diumenge, 20 de desembre de 2009

http://www.abc.es/20091220/valencia-valencia/fiscalia-detecta-solo-tres-20091220.html


La Fiscalía detecta en un año sólo tres denuncias falsas por maltrato en la región
Una mujer maltratada, en un centro de acogida

IGNACIO GIL/ ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE
VALENCIA

Arturo y Clementina se estaban separando. Él pidió la custodia compartida de la hija; ella contraatacó. Acudió a la Guardia Civil y le denunció por malos tratos. Relató que su marido le había dicho que «era una irresponsable, una mala madre y que la pondría en su sitio». Aquello bastó para que un juzgado de Sueca abriera diligencias por amenazas e injurias. La esposa logró que su divorció lo llevara un juez de Violencia sobre la Mujer; el hombre perdió en ese momento toda posibilidad de obtener la custodia de la cría. Un año después, se celebró un juicio de faltas sólo por las injurias. El acusado fue absuelto. La supuesta injuriada ni siquiera acudió a declarar. Para ese entonces ya había conseguido lo que quería: la custodia en exclusiva de la niña pese a que existían informes periciales que no desaconsejaban lo contrario. El abogado de Arturo cree que éste fue un caso clarísimo de denuncia falsa, de mujer que se aprovecha de la severidad de la ley contra el maltrato, para lograr una posición de ventaja en el proceso de separación. La Justicia no lo entendió así. Como casi nunca.
En 2008 los juzgados de la Comunidad Valenciana recibieron casi 20.200 asuntos relacionados con la violencia sobre la mujer. Ese mismo año, la Fiscalía detectó sólo tres casos de denuncia falsa por maltrato: uno en Alicante y dos en Castellón. En todos ellos el Ministerio Público retiró la acusación contra el hombre y solicitó al tribunal que dedujera testimonio -procedimiento equivalente a presentar una denuncia- contra la falsa maltratada para que fuera acusada de un delito de denuncia falsa penado hasta con dos años de cárcel.
En Valencia sólo se ha abierto diligencias contra tres mujeres por inventarse la agresión física o verbal de su pareja en los cuatro años transcurridos desde la entrada en vigor de la Ley contra la Violencia sobre la Mujer. Para Susana Gisbert, fiscal especializada en la materia, estos datos confirman que lo de las denuncias falsas es una «leyenda urbana»; como lo es también, dice, el argumento de que las mujeres se aprovechan de esta ley para obtener ventajas en el proceso de separación. «Es un argumento que utilizan de forma recurrente las defensas para intentar anular el testimonio de la víctima». En procesos de divorcio, los abogados aconsejan a sus clientes varones el abandono del domicilio familiar; que eviten el contacto con su esposa, porque una denuncia, además de la detención automática, les coloca en desventaja para luchar por los hijos. No es lo mismo litigar en igualdad que ir al juzgado detenido. Y hablar de niños es hacerlo de la pensión o de quién se queda con la casa.
El 80 por ciento, condenados
Dice el Consejo General del Poder Judicial que cerca del 80% de los casos que llegan a juicio terminan con la condena de los maltratadores; y aclara Gisbert, que las absoluciones (el 20 por ciento restante) o los sobreseimientos (casos que se archivan antes de juzgarse) «no han de confundirse con denuncias falsas». A veces, el maltrato existió pero fue imposible probarlo porque no existe parte de lesiones o porque la víctima se acoge a su derecho a no declarar. Para que exista denuncia falsa, explica, es necesario que la mujer actúe «con un desprecio manifiesto hacia la verdad y teniendo conocimiento de la falsedad» de su relato.
Jueces, abogados y fiscales se enfrenta a menudo a ejemplos de «utilización torticera» de la ley; se aprecia especialmente en los juzgados de guardia; aseguran que casi a diario llegan cuatro o cinco casos bajo el epígrafe de violencia de género porque se «exageran» determinadas situaciones domésticas -un grito, un insulto, un forcejeo-propias de momentos de tensión; eso termina en la detención del hombre. El porcentaje de mujeres que perdonan o se retractan de inmediato tras activar toda la maquinaria judicial puede alcanzar el 60%.

