Gaspar y Baltasar pasearon saludando el viernes, con tres días de retraso.

«NO LE PEGABA»

Tres vecinas que no quieren revelar sus nombres contemplan en bata la entrada de la calle Rosa, 7, con su enrejado mudo, sus velas con la estampa de Nuestra Señora del Carmen en la puerta y unas margaritas mustias. El cristal de la puerta sigue ajado, tras la patada que el hijo mayor dio ante las cámaras de televisión cuando supo lo ocurrido.

-A mí nunca me gustó. Las pocas veces que se les veía juntos, él la hacía de menos. Le decía: «Calla, que tú no vales pa' na'». La mató poco a poco, a palos de los que no dejan morao -dice una, de más de 60 años, mientras se ciñe su albornoz azul.

Dos de ellas la llamaron recientemente, porque Josefa se sacaba unas perrillas extra vendiendo a domicilio productos de cosmética e higiene de la marca Avón. De constitución rolliza, los meses antes de su asesinato parecía un cirio andante. «Debía de pesar 30 kilos. Tenía unas muñecas así, como el dedo. Estaba demacrada», dice la que vive en la casa de la esquina. Asustada, fue a ver a Isabel, hermana de Josefa. «Le dije que conocía un médico muy bueno de los nervios. Isabel me contó que Pepi sufría y discutía con el marido, pero que el Gogo no le pegaba y le daba su dinero. Todas las hermanas le insistían en que se divorciara para siempre».

De hecho, él iba y venía del domicilio. Había pertrechado una cochera en la plaza del Ayuntamiento como segunda casa. Allí el Gogo escuchaba música de los 60, su preferida, y hacía lo que le placía. Pero en la calle estaban de obras y había vuelto al domicilio familiar, donde recomenzó la tormenta para Pepi.

Ella nunca le había denunciado. «Era una mujer a la antigua. No hablaba por no ofender. Sufrió desde novia, pero nunca se lo contaba a nadie, aunque todos sabían que discutían. Quién sabe por qué se casaron. Será que el amor es ciego de verdad», cuenta Candela. «Por aquí nunca vino», explica Isabel, la psicóloga del centro de la mujer de El Cuervo, «pero parece el estereotipo de la mujer maltratada psicológicamente durante muchos años».

Ella sabe del miedo de muchas mujeres a denunciar los malos tratos en El Cuervo. Algunas retiran los cargos amenazadas por sus maridos. Preguntando por el pueblo, la gente dice que en El Cuervo nunca se han registrado episodios de malos tratos. Bajo el felpudo, emerge otra realidad.

En 2009, 200 mujeres acudieron al centro a realizar consultas sobre sus derechos en relación con la violencia conyugal. O sea, el 5,7% de las en torno a 3.500 mujeres de más de 16 años que viven en la localidad. Una media similar a la de 2008.

LA RISITA DE SIEMPRE

Podría pensarse que se trata de un fenómeno ligado a la mentalidad antigua. No es cierto. «Muchas de las chicas tienen poco más de 16 años», afirma la psicóloga. En El Cuervo hay una terapia de grupo con ocho mujeres que han roto la omertá rural en un municipio, rodeado de cortijos, que siempre ha vivido de la mano de obra agrícola.

El pueblo andaluz asume la tragedia, como una herencia lorquiana, pero no el deshonor. Acababan de asesinar a una mujer y en el pueblo sólo se hablaba el miércoles de una sonrisa. La del Gogo, al partir, esposado, de los juzgados de Lebrija, «Yo empecé a gritar delante de la televisión: joputa, acecino... Tendría que haber salido de allí al menos con la cabeza gacha», dice la vecina de la bata azul.

Muchos otros le esperaban para gritárselo en persona. El Gogo les retó con una risita cabrona, la que siempre gastaba, mañana y noche, con la copa de Larios en la mano, dispuesto a seguir la fiesta. Él es la primera bestia de 2010. Se llama Juan Manuel Cordero. Y lleva el disfraz grapado al nombre.


Y EL PRIMER HOMBRE ASESINADO. Y LA PRIMERA CONDENADA POR MENTIROSA...

Los primeros protagonistas por violencia de género ya han aparecido en 2010. Son casos que demuestran que las es ta dís ticas oficiales no dicen siempre toda la verdad.

PRIMER ASESINADO. Menos mediático pero también cruel. La violencia de género contra hombres ya se cobró su primera víctima: Antonio Luna Peña, español, 54 años. El cuchillo que lo mató, le atravesó la cara. Su supuesta asesina, una mujer de 49 años, magrebí. Ella misma se presentó en la comisaría de Carabanchel, Madrid, para describir la muerte de Antonio. «Acabo de matarlo», confesó F.K. Su móvil: el despecho.

Los agentes fueron a la dirección que ella les dio: Plaza del Cardenal Pancili, 6. En el salón estaba su ex pareja como ella lo había descrito. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por él. F.K. habría actuado movida por los celos y la ira [«El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba», decía Salomón]. Antonio Luna ya había rehecho su vida con otra mujer, con quien vivía. Según los vecinos, ambos regularmente discutían. Se investiga si la agresión fue mutua, aunque está casi descartado. Ella no mostraba -aunque sólo lo podrá confirmar el informe del forense- signos externos de violencia.

PRIMERA MENTIROSA. Le acusó de violar a sus hijos. De casi ahogarla. Le denunció en más de 20 juzgados. Le obligó a irse de casa. La policía y los jueces la defendieron desde 2003. El ex marido de M.T. estuvo a punto de ir a prisión. Esta semana trascendió la sentencia firme de la Audiencia de Salamanca. Puras patrañas.

Todo el peso de la ley estuvo a punto de caer sobre este miembro de la Asociación de Padres de Familia Separados. En su calvario legal -además- los jueces le impusieron una pensión desproporcionada. Nadie quiso escucharle cuando decía que su ex mujer tenía una personalidad paranoide. La sentencia es ejemplar porque son muy raros los casos en que la Justicia va en contra de una mujer que argumenta sufrir malos tratos [19 versus 50.000 procedimientos en total]. Su condena: 5.000 euros de indemnización para su ex esposo y 1.800 euros de multa. Y la vergüenza por aprovecharse de una ley que protege a mujeres que -de verdad- sufren malos tratos.

PRIMERA JUEZ «REBELDE». María Gracia Parera de Cáceres acaba de lanzar, en un foro web especializado, la primera sentencia sobre la situación en la Justicia española: «Soy juez de violencia sobre la mujer en Madrid desde el 2005, he conocido miles de asuntos relativos a denuncias de violencia de género. El juez Serrano, en sus manifestaciones respecto de las detenciones injustificadas, tiene la razón, os podría contar numerosas detenciones vergonzosas: La de un hombre de 85 años con alzheimer avanzado porque su esposa quería que le tramiten una residencia. O la detención de un hombre con herida de arma blanca causada por su pareja que dijo que era él quien la había amenazado [y él era inocente]... Estas detenciones, como casi todas las que se producen, son policiales, no son efectuadas por orden judicial, y su fundamento no es el riesgo inminente para la denunciante, sino el miedo o lo que vulgarmente podríamos describir con la frase pasa la bola y que no vuelva».

dilluns, 11 de gener del 2010

Detenida una mujer en Zaragoza por amenazar e intentar atropellar a su pareja

http://www.20minutos.es/noticia/601350/0/detenida/atropellar/pareja/



Detenida una mujer en Zaragoza por amenazar e intentar atropellar a su pareja

  • María de los Ángeles C. S., de 45 años, ha sido detenida por un presunto delito de violencia de género.
  • Causó lesiones a su pareja durante una discusión.
  • Teléfono gratis de ayuda sobre violencia doméstica: 016.

