dissabte, 30 d’agost de 2008

¿Violencia de género o guerra entre géneros? - Charo Rubio



¿Violencia de género o guerra entre géneros?


CHARO RUBIO. 30.08.2008


Hay un gran número de denuncias falsas por violencia de género que no se reflejan en las estadísticas como tales. Son denuncias falsas llevadas a cabo por mujeres perversas y amorales que utilizando el “victimismo” y el falso maltrato como arma, arruinan y destruyen en la definición más amplia, al género masculino.


Les ha venido como anillo al dedo la “Ley integral contra la violencia de Género”, una ley que no distingue, totalmente discriminatoria, sexista, en la que desaparece la presunción de inocencia hacia el género masculino, con la que se acomete un maltrato psicológico y moral (el maltrato de este tipo no es sólo patrimonio del sexo femenino, no distingue de sexo) por parte de la mujer.

Mujeres que adoptan este drama perjudicando a las verdaderas maltratadas, en busca de arruinar económica y moralmente al hombre para poder vivir con independencia económica a costa de ellos.Eso sí, todo se lo facilita aún más el hecho de haber traído al mundo al menos a un hijo para poder traficar con el menor y arrancarlo de su padre con su gran mentira y ya de paso coaccionar, explotar y humillar al inocente hombre y padre.


Si, señoras y señores, una ley que ha abierto la puerta al maltrato al hombre, una ley que debería servir para frenar el verdadero maltrato, proteger a las víctimas reales, las que verdaderamente sufren maltrato físico y/o psicológico y como no, que castigue las denuncias falsas sin impunidad en lugar de permitirlas.


Cierto, han aumentado las denuncias por maltrato pero ese número lo engorda las denuncias falsas, porque basándonos en la realidad, la verdadera mujer maltratada sigue en su mayoría, por miedo o no, sin denunciar o retirando las denuncias.

dijous, 14 d’agost de 2008

Padres e hijos





Artículo de referencia: http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008073100_5_380894__Opinion-Madre-hijos

A colación del artículo del Sr. Eduardo Jordà titulado “Madre e hijos” publicado en Diario de Mallorca el día 31.07.2008 no me queda más opción moral que, brevemente (pues no dispongo de toda una columna para explayarme) responder como carta al director (veremos si me la publican).

PUBLICADO EN DIARIO DE MALLORCA EL 12.08.2008

http://www.diariodemallorca.es/servicios/cartas/cartaLector.jsp?pIdCarta=10904&pRef=2008081200_0_0__Cartas

Estimado Sr Jordà,

Desde hace un par de años y medio vivo y trabajo en Palma de Mallorca. Quizas durante algun tiempo tuve, como pueden tener algunos, la percepción o idea de que aquí en la isla había poco más que una palmera y cuatro gatos.

Pero nada más lejos de la realidad. Resulta que el siglo XXI, todos los avances tecnológicos y sociales también han llegado a “Sa Roqueta”. En ésta preciosa isla que me ha abierto los brazos, los hombres son como en el resto del mundo civilizado.

Se lo definiré en una palabra: Responsables.Responsables de su trabajo, de sus hijos, de sus vidas, de su paternidad (si no se opone a ello alguien con afán económico que los margina para tornarlos invisibles a ojos de sus vástagos.)

Mire usted, a mi y a mis allegados, nos protegió, educó, alentó, incentivó, abrazó y besó por igual nuestro padre que nuestra madre. Por que esos padres eran (y son) hombres de los pies a la cabeza. La vieja imagen del cromagnon insensible y cazador murió con la apertura de ojos de nuestra sociedad a la verdadera igualdad. Aquella a la que se oponen los colectivos radicales de mujeres y de hombres que pretender seguir dando la imagen de candidez en la mujer y rudeza en el hombre como si ello fuera genético y no condiciones humanas que no de género.