JUEZ FRANCISCO SERRANO - INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

INFORME CRÍTICO AL ELABORADO POR EL OBSERVATORIO DE VIOLENCIA DE LA MUJER

Por el Juez Francisco Serrano Castro

De entrada, se ha de comenzar por defender la honestidad, profesionalidad y probidad de los magistrados que han elaborado el informe, con algunos de los cuales he tenido la ocasión de participar en estudios, jornadas sobre violencia, a los que expreso mi admiración y respeto, y con los que, incluso, he disfrutado de momentos de compañerismo y amistad. No dudo de que el resultado del informe obedezca a un fiel reflejo del contenido de las sentencias examinadas.




Lo que ocurre es que se les ha encomendado un trabajo viciado de inicio, la realización de un informe en el que, como suele, por desgracia, ser habitual en los últimos años, se ha partido de parámetros de valoración sesgados y que no contemplan, ni mucho menos la globalidad de la problemática examinada. Lo que ocurre es que la Ideología de Género sustituye a los datos, prejuzgando y predeterminando con parámetros preconstituidos el resultado de un estudio que, por ende, carece rigor, no en su elaboración pero sí en sus presupuestos. Como se expresa en un comunicado de a asociación que presido ASEMIP, Asociación Española Multidisciplinar para el Estudio de las Interferencias Parentales, la raíz de unas declaraciones de una Magistrada adscrita a dicho Observatorio, en las que negaba la existencia del SAP : sería conveniente que el Observatorio de Violencia del CGPJ se dedicara a observar la realidad con imparcialidad, sin una visión daltónica y contaminada por ideología de género, pues la verdad tiene una perspectiva poliédrica y no plana. Es como si un faro limitara su espectro luminoso sobre un punto fijo, la oscuridad impediría ver otras realidades. O se mira en todas direcciones o se espera a que se haga de día para ver todo el horizonte y relieve.



Se han estudiado sólo sentencias dictadas por las Audiencias Provinciales, sin analizar y examinar la multitud de resoluciones de sobreseimiento provisional y archivo, que son con diferencia abrumadora las más numerosas.



Es como si se partiera para intentar demostrar que no existen pobres en EEUU, de la realización de un estudio estadístico sociológico, haciendo sólo una encuesta entre vecinos de Beverly Hills ( California ). El resultado del estudio sería que no existen pobres en EEUU, salvo a lo mejor alguno despistado que buscaba en los cubos de basura.



Mas veamos los resultados del estudio elaborado por el Consejo:



Se analizan 530 sentencias de Audiencias Provinciales de toda España.



De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales. De las 530 sentencias que ha integrado la muestra total del estudio, 34 (un 6,42 por ciento) corresponden a apelaciones contra sentencias dictadas en juicios de faltas; 472 (un 89,6 por ciento) a apelaciones contra sentencias dictadas en procedimientos abreviados por los Juzgados de lo Penal y 24 sentencias (un 4,53 por ciento) fueron dictadas en única instancia por las Audiencias Provinciales.



Sentencias condenatorias: 439



- Maltrato ocasional………267………..59.33%, entre estas se englobarían los insultos ocasionales aunque respondan a ofensas de la víctima, las disputas tras una ruptura conflictiva de pareja, los acometimiento recíprocos y que obedecen a un hecho puntual, como los que se pueden producir a la hora de un padre intentar cumplir con la obligación de estar con su hijo.



- Amenazas leves………98……………21.78%, entre estas se encuentran actos delictivos de tan demostrada peligrosidad, como el decir te vas a enterar si no me dejas ver a los niños.





- Quebrantamiento de condena…… 46……. 10.22%, algunas de ellos propiciados y facilitados por la propia víctima en cuya protección se estableció la medida de alejamiento.



- Violencia habitual…….28…………….. 6.22 %, violencia que sí se suele corresponder con auténticas situaciones de asimetría y desigualdad en la relación de pareja, situaciones en las que se engloban actos de violencia física y también psicológica padecidas durante una convivencia vivida como un calvario, una violencia en la que no es necesaria la agresión para calificar un actitud que demuestra discriminación, relación de poder, humillación, anulación de voluntad, y que infunde miedo en la mujer maltratada que lo sufre.