EFE. 07.01.2010

Una mujer ha sido detenida en Zaragoza por proferir amenazas graves a su compañero sentimental, al que causó lesiones en el transcurso de una discusión, además de haberle intentado atropellar con su vehículo.

Según ha informado este jueves la Policía Local, los hechos ocurrieron a las 20.43 horas del miércoles, en la calle Mariana Pineda, del barrio del Actur.

La mujer, identificada como María de los Ángeles C. S., de 45 años, fue detenida por un presunto delito de violencia de género para, posteriormente, pasar a disposición judicial.

La compañera sentimental del hombre apuñalado en Torrejón se declara la autora del crimen

http://www.20minutos.es/noticia/30391/0/CADAVER/apunalado/torrejon/

Lunes, 11/01/10.
LE HABÍA DENUNCIADO POR MALOS TRATOS

La compañera sentimental del hombre apuñalado en Torrejón se declara la autora del crimen

El cadáver de un hombre, que tenía una puñalada en el corazón, fue encontrado este jueves en un portal de la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. Una mujer, que se ha identificado como su compañera sentimental, se ha entregado poco después en comisaría.

El asesinato de Antonio Luna fue por despecho ...// Primera sentencia del 2010 por FALSA DENUNCIA de VG.

http://www.elmundo.es/

El asesinato de Antonio Luna fue por despecho ...//
Primera sentencia del 2010 por FALSA DENUNCIA de Violencia de Género

La juez de VG en Madrid, María Gracia Parera, da la razón al Juez Francisco Serrano

EL MUNDO – 10-01-2010 Los primeros protagonistas por violencia de género ya han aparecido en 2010. Son casos que demuestran que las es ta dís ticas oficiales no dicen siempre toda la verdad.


PRIMER ASESINADO. Menos mediático pero también cruel. La violencia de género contra hombres ya se cobró su primera víctima: Antonio Luna Peña, español, 54 años. El cuchillo que lo mató, le atravesó la cara. Su supuesta asesina, una mujer de 49 años, magrebí. Ella misma se presentó en la comisaría de Carabanchel, Madrid, para describir la muerte de Antonio. «Acabo de matarlo», confesó F.K. Su móvil: el despecho.

Los agentes fueron a la dirección que ella les dio: Plaza del Cardenal Pancili, 6. En el salón estaba su ex pareja como ella lo había descrito. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por él. F.K. habría actuado movida por los celos y la ira [«El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba», decía Salomón]. Antonio Luna ya había rehecho su vida con otra mujer, con quien vivía. Según los vecinos, ambos regularmente discutían. Se investiga si la agresión fue mutua, aunque está casi descartado. Ella no mostraba -aunque sólo lo podrá confirmar el informe del forense- signos externos de violencia.

PRIMERA MENTIROSA. Le acusó de violar a sus hijos. De casi ahogarla. Le denunció en más de 20 juzgados. Le obligó a irse de casa. La policía y los jueces la defendieron desde 2003. El ex marido de M.T. estuvo a punto de ir a prisión. Esta semana trascendió la sentencia firme de la Audiencia de Salamanca. Puras patrañas.

Todo el peso de la ley estuvo a punto de caer sobre este miembro de la Asociación de Padres de Familia Separados. En su calvario legal -además- los jueces le impusieron una pensión desproporcionada. Nadie quiso escucharle cuando decía que su ex mujer tenía una personalidad paranoide. La sentencia es ejemplar porque son muy raros los casos en que la Justicia va en contra de una mujer que argumenta sufrir malos tratos [19 versus 50.000 procedimientos en total]. Su condena: 5.000 euros de indemnización para su ex esposo y 1.800 euros de multa. Y la vergüenza por aprovecharse de una ley que protege a mujeres que -de verdad- sufren malos tratos.

PRIMERA JUEZ «REBELDE». María Gracia Parera de Cáceres acaba de lanzar, en un foro web especializado, la primera sentencia sobre la situación en la Justicia española: «Soy juez de violencia sobre la mujer en Madrid desde el 2005, he conocido miles de asuntos relativos a denuncias de violencia de género. El juez Serrano, en sus manifestaciones respecto de las detenciones injustificadas, tiene la razón, os podría contar numerosas detenciones vergonzosas: La de un hombre de 85 años con alzheimer avanzado porque su esposa quería que le tramiten una residencia. O la detención de un hombre con herida de arma blanca causada por su pareja que dijo que era él quien la había amenazado [y él era inocente]... Estas detenciones, como casi todas las que se producen, son policiales, no son efectuadas por orden judicial, y su fundamento no es el riesgo inminente para la denunciante, sino el miedo o lo que vulgarmente podríamos describir con la frase pasa la bola y que no vuelva».


diumenge, 20 de desembre del 2009

JUEZ FRANCISCO SERRANO - INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

Por el Juez Francisco Serrano Castro

De entrada, se ha de comenzar por defender la honestidad, profesionalidad y probidad de los magistrados que han elaborado el informe, con algunos de los cuales he tenido la ocasión de participar en estudios, jornadas sobre violencia, a los que expreso mi admiración y respeto, y con los que, incluso, he disfrutado de momentos de compañerismo y amistad. No dudo de que el resultado del informe obedezca a un fiel reflejo del contenido de las sentencias examinadas.




Lo que ocurre es que se les ha encomendado un trabajo viciado de inicio, la realización de un informe en el que, como suele, por desgracia, ser habitual en los últimos años, se ha partido de parámetros de valoración sesgados y que no contemplan, ni mucho menos la globalidad de la problemática examinada. Lo que ocurre es que la Ideología de Género sustituye a los datos, prejuzgando y predeterminando con parámetros preconstituidos el resultado de un estudio que, por ende, carece rigor, no en su elaboración pero sí en sus presupuestos. Como se expresa en un comunicado de a asociación que presido ASEMIP, Asociación Española Multidisciplinar para el Estudio de las Interferencias Parentales, la raíz de unas declaraciones de una Magistrada adscrita a dicho Observatorio, en las que negaba la existencia del SAP : sería conveniente que el Observatorio de Violencia del CGPJ se dedicara a observar la realidad con imparcialidad, sin una visión daltónica y contaminada por ideología de género, pues la verdad tiene una perspectiva poliédrica y no plana. Es como si un faro limitara su espectro luminoso sobre un punto fijo, la oscuridad impediría ver otras realidades. O se mira en todas direcciones o se espera a que se haga de día para ver todo el horizonte y relieve.



Se han estudiado sólo sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales, sin analizar y examinar la multitud de resoluciones de sobreseimiento provisional y archivo, que son con diferencia abrumadora las más numerosas.



Es como si se partiera para intentar demostrar que no existen pobres en EEUU, de la realización de un estudio estadístico sociológico, haciendo sólo una encuesta entre vecinos de Beverly Hills ( California ). El resultado del estudio sería que no existen pobres en EEUU, salvo a lo mejor alguno despistado que buscaba en los cubos de basura.



Mas veamos los resultados del estudio elaborado por el Consejo:



Se analizan 530 sentencias de Audiencias Provinciales de toda España.



De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales. De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales.



Sentencias condenatorias: 439



- Maltrato ocasional………267………..59.33%, entre estas se englobarían los insultos ocasionales aunque respondan a ofensas de la víctima, las disputas tras una ruptura conflictiva de pareja, los acometimiento recíprocos y que obedecen a un hecho puntual, como los que se pueden producir a la hora de un padre intentar cumplir con la obligación de estar con su hijo.