Padre e hija - Yolanda Marroig Pons - Palma de Mca





Acabo de leer su artículo del Diario de Mallorca, "Madre e hijos" (de fecha 31/07/08), y no puedo evitar sentir lástima por su opinión. A una chica que conozco muy bien, cuando tenía 10 años, le sucedió lo siguiente: pasaba el fin de semana con sus abuelos en una casa de pueblo. Sus padres dormían en una vivienda a las afueras de la misma localidad. La niña era muy aficionada a la danza. La madre de la pequeña se levantó un sábado por la mañana y -visto y no visto- se marchó a un festival de ballet clásico (sin avisar a su hija), llevándose el único coche de la familia. El padre, al darse cuenta, recorrió a pie más de un kilómetro ¡a mediodía y en pleno agosto! para conseguir un teléfono y llamar a la niña (en aquella época no había móviles). Cuando lo consiguió, le dijo a su hija: "hay un espectáculo de ballet en el pueblo de al lado; si quieres, te recojo, y vamos juntos". La niña, muy ilusionada, esperó a su padre. Éste le dijo a su hija que la madre "se había adelantado", y que ellos irían andando. Ambos caminaron varios kilómetros más a pleno sol, cogidos de la mano, bromeando y riendo mientras hacían autostop.

Finalmente, un coche rojo (con aire acondicionado, un lujo en aquella época) les recogió y acercó al teatro. Aquello fue una auténtica y divertida aventura para aquella niña, que, merced al esfuerzo de su padre, pudo ir al ballet. Así mismo, gracias a la habilidad y el buen humor de ese hombre -su padre-, hasta que fue adulta nunca fue consciente de cómo su madre había "pasado olímpicamente" de ella.

¿Sabe usted otra cosa, señor Jorda? Mi pareja es padre de dos hijas. Y le aseguro que es capaz de hacerlas reír y bromear con ellas en circunstancias mucho más difíciles (las que les ha tocado vivir) que corriendo a pleno sol o en cualquier otra situación. Espero, por sus hijos, que usted sea capaz de hacer lo mismo por ellos.

Un niño entre dos fuegos


Des de l'associació rebutjem enèrgicament totes aquestes notícies, en que un dels progenitors priva al nen del seu DRET de gaudir de la companyia de l'altre progenitor, i que a més empra l'Administració de Justícia per a allunyar-lo de l'amor del pare o la mare. No s'ha de mesclar la problemàtica entre els pares amb la relació amb els fills. La vertadera igualtat passa per al respecte mutuu, idèntiques obligacions i drets.