Este último dato resulta transcendental cuando pende la amenaza de una reforma legislativa que pretende que cualquier padre condenado por sentencia firme de maltrato quede privado de poder ostentar la custodia de sus hijos. Mas aun si consideramos que sólo un 6.22 % de las condenas obedecen a auténtico maltrato, el que puede haber tenido incidencia negativa y traumática no sólo en la madre que lo sufre sino en sus hijos que habrían padecido la misma execrable actitud machista. Sin embargo la generalización, el automatismo, la estigmatización del hombre por el hecho de serlo, conllevaría a privar de esa posibilidad de ejercicio parentalidad responsable a muchísimos padres, el 93.78 % de las condenas restantes. Y sin perjuicio de que cada caso se hubiera de valorar, enjuiciar y analizar de forma específica, pero no desde una perspectiva de género, sino de prevalencia del beneficio y auténtico interés del menor.



Es de destacar que en 42 de los casos enjuiciados y en los que existió un pronunciamiento condenatorio, es decir el 9.56%, el testimonio de la víctima fue la única prueba de cargo.



Sentencias absolutorias: 91. Se afirma que una buena parte de las sentencias absolutorias en materia de violencia de género se producen por la dispensa de la obligación de declarar de la víctima, recogida en el artículo 416 de la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal. El porqué se produce esa dispensa no ha sido objeto de ningún estudio, pues se parte del preconvencimiento de que la mujer que retira su denuncia o no declara lo hace por miedo. Ni por asomo existe el planteamiento de que lo puedan hacer también, muchas veces por necesidad, y otras por arrepentimiento de lo que se ha considerado reacción de despecho, que parece que las mujeres no experimentan cuando su marido o compañero les han sido infieles. La infidelidad se ha de tener en cuenta que es un fenómeno bidireccional, y que a verse el despechado es el varón que, sin embargo, no cuenta con instrumento legal alguno para desahogar su despecho. En otras no se continúa el procedimiento penal pues existe un innato sentimiento de proporcionalidad de la Justicia, que es contrario a las respuestas de orden criminal que ofrece la Ley para reprimir conductas que distan de ser consideradas por la sabia conciencia social como auténtico maltrato.



Mas a continuación, comparemos esos datos, fiables se ha de insistir, con los aportados en la Memoria del funcionamiento de los Juzgados de Violencia de Sevilla en el año 2008:



- Total de procedimientos conocidos: 9814



- Diligencias previas y procedimientos abreviados: 8.998





- Juicios rápidos: 804



- Juicios de faltas: 176





- Sumarios: 12



En total se dictaron 1010 sentencias:



- Condenatorias: 395



- Conformidades: 203





- Absolución: 412



Si del total de procedimientos descontamos los convertidos de diligencias previas en juicios de faltas y sumarios, tenemos un total de 9.626 asuntos enjuiciados.



La proporcionalidad de sentencias condenatorias, 395, respecto de esa cantidad de procedimientos de los que han conocido los juzgados de Violencia, detrás de muchos de los cuales se encuentra la detención inmediata del denunciado, supone el 4.10% del total. Se excluyen las sentencias de conformidad, tampoco examinadas en el informe del Observatorio, pues las mismas no se dictan por las Audiencias provinciales, sino en el desarrollo de procedimientos de urgencia, juicios rápidos.



Trasladando esos datos a los aportados en el informe del Observatorio, resultaría que las sentencias condenatorias por violencia habitual, 24.49, es decir el 6.22 % de las 395 sentencias condenatorias, en relación a la totalidad de asuntos conocidos, 9.626, por los juzgados de violencia de Sevilla, sería del 0.25%.



Ciertamente es una conclusión relativa, que admitiría factores de corrección ponderada, mas en ningún caso ese tipo de violencia que sí responde y es consecuencia de maltrato machista consecuencia de discriminación, desigualdad y relación de poder del hombre sobre la mujer en la relación de pareja, superaría el 3% de los asuntos denunciados ante el Juzgado de Violencia. Entre esos asuntos, se encontrarían las terribles y trágicas historias de sufrimiento habitual de aquellas mujeres muertas a manos de sus maridos, parejas, exparejas, novios varones, no contabilizándose los dramas de muchas mujeres que siguen ocultando o no reconociendo el maltrato que sufren por parte de tiránicos maltratadores que siguen exponiéndolas a ser las siguientes para figurar en esa larga e infrenable lista de mujeres asesinadas. Y ello sin perjuicio de afirmar que algunas de esas muertes, en pureza técnica criminal, no debieran ser calificadas como maltrato, sino como homicidio y asesinato, si no se dieran esos condicionantes de desigualdad y discriminación apuntados.