- Amenazas leves………98……………21.78%, entre estas se encuentran actos delictivos de tan demostrada peligrosidad, como el decir te vas a enterar si no me dejas ver a los niños.





- Quebrantamiento de condena…… 46……. 10.22%, algunas de ellos propiciados y facilitados por la propia víctima en cuya protección se estableció la medida de alejamiento.



- Violencia habitual…….28…………….. 6.22 %, violencia que sí se suele corresponder con auténticas situaciones de asimetría y desigualdad en la relación de pareja, situaciones en las que se engloban actos de violencia física y también psicológica padecidas durante una convivencia vivida como un calvario, una violencia en la que no es necesaria la agresión para calificar un actitud que demuestra discriminación, relación de poder, humillación, anulación de voluntad, y que infunde miedo en la mujer maltratada que lo sufre.



Este último dato resulta transcendental cuando pende la amenaza de una reforma legislativa que pretende que cualquier padre condenado por sentencia firme de maltrato quede privado de poder ostentar la custodia de sus hijos. Mas aun si consideramos que sólo un 6.22 % de las condenas obedecen a auténtico maltrato, el que puede haber tenido incidencia negativa y traumática no sólo en la madre que lo sufre sino en sus hijos que habrían padecido la misma execrable actitud machista. Sin embargo la generalización, el automatismo, la estigmatización del hombre por el hecho de serlo, conllevaría a privar de esa posibilidad de ejercicio parentalidad responsable a muchísimos padres, el 93.78 % de las condenas restantes. Y sin perjuicio de que cada caso se hubiera de valorar, enjuiciar y analizar de forma específica, pero no desde una perspectiva de género, sino de prevalencia del beneficio y auténtico interés del menor.



Es de destacar que en 42 de los casos enjuiciados y en los que existió un pronunciamiento condenatorio, es decir el 9.56%, el testimonio de la víctima fue la única prueba de cargo.



Sentencias absolutorias: 91. Se afirma que una buena parte de las sentencias absolutorias en materia de violencia de género se producen por la dispensa de la obligación de declarar de la víctima, recogida en el artículo 416 de la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal. El porqué se produce esa dispensa no ha sido objeto de ningún estudio, pues se parte del preconvencimiento de que la mujer que retira su denuncia o no declara lo hace por miedo. Ni por asomo existe el planteamiento de que lo puedan hacer también, muchas veces por necesidad, y otras por arrepentimiento de lo que se ha considerado reacción de despecho, que parece que las mujeres no experimentan cuando su marido o compañero les han sido infieles. La infidelidad se ha de tener en cuenta que es un fenómeno bidireccional, y que a verse el despechado es el varón que, sin embargo, no cuenta con instrumento legal alguno para desahogar su despecho. En otras no se continúa el procedimiento penal pues existe un innato sentimiento de proporcionalidad de la Justicia, que es contrario a las respuestas de orden criminal que ofrece la Ley para reprimir conductas que distan de ser consideradas por la sabia conciencia social como auténtico maltrato.



Mas a continuación, comparemos esos datos, fiables se ha de insistir, con los aportados en la Memoria del funcionamiento de los Juzgados de Violencia de Sevilla en el año 2008:



- Total de procedimientos conocidos: 9814



- Diligencias previas y procedimientos abreviados: 8.998





- Juicios rápidos: 804



- Juicios de faltas: 176





- Sumarios: 12



En total se dictaron 1010 sentencias:



- Condenatorias: 395



- Conformidades: 203





- Absolución: 412



Si del total de procedimientos descontamos los convertidos de diligencias previas en juicios de faltas y sumarios, tenemos un total de 9.626 asuntos enjuiciados.



La proporcionalidad de sentencias condenatorias, 395, respecto de esa cantidad de procedimientos de los que han conocido los juzgados de Violencia, detrás de muchos de los cuales se encuentra la detención inmediata del denunciado, supone el 4.10% del total. Se excluyen las sentencias de conformidad, tampoco examinadas en el informe del Observatorio, pues las mismas no se dictan por las Audiencias provinciales, sino en el desarrollo de procedimientos de urgencia, juicios rápidos.



Trasladando esos datos a los aportados en el informe del Observatorio, resultaría que las sentencias condenatorias por violencia habitual, 24.49, es decir el 6.22 % de las 395 sentencias condenatorias, en relación a la totalidad de asuntos conocidos, 9.626, por los juzgados de violencia de Sevilla, sería del 0.25%.



Ciertamente es una conclusión relativa, que admitiría factores de corrección ponderada, mas en ningún caso ese tipo de violencia que sí responde y es consecuencia de maltrato machista consecuencia de discriminación, desigualdad y relación de poder del hombre sobre la mujer en la relación de pareja, superaría el 3% de los asuntos denunciados ante el Juzgado de Violencia. Entre esos asuntos, se encontrarían las terribles y trágicas historias de sufrimiento habitual de aquellas mujeres muertas a manos de sus maridos, parejas, exparejas, novios varones, no contabilizándose los dramas de muchas mujeres que siguen ocultando o no reconociendo el maltrato que sufren por parte de tiránicos maltratadores que siguen exponiéndolas a ser las siguientes para figurar en esa larga e infrenable lista de mujeres asesinadas. Y ello sin perjuicio de afirmar que algunas de esas muertes, en pureza técnica criminal, no debieran ser calificadas como maltrato, sino como homicidio y asesinato, si no se dieran esos condicionantes de desigualdad y discriminación apuntados.



Los datos, con todas sus limitaciones y lagunas, son los oficiales que maneja y divulga el propio Consejo, siendo paradójico que de su contenido, de forma objetiva se puedan extraer conclusiones radicalmente opuestas a las que intenta aparentar y simular la ideología de género, puesto que:



- De ello se deduce que el nivel de situaciones de abuso e injusticia que genera la propia aplicación de la Ley de Protección Integral de Violencia sobre la Mujer, es superior a la propia necesidad de conocer el verdadero número de denuncias falsas. Un número que, indudablemente, se sigue ignorando, pues no se ha hecho un estudio riguroso que analice las resoluciones que enjuicien todos los asuntos denunciados ante los juzgados de Violencia.



- Y ello sin perjuicio de reconocer que ese estudio sería prácticamente una tarea imposible, pues una denuncia que no prospere, no ha de dar lugar a incoar procedimiento por denuncia falsa. Ninguna mujer ha sufrido en España detención o prisión por ese motivo. El archivo, sobreseimiento o sentencia absolutoria, sólo responde a no quedar los hechos probados, siendo preciso que se demuestre que la denunciante ejercitó la acción penal a sabiendas y a conciencia de su falsedad. Una falsedad que habría también que probar. La prueba de esa falsedad y motivación dolosa es prácticamente incompatible con el criterio de considerar que el denunciado absuelto es inocente sólo porque el derecho de presunción de inocencia, ha impedido probar su culpabilidad, o que la denunciante que ha retirado su denuncia o se ha acogido a su derecho a no declarar, lo hace siempre y en todo caso por miedo. Como se decía, la ideología predetermina las prácticas y los resultados de los estudios que las analizan.