http://www.abc.es/20080814/nacional-sociedad/nino-entre-fuegos-20080814.html


POR E. VILLAREJO I VALENCIA.
Jueves, 14-08-08
Hay informaciones, como ésta, en las que un niño de ocho años no debiera aparecer. Hay situaciones familiares, como ésta, a las que no debería exponerse a un niño de ocho años. Y mucho menos con policías y jueces de por medio y con un padre y una madre enfrentados.
Aconteció poco antes de las diez de la mañana en la Jefatura Superior de Policía de Valencia adonde acudió Lucía Moreno -llamada policial de por medio- a hacer finalmente entrega de su hijo para que pasara el resto de las vacaciones de verano con su progenitor, sobre quien pesa una orden de alejamiento por llamar «mala madre» a su ex pareja. Una orden que finalizará el próximo día 31.
Tal y como dictó en un auto el juzgado de primera instancia e instrucción número 8 de Valencia, el niño debía haber sido entregado a su padre el pasado viernes, pero la madre se negó asegurando a los medios -que convocó previamente- que les maltrataba. Todo hacía indicar que el niño no quería ver a su padre ni en pintura.
«Venganzas y dinero»
Ayer la situación cambió. Y el niño paseaba, cinco meses después, feliz y sonriente, con su padre, después de que los agentes del Grupo de Menores del Cuerpo Nacional de Policía le trasladasen al domicilio de su progenitor. El padre, José Nueda, expresó su «alegría y felicidad» por poder disfrutar de su hijo nuevamente después de que el juez se ratificase en su decisión. «Todo se debe a venganzas, disputas por dinero. La madre había manipulado al niño para que dijera que no quería estar conmigo», explicó Nueda (cámaras y periodistas de por medio) quien el viernes, tras conocer que su ex pareja le había acusado ante los medios de comunicación de malos tratos, puso una denuncia contra ella por calumnias.
Nueda, quien vive ahora con otra mujer, muestra además una sentencia en la que se le absuelve de una denuncia por insultos y malos tratos, aunque reconoce la orden de alejamiento por llamar a su ex pareja «mala madre».
José era ayer un padre feliz con su hijo, quien se mostraba sorprendido por el revuelo mediático y sonriente, no menos que si estuviera con su madre [pensaría el disputado niño]. Estará con él hasta el 8 de septiembre, poco antes de que comience el curso escolar cuando tendrá que volver al hogar materno.
Su madre, sin embargo, no se explica esta situación y asegura que «se pondrá en contacto con su abogada para ver si pueden interponer algún recurso más». Por el momento ya ha tenido que pagar la multa de 600 euros que le reclamaban por no entregar al niño a su padre, tras la supuesta negativa del menor a irse con su progenitor. Con «ansiedad desbordante» -según dijo-, Lucía reclamó ayuda tanto a Fiscalía de Menores como al juez que instruye su denuncia por maltrato, «porque esto no puede quedar así». Además lamentó que no se hubiera sometido a su hijo a una exploración psicológica para ver si estaba en condiciones de irse a pasar casi un mes con su padre.
«No me considero una madre histérica, lo único que quiero es que mi hijo esté bien. Si tomé esta actitud no es para ir en contra del padre de mi hijo sino para que se cuide como es debido al menor [...] No pido nada del otro mundo». Era el también desgarrado testimonio de una madre que también quiere a su hijo.
Lucía explicó que el martes recibió una llamada de la Policía para que acudiera a primera hora de ayer a las dependencias policiales. Los agentes le mostraron el auto y le instaron a que entregara al hijo quien, maleta en mano, partió con su padre. Las otras vacaciones empezaron para él.

dilluns, 11 d’agost de 2008

La importancia del Perjurio




Nadie da ninguna importancia al perjurio.
Por ejemplo, al de la Constitución. Hay
unanimidad en ignorarlo o banalizarlo, tanto
de parte de los poderes públicos como de la
sociedad civil. Todos de acuerdo: no problem?
Las excepciones son ignoradas o reprimidas,
tanto si son tribunales como simples
ciudadanos, como el niño que fue llevado al
psiquiatra “por loco”. Tan “loco” que
preguntaba por qué él tendría que hacer la
mili y sus compañeras de clase no, si todos
somos iguales (eran los años 90, ver
http://antigona.org => Mapa => Indefensión).
Sin embargo, como muy bien dice el Premio
Nobel Konrad Lorenz, la aceptación de una
“falsedad universal”, implica toda una política
y unas leyes basadas en esta falsedad, lo
que ha de ser terriblemente malo por
necesidad (Sí problem!).
Como el niño del ejemplo, todo aquél que se
opone a esta falsedad universal se encuentra con la
oposición o la indiferencia de la TOTALIDAD de la
sociedad y de los poderes públicos. Y aunque exista la excepción de algunos tribunales, es muy difícil que estos casos lleguen a ellos, SOBRE TODO CUANDO SE TRATA DE NIÑOS (casi imposible) o de jóvenes (muy difícil), pues sus sentencias son ignoradas hasta por los abogados y los especialistas en Derecho.
En el aspecto de la violación de los derechos, la situación es parecida a la de algunos Estados totalitarios, como el nazi. Pero, en realidad, ES MUCHO PEOR.
¿Por qué? Porque en los Estados totalitarios del pasado, los derechos de los individuos se violaban en beneficio del interés del Estado y de su pueblo, mientras que ahora se violan en aras de la destrucción del propio pueblo y, consecuentemente, aunque no se diga, del Estado mismo.