Los datos, con todas sus limitaciones y lagunas, son los oficiales que maneja y divulga el propio Consejo, siendo paradójico que de su contenido, de forma objetiva se puedan extraer conclusiones radicalmente opuestas a las que intenta aparentar y simular la ideología de género, puesto que:



- De ello se deduce que el nivel de situaciones de abuso e injusticia que genera la propia aplicación de la Ley de Protección Integral de Violencia sobre la Mujer, es superior a la propia necesidad de conocer el verdadero número de denuncias falsas. Un número que, indudablemente, se sigue ignorando, pues no se ha hecho un estudio riguroso que analice las resoluciones que enjuicien todos los asuntos denunciados ante los juzgados de Violencia.



- Y ello sin perjuicio de reconocer que ese estudio sería prácticamente una tarea imposible, pues una denuncia que no prospere, no ha de dar lugar a incoar procedimiento por denuncia falsa. Ninguna mujer ha sufrido en España detención o prisión por ese motivo. El archivo, sobreseimiento o sentencia absolutoria, sólo responde a no quedar los hechos probados, siendo preciso que se demuestre que la denunciante ejercitó la acción penal a sabiendas y a conciencia de su falsedad. Una falsedad que habría también que probar. La prueba de esa falsedad y motivación dolosa es prácticamente incompatible con el criterio de considerar que el denunciado absuelto es inocente sólo porque el derecho de presunción de inocencia, ha impedido probar su culpabilidad, o que la denunciante que ha retirado su denuncia o se ha acogido a su derecho a no declarar, lo hace siempre y en todo caso por miedo. Como se decía, la ideología predetermina las prácticas y los resultados de los estudios que las analizan.



- Se ha de concluir, por tanto, que resulta prácticamente imposible, con la actual legislación y ante la quiebra y violación del principio de presunción de inocencia, poder determinar cuándo se produce una denuncia falsa, salvo que la mujer lo declare expresamente, en cuyo caso también su testimonio de veracidad quedaría comprometido ante el convencimiento intolerante, que no admite excepciones, de que lo hace por sentimiento de lástima o miedo. Al respecto, y para confirmar esa realidad se trae a colación lo dispuesto en la reciente sentencia de 9 de Noviembre de 2009, dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, en un proceso de protección del derecho al honor, en el que un padre pretendía obtener un pronunciamiento de restitución de su honor lesionado, mancillado, y en el que solicitaba una indemnización por los graves daños morales, físicos, psicológicos padecidos: Se puede calificar un ataque al honor gravísimo, el producido mediante una denuncia falsa por supuestos abusos sexuales a una hija menor cometido por un padre(…) Imputar este tipo de conductas a sabiendas de que son falsas, sin el menor escrúpulo, atenta al honor, a la propia imagen y a la consideración debida por los demás(…) Ahora bien, se ha de valorar si la denuncia interpuesta o la puesta en conocimiento de la “ notitia criminis” se hizo con conocimiento y voluntad de la falsedad por la madre de la menor. Pese a encontrarnos indicios de que la madre actuó a sabiendas (…) no se aprecia que se trate de indicios unívocos y de lo que no se puede deducir, sin ningún género de dudas, la actuación torticera de la madre. Se desestima la demanda ante la inexistencia de una prueba terminante sobre que la madre actuó a sabiendas de la falsedad de la imputación de abusos sexuales.



Pese a todo, otra evidencia de la realidad ocultada es que sólo en Sevilla, en los últimos tres meses hayan tenido eco en los medios de comunicación cinco casos de denuncias falsas: la referida en el párrafo anterior; la de un padre privado de ver a su hija durante seis años, falsamente imputado de abusar de la niña que luego resultó que padecía de lombrices; la de una mujer que retiró la denuncia en la vista ante la Audiencia en un proceso en que se pedían 14 años de cárcel contra el denunciado, al reconocer que le denunció por despecho; la de una mujer que llegó a autolesionarse para acusar en falso al marido, quien estuvo incluso en prisión preventiva durante once meses; la de la mujer que denunció más de quince veces al padre de su hija para conseguir alejarlo de la niña.