- Se ha de concluir, por tanto, que resulta prácticamente imposible, con la actual legislación y ante la quiebra y violación del principio de presunción de inocencia, poder determinar cuándo se produce una denuncia falsa, salvo que la mujer lo declare expresamente, en cuyo caso también su testimonio de veracidad quedaría comprometido ante el convencimiento intolerante, que no admite excepciones, de que lo hace por sentimiento de lástima o miedo. Al respecto, y para confirmar esa realidad se trae a colación lo dispuesto en la reciente sentencia de 9 de Noviembre de 2009, dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, en un proceso de protección del derecho al honor, en el que un padre pretendía obtener un pronunciamiento de restitución de su honor lesionado, mancillado, y en el que solicitaba una indemnización por los graves daños morales, físicos, psicológicos padecidos: Se puede calificar un ataque al honor gravísimo, el producido mediante una denuncia falsa por supuestos abusos sexuales a una hija menor cometido por un padre(…) Imputar este tipo de conductas a sabiendas de que son falsas, sin el menor escrúpulo, atenta al honor, a la propia imagen y a la consideración debida por los demás(…) Ahora bien, se ha de valorar si la denuncia interpuesta o la puesta en conocimiento de la “ notitia criminis” se hizo con conocimiento y voluntad de la falsedad por la madre de la menor. Pese a encontrarnos indicios de que la madre actuó a sabiendas (…) no se aprecia que se trate de indicios unívocos y de lo que no se puede deducir, sin ningún género de dudas, la actuación torticera de la madre. Se desestima la demanda ante la inexistencia de una prueba terminante sobre que la madre actuó a sabiendas de la falsedad de la imputación de abusos sexuales.



Pese a todo, otra evidencia de la realidad ocultada es que sólo en Sevilla, en los últimos tres meses hayan tenido eco en los medios de comunicación cinco casos de denuncias falsas: la referida en el párrafo anterior; la de un padre privado de ver a su hija durante seis años, falsamente imputado de abusar de la niña que luego resultó que padecía de lombrices; la de una mujer que retiró la denuncia en la vista ante la Audiencia en un proceso en que se pedían 14 años de cárcel contra el denunciado, al reconocer que le denunció por despecho; la de una mujer que llegó a autolesionarse para acusar en falso al marido, quien estuvo incluso en prisión preventiva durante once meses; la de la mujer que denunció más de quince veces al padre de su hija para conseguir alejarlo de la niña.



Solamente en estos dos últimos casos la tragedia generada al falsamente acusado ha tenido repercusión, pues en el primero el juez, ante la evidencia y prueba terminante de la falsedad, abrió testimonio por falsa denuncia, y en el último la actitud, considerada como estrategia de Alienación Parental ( SAP), dio lugar a un cambio de custodia de la menor. Ninguno de esos casos, ni otros muchos de los que empiezan a aparecer, de momento solo en prensa escrita, casi a diario, fueron analizados en el informe elaborado por el Observatorio de Violencia. Mas, desde la perspectiva de género, se insiste, casi ninguno de esos casos sangrantes hubiera entrado en la consideración de denuncia falsa, pues hubiera faltado el necesario componente doloso, es decir, que la denuncia se formuló a conciencia y a sabiendas de su falsedad: Al menos, al denunciado, si antes no se ha suicidado, le puede quedar el consuelo de que le han arruinado su vida sin querer.



En definitiva, lo deseable, lo que desearíamos todos, sería no tener que volver a lamentar la celebración de un evento tan dramático como el que provoca la violencia machista, mal llamada violencia de género, sobre la mujer. Ese drama no merece celebración sino luto nacional. Porque todos reconocemos el dolor y sufrimiento que han sufrido y siguen sufriendo muchas mujeres que son víctimas de esa cobarde, vil, abyecta actitud de hombres que se consideran en situación de dominio, sumisión y control sobre ellas. Miedo, degradación personal, humillación, anulación de personalidad son las señas de identidad de la mujer maltratada. Relaciones de pareja asimétricas en las que la desigualdad imperante hace necesaria la existencia de normas de discriminación positiva para protegerlas. Así siempre lo he entendido, incluso desde mucho antes de la la Ley de Protección Integral contra Violencia de Género.



Mas lo cierto es, desde el principio, no hemos tomado el camino correcto, pues no se ha partido de la necesidad de proteger a la mujer maltratada que sufre desigualdad, discriminación y relación de poder, elevando el reproche del maltratador que abusa y ejerce el injustificable rol dominante. No, se ha generalizado, se ha partido que esa desigualdad se genera per se, en cualquier caso, en la relación de pareja. Craso error que minimiza y vuelve a desterrar a la tibieza de la invisibilidad el sufrimiento de las verdaderas mujeres maltratadas, al verse solapado por la abusiva utilización de la ideología de la falsa discriminación de la mujer por el hecho de serlo. Y es ese abuso, sin contar las falsas denuncias fruto de venganza, despecho y puro y duro interés, el que más perjudica a esas mujeres que siguen prisioneras y encadenadas por sus maltratadores.



Por otro lado, contra la violencia tolerancia cero. De acuerdo. Mas sin excluir ninguna que sufran hombres, mujeres y niños en las relaciones familiares. Otra violencia que se ignora y se hace invisible. En el último informe de víctimas de violencia doméstica y violencia doméstica (año 2008) del Observatorio de violencia, se contabilizaban más de 40 víctimas mortales entre ese colectivo de familiares: Madres, padres, padrastros, suegros, abuelos, abuelas maridos, novios, excónyuges varones, hijos, hijas, hermanos, hermanas... Todos con una tragedia familiar detrás, alguien que lloraría su pérdida. Las mujeres muertas por sus parejas fueron más, 74, pero sólo su drama es el que ha quedado marcado en nuestra memoria histórica, grabada a fuego por la industria de la alienación colectiva. Son muchos y muchas los que sufren otros tipos graves de violencia doméstica a los que deliberadamente se excluye de medidas de protección reservadas a mujeres que sufren maltrato por sus congéneres masculinos con los que han mantenido relación de pareja.

Y eso sí que constituye una manifiesta discriminación, pues el número no ha de marcar la redacción de normas que han de respetar el principio de igualdad, medido en términos cualitativos de protección a toda la ciudadanía, lo mismo que resultaría absurdo y manifiestamente discriminatorio que se reservara la adopción de medidas de protección contra riesgos laborales a los hombres que sufren accidentes de trabajo, descartando a las mujeres que sólo constituyen menos del 5% de las 1152 víctimas mortales que el año pasado se produjeron por esa causa en España.

FRANCISCO SERRANO CASTRO
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091119/53827480523.html

Plan contra el maltrato en la UE

IZASKUN FERNÁNDEZ URIBE | Girona

El Gobierno español, que presidirá la Unión Europea en 2010, contará con la oposición de la mayoría de los gobiernos europeos, a su plan contra el maltrato.

Desde el Ministerio de Igualdad, y como referente progresista para Europa, se tilda al resto de gobiernos europeos de conservadores y de adoptar posturas cómodas frente a una lacra como es la violencia contra la mujer.

Éste nuestro país, que aspira a dar lecciones al resto de los europeos, está utilizando la discriminación positiva como medio para conseguir una falsa igualdad que está creando numerosas injusticias contra el género masculino. La igualdad no se alcanza con revanchismo, desprecio y minusvaloración al otro, ni ensalzando hasta cotas insospechadas y surrealistas las cualidades de uno.

Creo que somos nosotros los que debemos aprender de otros países que se rigen por leyes en las que, independientemente del sexo, se condena por igual al/la agresor/a, al/la que incumple sentencias y al/la que denuncia falsamente.

No entremos en la presidencia de la UE como elefante en cacharrería con un tema en el que nos llevan la delantera y centrémonos en averiguar como el resto de los gobiernos están saliendo de esta crisis, mientras España sigue a la cola en la recuperación.