Esto es evidente, pues se apunta a la destrucción moral y mental de la propia juventud, que no podrá completar su ciclo biológico en proporción suficiente, por lo que la propia población se extinguirá, al adquirir una desventaja biológica respecto a las poblaciones menos afectadas (homonazismo o nazismo contra los iguales).
En este sentido, es un fenómeno opuesto al nazismo de Hitler, que produjo un verdadero “baby boom” por exaltación del pueblo que lo padecía (heteronazismo).
Además, aun en los casos de los jóvenes que tengan descendencia, no podrán transmitir unos valores que a ellos mismos les han sido negados, dando lugar a una 2ª generación de todavía más severamente afectados.



El caso del niño del ejemplo es el mejor, es EXCEPCIONALMENTE mejor, pues lo más normal, con diferencia, es que la renuncia a los derechos quede en el inconsciente y que el niño se convenza de que NO LOS MERECE, por el hecho de no ser niña, creándose un pueblo con complejo de inferioridad, que se cree “malo” y “opresor” (parte consciente o semi-consciente) y que es un beneficio para la Humanidad que deje de existir, dejando su lugar a otros (parte
menos consciente).
Incluso, en el caso de los pocos niños que se hacen conscientes de la situación, este hecho puede ser desastroso si los reprimen con otros métodos en lugar de enviarlos a un psiquiatra.
E, incluso en el caso de “tener la suerte” de que los envíen a un psiquiatra, les falta todavía tener la INMENSA SUERTE de que el psiquiatra no los tome por locos de verdad y los atiborre de fármacos contra la psicosis, que tienen unos efectos secundarios devastadores.
Este psiquiatra había sido formado en tiempos de Franco, tiempos en los que se podía hablar de la censura, además de condenarla, entre otras razones porque la censura impuesta por el poder político no estaba respaldada por ninguna censura impuesta desde la sociedad.
De ser un psiquiatra formado bajo el actual totalitarismo, el niño no habría tenido tanta suerte, a
buen seguro, pues al no ser la censura actual ni reconocida ni criticada, todo aquél que se sale de lo “políticamente correcto” es tenido por loco (“con suerte”!).
Sólo la influencia del movimiento de los “PADRES SEPARADOS”, que han roto el tabú de considerar impensable que algún hombre puede estar injustamente discriminado por ser varón puede proporcionar algún apoyo indirecto a estos casos de discriminación. Esta influencia existe desde hace años en otros países, pero en España es reciente, lo que explica que vayamos en
cabeza de la baja natalidad, alta mortalidad juvenil, consumo de drogas, aumento de la población penal, fracaso escolar, irresponsabilidad política, etc.





Resultado de una derrota



La renuncia al derecho a la igualdad de los varones y a otros derechos, como la seguridad jurídica se debe a una DERROTA en el terreno de la “sociedad civil”, especialmente entre la de los jóvenes en la Universidad, en los partidos, asociaciones y sindicatos y en los grupos en general.
¿A qué se debe esta derrota del sexo masculino? Se debe a una diferente estrategia sexual de los hombres y las mujeres. Los hombres, tradicionalmente, no se niegan a tener relaciones sexuales, ni piden nada a cambio. En todo caso, si la relación se prolonga, pueden pedir estabilidad o fidelidad. Pero esto no se acepta hoy día, y la mujer puede dejarlos cuando quiera.