Solamente en estos dos últimos casos la tragedia generada al falsamente acusado ha tenido repercusión, pues en el primero el juez, ante la evidencia y prueba terminante de la falsedad, abrió testimonio por falsa denuncia, y en el último la actitud, considerada como estrategia de Alienación Parental ( SAP), dio lugar a un cambio de custodia de la menor. Ninguno de esos casos, ni otros muchos de los que empiezan a aparecer, de momento solo en prensa escrita, casi a diario, fueron analizados en el informe elaborado por el Observatorio de Violencia. Mas, desde la perspectiva de género, se insiste, casi ninguno de esos casos sangrantes hubiera entrado en la consideración de denuncia falsa, pues hubiera faltado el necesario componente doloso, es decir, que la denuncia se formuló a conciencia y a sabiendas de su falsedad: Al menos, al denunciado, si antes no se ha suicidado, le puede quedar el consuelo de que le han arruinado su vida sin querer.



En definitiva, lo deseable, lo que desearíamos todos, sería no tener que volver a lamentar la celebración de un evento tan dramático como el que provoca la violencia machista, mal llamada violencia de género, sobre la mujer. Ese drama no merece celebración sino luto nacional. Porque todos reconocemos el dolor y sufrimiento que han sufrido y siguen sufriendo muchas mujeres que son víctimas de esa cobarde, vil, abyecta actitud de hombres que se consideran en situación de dominio, sumisión y control sobre ellas. Miedo, degradación personal, humillación, anulación de personalidad son las señas de identidad de la mujer maltratada. Relaciones de pareja asimétricas en las que la desigualdad imperante hace necesaria la existencia de normas de discriminación positiva para protegerlas. Así siempre lo he entendido, incluso desde mucho antes de la la Ley de Protección Integral contra Violencia de Género.



Mas lo cierto es, desde el principio, no hemos tomado el camino correcto, pues no se ha partido de la necesidad de proteger a la mujer maltratada que sufre desigualdad, discriminación y relación de poder, elevando el reproche del maltratador que abusa y ejerce el injustificable rol dominante. No, se ha generalizado, se ha partido que esa desigualdad se genera per se, en cualquier caso, en la relación de pareja. Craso error que minimiza y vuelve a desterrar a la tibieza de la invisibilidad el sufrimiento de las verdaderas mujeres maltratadas, al verse solapado por la abusiva utilización de la ideología de la falsa discriminación de la mujer por el hecho de serlo. Y es ese abuso, sin contar las falsas denuncias fruto de venganza, despecho y puro y duro interés, el que más perjudica a esas mujeres que siguen prisioneras y encadenadas por sus maltratadores.



Por otro lado, contra la violencia tolerancia cero. De acuerdo. Mas sin excluir ninguna que sufran hombres, mujeres y niños en las relaciones familiares. Otra violencia que se ignora y se hace invisible. En el último informe de víctimas de violencia doméstica y violencia doméstica (año 2008) del Observatorio de violencia, se contabilizaban más de 40 víctimas mortales entre ese colectivo de familiares: Madres, padres, padrastros, suegros, abuelos, abuelas maridos, novios, excónyuges varones, hijos, hijas, hermanos, hermanas... Todos con una tragedia familiar detrás, alguien que lloraría su pérdida. Las mujeres muertas por sus parejas fueron más, 74, pero sólo su drama es el que ha quedado marcado en nuestra memoria histórica, grabada a fuego por la industria de la alienación colectiva. Son muchos y muchas los que sufren otros tipos graves de violencia doméstica a los que deliberadamente se excluye de medidas de protección reservadas a mujeres que sufren maltrato por sus congéneres masculinos con los que han mantenido relación de pareja.