CRÓNICA NEGRA El hombre que oye susurrar a los sumarios

http://findesemana.libertaddigital.com/el-hombre-que-oye-susurrar-a-los-sumarios-1276237308.html

CRÓNICA NEGRA

El hombre que oye susurrar a los sumarios

Por Francisco Pérez Abellán


El asedio ha sido largo, desde que el poder decretara la segunda muerte de Montesquieu. Pero hoy puede d ecirse que el estamento judicial está penetrado por la ideología y el francés, bien enterrado; y que ya no hay justicia: solo jueces. Abogados de prestigio dicen que no pueden predecir el resultado de causa alguna porque todo depende del juez al que le caiga. Algún juez hasta se atreve a pedir dinero a un banquero. Otros dejan en la calle a narcotraficantes para que no se depriman en prisión. Y a la vista está que no pasa nada. Los narcos ni siquiera vuelven a la cárcel.

Eso sí: España es un país donde se criminaliza al varón por el hecho de serlo, donde se aprueba una ley, por unanimidad, en contra de la igualdad de hombres y mujeres, por la que tantos hemos luchado, y donde cada año centenares de hombres son maltratados, vilipendiados, falsamente imputados, en virtud de una conveniencia política que atenta contra la Carta Magna, sin que los finos juristas se conmuevan.

En España, a la hora de juzgar, se confunde a un varón con un culpable y a un periodista con una fábrica de realitys. Para algunos jueces, incluso del Supremo, es lo mismo un autopatrono que una multinacional, un autónomo, que es un trabajador de los que más fácilmente van al paro, con una productora de programas, y a todos condena, para que respondan de forma solidaria, como si fuera lo mismo el rey que su porquero, como si pudiera haber solidaridad alguna entre asalariado y patrón o alguna correspondencia en sus cuentas corrientes. El caso es que algunos de esos jueces con falta de óptica se dicen de izquierdas. Claro que eso también es mentira.

Y, miren ustedes, la justicia está hecha de matices. Por ejemplo, no es lo mismo la violencia de género que una pelea entre iguales, aunque el resultado sean insultos y lesiones entre hombre y mujer. O entre hombre y hombre; mujer y mujer. La Ley de Violencia de Género, aprobada por políticos poco rigurosos, ha provocado que apenas haya distingos: es lo mismo un enfado por celos que una dominación largamente tortuosa. Hay jueces que en su mismidad encabezan jurados populares en los que no creen y producen justicia de la que desconfían. ¡Qué les voy a decir a ustedes, si incluso han intentado encerrar para siempre al Lute por violencia de género, cuando no delinque desde que le indultaron por los mil años de cárcel que le metió el franquismo! Estos es que no respetan nada, aunque aquí se dieron de manos a boca con otro susurrador de sumarios que escuchó el lamento del quinqui, baranda de la reinserción.

En este maremágnum de desprestigio, y siendo la justicia una de las cosas más demandadas del país, de vez en cuando surge un juez que oye susurrar a los sumarios: "Eh, Señoría, aquí hay otro de injusticia"; y lo repasa hasta darse cuenta de que a lo peor es una de esas falsas denuncias de las que se quejaba Ana Sanahuja, juez decana con dos ovarios, en Cataluña, allá por los tiempos en los que la Ley de Violencia de Género era una baza del Gobierno y no había caído todavía en el desprestigio. ¿Pero hay alguna mujer condenada por denuncia falsa? Se pregunta su señoría Serrano, juez valiente donde los haya, juez de la tabla redonda, juez de jueces, caballero de jueces de España. Pues no, no hay mujeres condenadas, aunque hay falsas denuncias, eso es un hecho.

Hombre, a ver si va a ser lo mismo que pasa con la prevaricación, que es el delito de los jueces. ¿Cuántas condenas hay por prevaricación en España? Pues no se sabe. Es otra de esas cifras que quedan ocultas, que no se difunden. Tal vez ni siquiera se recuentan. Miles de jueces actuando durante décadas y sólo se recuerda una condena por prevaricación, que además resulta políticamente escandalosa.

¡Shhh! Su Señoría, juez Serrano, del juzgado número 7 de familia de Sevilla, olé sus huesos, que hay treinta hombres asesinados por su ex parejas que no se cuentan, que el Ministerio del Interior, especialista en cifras ingobernables, ya no recoge en su ¡Annual Estadístico!, me río yo de las encuestas del CIS, desde el 2007. Usted puede ver que hay 51 mujeres asesinadas por ex parejas en el Ministerio de Igualdad, pero con Desigualdad, en la misma página del Ministerio, se escamotea el dato masculino, que políticamente no interesa. La política violadora de la justicia, abusona y manipuladora.

Dice su Señoría que este estado de cosas es quizá responsable de centenares de suicidios debidos a la ley de género, que trae establecido por defecto al varón como presunto culpable, al que despoja de bienes y de la tutela de sus hijos y lo empuja a la depresión y la muerte, según su Señoría, que oye susurrar a los sumarios, más de veinte mil que han pasado por sus manos. A veces el error se descubre a tiempo y el varón es exonerado, curiosamente sin culpar a nadie de su desgracia. Pero otras veces se lo lleva la corriente hasta el Hades, que es el infierno de los antiguos.

Ay, directores, que vuelva enseguida la legión de periodistas a los juzgados para contemplar los juicios, que vuelva el redactor de tribunales a denunciar los errores, las ligerezas, las frivolidades, a exponer las sentencias con faltas de ortografía o simples faltas de justicia. Que se exija altura intelectual al Tribunal Supremo. Y si no, que el Constitucional lo corrija. La última esperanza. E independencia política. Luz y taquígrafos.

Vamos, que para luego es tarde, que sin justicia no hay democracia, no hay libertad, no hay civilización. Que se persiga al que inste a la denuncia falsa, que se castigue al que denuncie falsamente. Que se revise la ley. Persigan el delito y a los delincuentes. Incluso si llevan toga. Odien el delito y compadezcan a los españoles. Salgan los jueces y juezas que oyen susurrar a los sumarios, no se queden en sus despachos, abrumados por la duda: ustedes son la Justicia.

http://www.lne.es/aviles/2009/12/20/caso-genero/850400.html

El caso del género

La desigualdad con la que la Justicia afronta el grave problema del maltrato físico

EUGENIO SUÁREZ

Antes se llamaba machismo, brutalidad masculina, abuso de fuerza y ahora, que creemos que las cosas tienen solución por mudarlas el nombre, se llama violencia de género. Pero creo que es para confinarlo más en las actuaciones del hombre e, insidiosamente, presentar más flojas y desvalidas a las mujeres. Los antiguos varones se pasaron la vida rascando el arpa y las cítaras para ensalzar al que llamaba, con justicia, «bello sexo», o el «sexo débil». Millones de versos, millares de libros les estuvieron dedicados y no se concebía a un caballero -durante siglos- sin la invocación, amparo y dedicación a una dama. Don Quijote toda su vida, cuerdo y loco, glorificó a la mujer, aunque estuviera encarnada en la esperpéntica Dulcinea.

Creo que no fueron las bellas y angelicales doncellas las que desataron la ofensiva, las que abandonaron la tarea de peinar las rubias cabelleras con peines de oro, sino las más parecidas a la Maritornes. La mujer tomó revancha de los desaires masculinos y la literatura ha relatado las ingeniosas tretas con las que ellas se rescataban de la afrenta de su pareja.