En cambio, las mujeres, tradicionalmente piden “algo más”. Que antes era el matrimonio, o que les “pusieran un piso”, o que las invitaran, pagaran, etc. En los grupos más o menos ideológicos o intelectuales, este “algo más” que ha de dar el hombre ha ido incluyendo la aceptación, SIN RESERVAS, de la mujer como explotada y oprimida en todos los sentidos y del
hombre mismo como opresor. Y, SOBRE TODO, este precio incluye el ABSOLUTO SILENCIO sobre cualquier inconveniente o discriminación que puedan sufrir o haber sufrido los varones, como son los de ser enviados a la guerra, hacer la mili, ser obligatoriamente los proveedores económicos del hogar, etc.
Y todavía más: incluye también considerar superfluos o nocivos ciertos roles tradicionales de los varones.
Además de los mencionados, tenemos el de ser responsables de la política, de la coherencia de las ideas y de la ética, la transmisión de los conocimientos adquiridos desde la antigüedad… lo que se simboliza como el “rol del padre”, considerado ahora opresor e inútil.
Lo grave es que este precio no ha sido necesario sólo para acceder sexualmente a las mujeres, sino que pronto se ha hecho necesario PARA PERTENECER A ESTOS COLECTIVOS MISMOS, que son los que dirigen el saber y la sociedad. Por lo tanto, estas falsedades que, en principio, son
necesarias para acceder sexualmente a las mujeres, en estos colectivos, se han convertido en necesarias para pertenecer al colectivo universitario, político, sindical, asociacionista, etc.
No importa mucho que pueda haber algunas mujeres que no exijan este precio por su sexo o su compañía, ni que haya hombres que no estén dispuestos a pagarlo por acceder a las mujeres: este precio es necesario para ser aceptados en sociedad, sobre todo en el terreno político e intelectual, incluidas las implicaciones profesionales que ello conlleva.
Este precio es incluso necesario para ser aceptado en la propia familia o en la escuela, como era el caso del niño que preguntaba por qué sólo los chicos estaban obligados a hacer la mili si todos eran iguales, o sea, si toda discriminación por razón de sexo estaba prohibida,
¿por qué nadie se enteraba de esta discriminación evidente de los varones?
Nadie se enteraba de esta ni de otras. Por ejemplo, del mayor fracaso escolar e inadaptación de los chicos en la escuela, de su mayor caída en las drogas, de su mayor mortalidad juvenil, etc.
Nadie se enteraba de todo esto porque TODO ES UNA MISMA MENTIRA: que las mujeres lo tienen TODO más difícil y ellos TODO más fácil.
Esta mentira, que incluye aceptar que los varones son biológicamente inferiores y peores (por esto fracasan más en la escuela, mueren antes y van más a la cárcel, etc.) es PRECISAMENTE consecuencia de una dificultad especial de los varones jóvenes: pueden perder muy fácilmente la posibilidad de practicar el sexo si no tienen cuidado y son expulsados de los círculos sociales en los que lo pueden conseguir. Otro aspecto de este peligro es el de ser expulsados de su hogar ante el mínimo roce con su pareja, que fácilmente puede creerse estafada y explotada, pues es lo que se dice y lo que el varón ha tenido que aceptar para permanecer en la sociedad. Esta situación es la que refleja el chiste gráfico que hemos encontrado en Internet, que es prácticamente la única forma de claudicación del varón que se denuncia. Pero no es la más general, pues la más general es la que se practica para mantenerse en la sociedad, sobre todo de grupos ideológicos o intelectuales y para escalar en ellos. Y aunque el origen de todo es la consecución de la relación sexual por parte del varón, a la larga resulta que dicha claudicación es necesaria para su simple socialización.
La profesora de psicología Ruth Tarquini decía, a principios de los 80, que, aunque ella no podía saberlo seguro, pues nunca había sido hombre, creían que no habría claudicado tan completamente como ellos “para conseguir el conejo” (= sexo femenino). O sea, que dado el precio del conejo (sic), ella hubiera prescindido de tener relaciones sexuales, en el caso de ser hombre. Esto está claro. Pero lo que sucede es que no sólo hubiera tenido que prescindir de las relaciones sexuales, sino de ser aceptada por la sociedad misma, pues los farsantes no pueden aceptar a los virtuosos, como le ocurría el niño del psiquiatra, que no estaba en el caso
de ser privado del “conejo”.
Opiniones de parte o de la totalidad de la asociación contra la EXCLUSIÓN JURÍDICA Edip Rei,
http://edipo.info . Para + información, visita esta página. Ap. de corr. 99064/ 08080 Barcelona