Y eso sí que constituye una manifiesta discriminación, pues el número no ha de marcar la redacción de normas que han de respetar el principio de igualdad, medido en términos cualitativos de protección a toda la ciudadanía, lo mismo que resultaría absurdo y manifiestamente discriminatorio que se reservara la adopción de medidas de protección contra riesgos laborales a los hombres que sufren accidentes de trabajo, descartando a las mujeres que sólo constituyen menos del 5% de las 1152 víctimas mortales que el año pasado se produjeron por esa causa en España.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/16/andalucia_sevilla/1260980478.html

Las jueces de Familia secundan las críticas contra la Ley de Violencia de Género


  • El Observatorio del CGPJ desacreditó las críticas del juez Francisco Serrano
  • Sus compañeras de jurisdicción salen en su defensa y de la libertad de expresión
  • Sostienen que se producen más denuncias falsas que las del recuento oficial
Efe | Sevilla

Las cuatro jueces de Familia de Sevilla han apoyado a su compañero Francisco Serrano y han dicho que las críticas contra él por parte del Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Una portavoz de las cuatro jueces de Familia de Sevilla, todas ellas mujeres, ha dicho a Efe que los magistrados de esta jurisdicción están "indignados" con las críticas del Observatorio, pues las interpretaciones del juez de Familia 7, Francisco Serrano, "las puede hacer cualquier ciudadano" y además "es lógico que las emita quien conoce mejor la problemática".

El juez Serrano ha lamentado varias veces que los estudios del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se hacen con sentencias condenatorias, y no con las denuncias que se archivan.

El lunes pasado, dicho Observatorio respondió en un comunicado que los análisis del magistrado "carecen de rigor" y resultan "inadmisibles", "sin perjuicio de las posibles responsabilidades que pudieran derivarse".

Ahora, las jueces de Familia de Sevilla han asegurado a Efe que cualquier ley, informe del CGPJ o sentencia puede ser objeto de "crítica constructiva y razonada", y los jueces "se encuentran entre las personas más capacitadas para hacerlo".

"Una sociedad democrática y de Derecho debe ser capaz de asumir la crítica", ha dicho la portavoz, y ha añadido que el Observatorio de Violencia de Género "debe ser consciente de que hace una función pública y que puede ser sometido a crítica".

'Suenan a amedrantamiento'

Por ello, sus manifestaciones públicas contra Serrano "suenan a amedrentamiento" y con ello el Observatorio "compromete la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Su actitud supone un peligro para cualquier persona o asociación que desee pronunciarse y se encuentre con la amenaza de ser ilegalizada o borrada del mapa, según las juezas sevillanas.

En sus declaraciones, Serrano "no reveló ningún secreto profesional sino que emitió una crítica, como puede hacer cualquier persona", ha dicho la portavoz.

'Lo vemos todos los días'

El juez Serrano, que también ha denunciado el gran número de denuncias falsas que favorece la Ley Integral contra la Violencia de Género, refleja en sus declaraciones "algo que los jueces vemos todos los días, porque no siempre el malo es el padre o la madre, sino que en la vida real cada caso es diferente" y los jueces toman sus decisiones "siempre teniendo en cuenta el interés supremo de los hijos".

La portavoz de las jueces sevillanas de Familia ha informado además de que los foros judiciales en internet están recibiendo numerosos mensajes de apoyo a Serrano y de rechazo hacia la actitud del Observatorio del CGPJ.

TRIBUNALES | Tras sus críticas a la Ley de Violencia de Género El juez Serrano pide al CGPJ que retire de su web un comunicado que le injuria

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/18/andalucia/1261144546.html

TRIBUNALES | Tras sus críticas a la Ley de Violencia de Género

El juez Serrano pide al CGPJ que retire de su web un comunicado que le injuria


El juez de Familia de Sevilla Francisco Serrano ha pedido al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que retire de su web oficial el comunicado de la presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica que le injuria, puesto que fue emitido a título personal.

Fuentes judiciales han explicado que el juez Serrano se ha dirigido por escrito al CGPJ para pedirle que retire dicho comunicado, publicado el pasado día 14, por considerar que atenta contra su honorabilidad profesional y a la vista de las declaraciones del órgano de gobierno de los jueces de que se emitió a título personal.

En dicho comunicado, la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del Poder Judicial consideró que "carecen de rigor" y "son inadmisibles" las declaraciones de Serrano sobre denuncias falsas en casos de violencia machista y apuntó que incluso podrían implicar para él "responsabilidades".