Violencia de género, que ilustra las páginas de sucesos y los espacios radiotelevisivos, escalofriantes estadísticas donde el macho aparece como un ser bestial, desalmado, cruel y vicioso. Hay Direcciones Generales de la Mujer, tribunales especiales para investigar estos casos, sentencias rápidas, medidas drásticas, alejamiento, prohibición al marido o compañero para visitar a los hijos, ni acercarse una distancia variable al domicilio antes compartido. E incluso un Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial, que intenta justificar su existencia como puede.

He vivido personalmente episodios relacionados con el asunto, en circunstancias otras y olvidados por el tiempo transcurrido y puedo afirmar que, en época de la dictadura pasada, un tanto por ciento abrumador de las llamadas «medidas provisionales» (domicilio, patria potestad, pensión alimenticia, etc..) eran decididas contra el marido, de manera genérica. Los jueces -que cuando pueden, escurren el bulto- se quitaban el problema de encima y fallaban, en primera instancia, contra el varón, eso está en la estadística de la jurisprudencia. Ahí nació la especialidad forense y suculenta de los abogados matrimonialistas que pusieron su ingenio en complicar los procesos y alargarlos todo lo posible.

Un juez de familia, ejerciente en Sevilla, don Francisco Serrano Castro, con 11 años de ejercicio como magistrado, ha dictado unas 20.000 sentencias y ha sido galardonado por la Asociación de Mujeres Violadas y otras, además de su resuelta actitud en la defensa de las maltratadas y los menores. Este juez mantiene que se silencia, oficialmente, el número de hombres maltratados o muertos por agresiones de sus cónyuges. En 2006 se suicidaron 963 varones más que mujeres, por efecto de la discriminación de la ley contra la Violencia de Género

Hay miles de hombres denunciados por las esposas o las «compañeras sentimentales», detenidos, maltratados en sedes policiales y encerrados por los jueces, sin poder demostrar su inocencia y ni una sola mujer en esas circunstancias. Los datos son escalofriantes, especialmente porque tenemos la impresión de que las cosas suceden de otra manera, totalmente distinta que demuestran los errores de la reciente ley, ocultados, no publicados, sino en una sola dirección.

«Lo que agrave la pena contra el hombre, solo por el hecho de serlo, es discriminatoria». Ha tenido relieve mediático el caso de Miguel Ángel Torres, que ha pasado seis años en la cárcel por la denuncia de la ex esposa, que le acusó de haber abusado sexualmente de una hija de dos años, algo que fue creído y castigado por la justicia. Fue una falsa denuncia, los eritemas que presentaba la menor traían su causa de las lombrices y de rascarse en aquella zona. Desde febrero del 2004 estuvo detenido y durante este tiempo no ha podido ver a su pequeña. Al fin, ha demostrado la inocencia, pero quedará siempre patente cual podría ser la reparación de un daño tan monstruoso.

No puede ocultarse que en la frialdad de los números, es mayor el de varones que agreden a las esposas que al revés. Ellas suelen utilizar el arsénico o la plancha de hierro .Y ahora, otro arma letal: la denuncia ante autoridades y tribunales que prefieren remar a favor de la corriente y no dudan en criminalizar al hombre, porque eso es lo que parece políticamente correcto a la sociedad y al Ministerio de Igualdad. Más de uno recordará la quinteta: «¡Igualdad! Oigo gritar / al jorobado Torroba. / Y se me ocurre pensar: / ¿Querrá verse sin joroba / o nos querrá jorobar»

Los datos y el argumento de este escrito no han salido de mi magín y si me he decido a rozar el tema ha sido porque la actitud y la opinión del mentado juez de Sevilla han sido corroboradas por varias compañeras suyas. Contra la postura cerril del famoso, lánguido y permisivo del Consejo General del Poder Judicial y la postura de la jefa del pintoresco Observatorio, que niega cuanto dice el magistrado: lo encuentro natural, si no, ¿para qué serviría el inventado cargo y el propio Ministerio de Igualdad? ¡Cuánto filtro para tan poco agua! Frente a ello, por ahora, se han alzado cuatro jueces, cuatro mujeres de la misma región, identificándose con el colega y abundando en las mismas o parecidas conclusiones. A buenas horas íbamos a meternos en ese berenjenal sin algún apoyo. Como dice el soso anuncio , yo no soy tonto. Aunque lo parezca.

Asoma el lado más oscuro de la Ley de Violencia de Género

http://www.elimparcial.es/nacional/asoma-el-lado-mas-oscuro-de-la-ley-de-violencia-de-genero-53762.html

Asoma el lado más oscuro de la Ley de Violencia de Género

El pasado domingo, el titular del Juzgado de Familia 7 de Sevilla destapó los fantasmas que planean sobre la Ley contra la Violencia de Género. El magistrado aseguró que “miles de hombres son detenidos por denuncias falsas”. Pronto, el Consejo General del Poder Judicial reaccionaba a las declaraciones y las calificaba de “inadmisibles”. La realidad es que el número de encarcelados por malos tratos se ha duplicado en el último año. EL IMPARCIAL abre el debate sobre la intención del Gobierno de endurecer la norma con varios expertos en la materia.

Miriam Carmona

Las declaraciones vertidas por un juez de Familia sevillano han generado un gran revuelo en las dependencias judiciales. Tanto es así que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no tardó ni 24 horas en reaccionar y calificar de “inadmisible” las manifestaciones de Francisco Serrano.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Poder Judicial considera que “carecen de rigor” las declaraciones del juez Serrano y que no ayudan nada en la erradicación de la violencia de género por su “falta de sensibilidad y conocimiento de este problema social”. Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio, afirma que “las denuncias falsas por violencia de género no son más frecuentes que en otros delitos” y recuerda que, según un estudio del CGPJ, sólo en una sentencia de las 530 analizadas "se advirtieron indicios para abrir una investigación por denuncia falsa".

Desde hace más de un mes, este juez afirma que endurecer la Ley de Violencia de Género -aprobada por unanimidad en diciembre de 2004 y que el Gobierno quiere ahora reformar- supondría un “holocausto”. A este rechazo del borrador del informe para el estudio, elaborado por el PSOE sobre el funcionamiento de dicha ley, se sumaron 38 asociaciones en un comunicado en el que denunciaban que “la actual conceptuación del maltrato, hombre maltratador y mujer maltratada, considera al denunciado, mientras no pruebe su inocencia como susceptible de condena de maltrato”.

Lo cierto es que desde que la norma entró en vigor, el número de encarcelados ha aumentado de forma exponencial. Según han informado a EL IMPARCIAL fuentes de Instituciones penitenciarias, a finales de noviembre el número de condenados por violencia de género ascendía a 3.925, lo que supone un 50 por ciento más que a finales de 2008, cuando se contabilizaban 2.615 personas en prisión por delitos relacionados con la violencia doméstica.

¿Las denuncias sobreseídas se convierten en falsas?
Como ya adelantó EL IMPARCIAL este verano, sólo el 16 por ciento de las denuncias por malos tratos concluye en una sentencia condenatoria. Aunque, según ha aclarado a este periódico el profesor de Derecho Penal de la UNED Carlos Vázquez, “no todo sujeto que sea absuelto de malos tratos convierte en falsa automáticamente a la primera denuncia en falsa. Puede ser absuelto por falta de pruebas o porque los malos tratos no tengan la entidad suficiente”.

Sin embargo, Iñigo Niñerola, presidente de la Asociación de Abogados de Familia, difiere al decir que “hay una gran cantidad de denuncias falsas porque, como comentó el juez Serrano, hay una cifra importante de sentencias absolutorias o casos archivados, con lo que hay dudas de que se hayan cometido esos delitos. El problema es que los que han sido absueltos, probablemente, se hayan pasado 24 o 48 horas detenidos en una comisaría. Un dato a tener en cuenta, ya que nos encontramos en un sistema garantista donde uno de sus baluartes es la presunción de inocencia, que esta ley de violencia está cercenando”.