divendres, 1 d’agost de 2008

¿Podemos matar? - Diana Puig Bono

http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080801/53511429160.html

En principio lo lees y dices ¡ah!, pues mira, está bien que una persona que es agredida pueda matar a su agresor, pero no es exactamente así. "La mujer maltratada puede matar a su marido...". Supongo que en pareja también será válido, ¿no...? Pero si la conciencia nos habla, no terminamos de colocarla, no la ubicamos debidamente, porque no es la solución. ¿O creéis que sí?
Siempre se habla del maltrato a mujeres y me gustaría también opinar sobre el maltrato a hombres. Se conocen casos escalofriantes de mujeres que hacen la vida imposible a su pareja antes y sobre todo después de acabar la relación. ¿Cuando un hombre sea maltratado también podrá matar a su mujer sin que se le acuse de homicidio...? La noticia no dice nada de eso, por lo tanto tengo mis dudas. El camino de la desigualdad comienza en el momento en que hacemos distinciones, en el momento en que juzgamos de diferente forma, en el momento en que somos incapaces de dar la vuelta al caso y utilizar la coherencia sin abusar de los derechos de nadie.

En esta propuesta tendría que estar incluido todo tipo de maltrato. Todo maltrato debería ser un delito, ¿no?

Creo que sería más lógico crear sistemas efectivos de control y aplicación de las leyes ya existentes para que no se produzcan más agresiones... de ningún tipo, y no que algún iluminado proponga leyes para que cualquier persona agredida pueda convertirse en juez y verdugo de su agresor.

La Vida es Bella - Cristina Tenas Rosell

La Vida es Bella

CARTA PUBLICADA EN "LA VANGUARDIA" EDICION PAPEL EL 06.08.2008 Y "LA VANGUARDIA" DIGITAL EL 19.08.2008 http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080819/53522873211.html

En la película de referencia, Roberto Benigni nos presenta a un protagonista llamado Guido, padre y esposo, dispuesto a morir por la vida de quien ama, y con una suficiente fuerza física y emocional como para hacer ver a su pequeño hijo lo que era el campo de concentración nazi como un juego, igualmente así se muestran muchos padres en nuestra España “igualitaria” y “democrática” en la que los hombres son despojados tras el divorcio, de todo bien incluyendo el contacto con sus hijos, que no siempre el amor. Pues el amor va más allá, y no siempre es manipulable, aunque si lo son los recuerdos de la más tierna infancia. Padres que, en circunstancias ocasionalmente infrahumanas y en todo caso como meros visitadores quincenales de sus hijos, pretenden, para quitar hierro al asunto, mostrar a los nenes una realidad “igualitaria” que no es. Y mientras están inmersos en la más profunda de las depresiones, dificultades económicas y anímicas muestran a sus hijos un mundo en Technicolor que oculta el decaimiento y claroscuro que se apodera de ellos cuando retornan a su retoño a los brazos de su madre.

La eterna discusión sobre si la custodia debe o no ser compartida parece no tener fin. La negación de la manipulación de los menores a manos del progenitor custodio es idéntica a los que, volviendo a la magnífica obra de Benigni, niegan la existencia y evidencia del holocausto nazi.

Pero la negación de la evidencia no da la razón por más que se empeñen gritando y manipulando las partes interesadas en ello. La razón solamente la da el tiempo. Y los niños, siempre hemos necesitado tener papá y mamá. Ánimo a todos los “Guidos” que desde su particular holocausto luchan por la superviviencia propia y la de la salud mental y emocional de sus pequeños.