Una ley bajo un planteamiento femenino
Imagen de una de las campañas contra la violencia de género.
Las diferencias son evidentes y reales. Si una mujer va a una comisaría a presentar una denuncia por malos tratos, lo más seguro es que el hombre acusado por esos hechos esté detenido en cuestión de horas. Sin embargo, si es un varón el que acusa a una mujer, en prácticamente ningún caso será detenida y sólo se procederá a tomarle declaración 15 días después, preservando su presunción de inocencia.

Según Niñerola, es difícil “afirmar que existe el maltrato masculino, pero a lo que sí estamos asistiendo, con motivo de la creación de la jurisdicción y de los juzgados de violencia, es a una desigualdad de trato entre hombres y mujeres. Por lo tanto, sería necesario y, cada vez más, que se trate de dibujar de otra manera la actuación de los juzgados de violencia. Fueron unos juzgados que se crearon para dar una respuesta a las víctimas, pero han nacido colapsados”. El presidente de la Asociación de Abogados de Familia explica el mal funcionamiento de estos juzgados en que conocen tanto de casos civiles como penales. De este modo, se dan situaciones de divorcios -un asunto civil, donde se tratan de igual manera a los hombres y a las mujeres- que acaban siendo llevados por estos juzgados de violencia -un asunto penal- y con la Ley contra la Violencia de Género en la mano tras una denuncia de “supuestos” malos tratos. “Necesitarían deslindar las competencias civiles de las penales para poder dar una respuesta eficaz a las víctimas, ya sean mujeres o hombres”.

¿Quién protege a la víctima de una denuncia falsa?
Niñerola responde con contundencia al decir que “nadie protege a un hombre que ha sido víctima de una denuncia falsa. Sí tendría derecho a solicitar una indemnización al Ministerio de Justicia por mal funcionamiento de la Administración, pero con eso se quedaría”. Algo muy limitado teniendo en cuenta las consecuencias negativas que sufre un hombre acusado por este tipo de delitos hasta que se demuestre su inocencia. “Las leyes deberían ser garantes de los derechos individuales y no puede ser que una norma desproteja a una parte o a la otra; debe tratar por igual a los hombres y a las mujeres”.

Demostrar que una denuncia ha sido falsa es harto complejo, porque la línea que separa lo que es considerado como malos tratos y lo que no, es demasiado delgada. “Es muy difícil que un juez de lo Penal acredite a través de las diligencias practicadas en la resolución que la denuncia ha sido falsa categóricamente, pero desde el punto de vista formal sí que es falsa una denuncia desde el momento en que se archiva o se absuelve al acusado”.

“No hay muchas denuncias falsas, pero destrozan la vida de muchos hombres”
“No creo que haya muchas denuncias falsas porque está tan bajo el límite de los malos tratos que, según el artículo 153 del Código Penal, se contemplan como tal desde insultos a empujones y menosprecios. Es muy difícil que la denuncia sea falsa. Ahora bien, pueden no tener la suficiente entidad para considerar ciertos conflictos como violencia de género”, explica el profesor Carlos Vázquez.

Lo que es cierto es que, aunque sean pocas y no haya diferencias significativas con el número de denuncias falsas que se presentan por otros delitos, destrozan la vida del hombre acusado. Es el caso de un padre de familia que ha contactado con este periódico pero que prefiere mantenerse en el anonimato. Lleva más de cuatro años a la espera de un juicio y también cree que las denuncias falsas por malos tratos "no representan la mayoría de las denuncias en casos de violencia de género, pero sin ser una mayoría, el número es demasiado elevado, sobre todo teniendo en cuenta que en cada denuncia falsa se le destroza la vida a un hombre y a su familia cercana”. De momento, y hasta que no pueda demostrar su inocencia, ha perdido su trabajo y su piso, aunque sigue pagando la hipoteca y ni él ni los abuelos paternos pueden contactar con sus hijos.

dimarts, 8 de desembre del 2009

Malas artes y separación matrimonial

http://blogs.elcorreodigital.com/elcascarrabias/2009/12/7/malas-artes-y-separacion-matrimonial

Malas artes y separación matrimonial

Escrito por: Ángel Lázaro


Toda separación resulta dolorosa. De eso no hay duda alguna. Pero es aún más traumática cuando hay hijos de por medio; y si estos son menores, son quienes más sufren las consecuencias de la división de los padres. Y ya resulta infinitamente desagradable cuando una de las partes acusa a la otra de maltrato para evitar que la custodia de los pequeños sea compartida.

Cada vez asistimos con más frecuencia a casos en los que se consigue eliminar a uno de los cónyuges con una denuncia falsa. El último fue dado a conocer ayer, cuando un hombre resultó absuelto por la Audiencia de Sevilla tras haber sido acusado de abusar sexualmente de su hija de dos años. Las lesiones que presentaba la niña eran consecuencia de las heridas que ella misma se había producido al rascarse por las lombrices que tenía, y no por una presunta agresión como su ex mujer señaló ante el juez. Durante seis años, el hombre ha permanecido apartado de su hija, que ahora tiene ocho, tras una decisión judicial ante la denuncia de su pareja que ha resultado falsa. La principal prueba del abuso era el testimonio de la madre, que se produjo "en el contexto de una conflictividad conyugal".

Antes de ser denunciado, el acusado trabajaba como autónomo para unos grandes almacenes. Tras estos seis años ha contraído cáncer de colon y de piel, está sumido en depresión crónica, ha sufrido dos intentos de suicidio y se halla en permanente tratamiento psicológico, con una pensión por enfermedad de 301 euros.

"Hay que ser más contundente en estos casos; a mí me han privado de ver a mi hija casi siete años; esto no puede durar tanto y hay que investigar a las dos partes; con tanto tiempo hasta las pruebas se pueden perder, y el daño físico y psicológico que te causan a ti y a tu familia, ...", explicó el denunciado que ha pedido "igualdad" y que su ex mujer pague por haberle puesto una denuncia falsa.

"Una hija duele mucho; yo lo que pido es igualdad y que el que cometa el fallo que lo pague; si yo soy inocente, cómo la otra parte va a quedar impune; que los que manden hagan hincapié en esto; ahora quiero que me den la custodia de mi hija y su madre que pague lo que tenga que pagar, que haya justicia para los dos no para uno sólo", dijo el afectado de 37 años.
Además está seguro de que su hija, a la que no ve desde hace seis años y que, según dijo, se refiere a él como "el hombre malo", padece Síndrome de Alienación Parental (SAP), inducido por la madre para que le deteste a él.

"Mi familia está destrozada, yo también y mi hija no conoce a su padre; yo no puedo dormir más de una hora seguida, cogí problemas graves de estómago y depresiones", declaró el afectado, quien sobre la futura relación con su hija dijo que "va a ser difícil; a lo mejor tengo que ir a recogerla a su casa, pero cómo me las apaño yo para decirle 'soy tu papá', eso cómo se hace, cómo se dice".

No vayan a creer que es un caso aislado. En concreto, alrededor de 120.000 hombres al año se ven afectados en España por esta práctica, según datos de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados. La Justicia es lenta y para cuando resuelve los casos, el daño ya se ha producido. La práctica de denunciar al ex cónyuge para evitar la custodia compartida no puede seguir imperando como una conducta normalizada; más bien al contrario. Y los hijos nunca deben pagar las culpas de sus padres. Aunque esta afirmacíón no deja de ser más un deseo que una realidad, porque al final son los paganos de esta situación. Por eso se deben renovar cuanto antes nuevas prácticas que eviten, al menos, más daños colaterales a una situación de por sí traumática.

La apología que nunca existió

http://www.elpais.com/articulo/opinion/apologia/existio/elpepuopi/20091208elpepiopi_4/Tes

TRIBUNA: ENRIQUE LYNCH

La apología que nunca existió

Con las debidas excusas, permítaseme citar el siguiente pasaje de un artículo que publiqué el 6 de junio de 2006 en Babelia: "En un país donde, según las estadísticas que publica en Internet el Instituto de la Mujer (http://www.mtas.es/mujer/mujeres/cifras/tablas/W837.XLS), mueren en manos de sus parejas del sexo masculino un promedio de ocho mujeres por mes, resulta temerario rechazar por tendenciosos o exagerados los alegatos y denuncias de los colectivos feministas, tanto cuando se manifiestan abiertamente en su característico tono militante como cuando recalifican el sesgo de sus posiciones con la denominación "estudios de género". La discriminación y la violencia contra la población femenina sigue siendo una parte sustancial de la acendrada tradición del machismo ibérico. Es tan flagrante y grotesca la misoginia española -signo de una secularización incompleta que la modernización superficial y muy reciente de España sólo ha conseguido maquillar-, que aún está pendiente la reparación de la condición inferior de la mujer en este país, reparación que desde luego queda apenas mitigada por la política de asignación de cuotas de poder aplicada por las últimas administraciones de populares y socialistas. Ningún reclamo en cuanto a la condición de la mujer española está injustificado".

Cualquier opinión que disienta del dogma es escarnecida como machista

Contra la violencia, leyes justas, justicia social e instrucción pública de calidad

Esta reparación sigue estando pendiente y sólo por esta razón entiendo que mi artículo Revanchismo de género haya producido tanta alarma y tantas descalificaciones irracionales, pese a que se trataba de un texto coyuntural, compuesto por dos casuísticas y un argumento de peso.

En el primer caso se analizaban someramente los equívocos de la campaña Maltratozero a tenor de una valla publicitaria con el lema "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo". Aunque a primera vista podía no ser evidente, estaba claro que, sin los necesarios retoques, el lema en boca de un hombre se convertía en una afirmación sexista. Y en efecto -oh, sorpresa-, al aplicarlo a los varones, el "más" se convierte en "menos", de donde sólo cabe pensar que los promotores sabían que no apuntaba precisamente a afirmar la igualdad de "géneros". Se actuaba así en consonancia con el feminismo más serio que, desde la obra seminal de Alice Schwarger, La pequeña diferencia y sus grandes consecuencias (1979), siempre ha resaltado la condición diferencial de la mujer sin demérito de la igualdad jurídica.

¿Que quién teme al feminismo? Yo creo que mucha gente. Sobre todo cuando pretende deslizar su "diferencia" en las normas jurídicas y en las costumbres con la coartada de que así se protege a las víctimas o se repara una discriminación histórica.

Por lo que a mí toca, no le tengo ningún miedo y, al mismo tiempo, no veo inconveniente en suscribir (y lo he hecho en uno de mis libros) la versión ultrafeminista acerca de la naturaleza brutal masculina, como la que dan Catharine McKinnon y Andrea Dworkin en su lucha contra la pornografía o algunos pasajes muy lúcidos del Manifiesto SCUM de Valerie Solanas, al tiempo que abomino del mundo amazónico que esa ideología pretende construir.

La segunda casuística trata de algo muy trivial: la forma en que las mujeres actualmente se presentan en las letras de las canciones populares y en los videoclips. Me referí al de Julieta Venegas porque, tras arrojar por la borda del globo un aspirador y un televisor, Venegas echa al vacío a su ex enamorado como un objeto más. ¿No se trataba de que, por una vez, los representantes de uno y otro sexo (o "género") dejemos de tratarnos mutuamente como objetos? ¿Qué opinaría el colectivo femenino si, por ejemplo, David Bisbal se filmase agarrando a su compañera por los pelos y la arrojara por la ventana? Y mencioné la canción de Shakira porque explícitamente termina diciendo "Sigue llorando perdón, que yo no voy a llorar hoy por ti". Los disparates son habituales en la variopinta iconografía del pop, pero llama la atención que nadie repare en ello pese a que las masas -huelga decirlo- no leen a Kant o a Amartya Sen para recabar sus valores éticos y convivenciales y en cambio siguen a pies juntillas las lecciones impartidas por los medios, la publicidad, el cine, la televisión y los videoclips.

Por último, me parece un argumento de mala fe afirmar que culpabilizo a las mujeres de la violencia de que son objeto. Yo afirmo una cosa muy diferente: que las pautas "de género", tanto de los varones como de las mujeres, se constituyen en la primera infancia, cuando es decisiva la intervención de las madres. La madre es nuestro primer objeto de deseo y, a la vez, nuestra primera educadora sentimental. En relación con ella se labra nuestra identidad sexual y el modo como nos relacionamos con nuestros objetos de deseo. Por supuesto que también intervienen las mujeres durante toda la vida social de un adulto, como nos recuerda machaconamente el feminismo en todas sus variantes. Por lo tanto, ¿qué tiene de condenable señalar que este papel es insoslayable por lo que toca a la conformación de conductas tolerantes o machistas, brutales o civilizadas, tanto de las mujeres como de los hombres?

La única solución viable para el gravísimo problema de la violencia "de género" -qué digo, de la violencia en todas partes- es la promulgación de leyes justas y la promoción de la justicia social, cuya condición de posibilidad es una instrucción pública de calidad, el mejor medio conocido de promover una ciudadanía cívicamente virtuosa. Pero lo seguro -y éste es el asunto principal aquí- es que tal propósito nace muerto en una sociedad regida por pautas publicitarias (o sea, por el engaño), que habla lenguaje publicitario -lengua muerta, pues dice cómo no son las cosas- y "educa" con pedagogía publicitaria, que es pura manipulación de las conciencias. En suma, lo contrario del conocimiento. Por lo que cabe suponer que esta campaña es falaz y tan eficaz como intentar parar un toro con un Padrenuestro.

Sin duda, hay asuntos prácticos que aconsejan el uso de eslóganes como "Si bebes, no conduzcas" o "Póntelo, pónselo", pero eso no puede inducir a pensar que la violencia "de género" vaya a paliarse o atajarse con procedimientos publicitarios. Tampoco se desentraña convirtiéndola en un asunto enfocado desde la sola y exclusiva perspectiva de las víctimas. Honestamente, no creo que afirmar esto constituya una "apología de la violencia de género" ni que descalifique en absoluto la condición de la mujer contemporánea.

Sigo pensando hoy igual que hace tres años con relación a la violencia sobre las mujeres. Los virulentos e injustos ataques de que he sido objeto sólo se explican porque las cuestiones relacionadas con la condición de la mujer y sus derechos hace tiempo que se han convertido en un dogma y, como tal, cualquier opinión que disienta con la pauta dominante es inmediatamente perseguida, escarnecida y descalificada como machista, misógina y retrógrada. Pero lo más significativo es que no sólo se ha protestado por una supuesta apología que nunca existió, sino que además se ha criticado la decisión misma de publicar mi artículo y se ha reclamado la necesidad de proscribir lisa y llanamente cualquier otra opinión semejante. Y esto, señoras y señores, es impropio de un régimen de libertad y de una democracia moderna.

Enrique Lynch es escritor.