Tal comunicado desató numerosas adhesiones al juez sevillano, entre ellas las de sus propias cuatro compañeras de los Juzgados de Familia de Sevilla, que consideraron que las críticas por parte del Observatorio son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Ahora, las fuentes judiciales han apuntado que el CGPJ debería retirar dicho comunicado de su web oficial, donde figura en la página de Inicio y encabezando las "Novedades", o al menos incluir junto a él el informe elaborado por Serrano sobre denuncias falsas de violencia de género para poder contrastar ambas posiciones.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091119/53827480523.html

Plan contra el maltrato en la UE

IZASKUN FERNÁNDEZ URIBE | Girona

El Gobierno español, que presidirá la Unión Europea en 2010, contará con la oposición de la mayoría de los gobiernos europeos, a su plan contra el maltrato.

Desde el Ministerio de Igualdad, y como referente progresista para Europa, se tilda al resto de gobiernos europeos de conservadores y de adoptar posturas cómodas frente a una lacra como es la violencia contra la mujer.

Éste nuestro país, que aspira a dar lecciones al resto de los europeos, está utilizando la discriminación positiva como medio para conseguir una falsa igualdad que está creando numerosas injusticias contra el género masculino. La igualdad no se alcanza con revanchismo, desprecio y minusvaloración al otro, ni ensalzando hasta cotas insospechadas y surrealistas las cualidades de uno.

Creo que somos nosotros los que debemos aprender de otros países que se rigen por leyes en las que, independientemente del sexo, se condena por igual al/la agresor/a, al/la que incumple sentencias y al/la que denuncia falsamente.

No entremos en la presidencia de la UE como elefante en cacharrería con un tema en el que nos llevan la delantera y centrémonos en averiguar como el resto de los gobiernos están saliendo de esta crisis, mientras España sigue a la cola en la recuperación.


CRÓNICA NEGRA El hombre que oye susurrar a los sumarios

http://findesemana.libertaddigital.com/el-hombre-que-oye-susurrar-a-los-sumarios-1276237308.html

CRÓNICA NEGRA

El hombre que oye susurrar a los sumarios

Por Francisco Pérez Abellán


El asedio ha sido largo, desde que el poder decretara la segunda muerte de Montesquieu. Pero hoy puede d ecirse que el estamento judicial está penetrado por la ideología y el francés, bien enterrado; y que ya no hay justicia: solo jueces. Abogados de prestigio dicen que no pueden predecir el resultado de causa alguna porque todo depende del juez al que le caiga. Algún juez hasta se atreve a pedir dinero a un banquero. Otros dejan en la calle a narcotraficantes para que no se depriman en prisión. Y a la vista está que no pasa nada. Los narcos ni siquiera vuelven a la cárcel.

Eso sí: España es un país donde se criminaliza al varón por el hecho de serlo, donde se aprueba una ley, por unanimidad, en contra de la igualdad de hombres y mujeres, por la que tantos hemos luchado, y donde cada año centenares de hombres son maltratados, vilipendiados, falsamente imputados, en virtud de una conveniencia política que atenta contra la Carta Magna, sin que los finos juristas se conmuevan.

En España, a la hora de juzgar, se confunde a un varón con un culpable y a un periodista con una fábrica de realitys. Para algunos jueces, incluso del Supremo, es lo mismo un autopatrono que una multinacional, un autónomo, que es un trabajador de los que más fácilmente van al paro, con una productora de programas, y a todos condena, para que respondan de forma solidaria, como si fuera lo mismo el rey que su porquero, como si pudiera haber solidaridad alguna entre asalariado y patrón o alguna correspondencia en sus cuentas corrientes. El caso es que algunos de esos jueces con falta de óptica se dicen de izquierdas. Claro que eso también es mentira.

Y, miren ustedes, la justicia está hecha de matices. Por ejemplo, no es lo mismo la violencia de género que una pelea entre iguales, aunque el resultado sean insultos y lesiones entre hombre y mujer. O entre hombre y hombre; mujer y mujer. La Ley de Violencia de Género, aprobada por políticos poco rigurosos, ha provocado que apenas haya distingos: es lo mismo un enfado por celos que una dominación largamente tortuosa. Hay jueces que en su mismidad encabezan jurados populares en los que no creen y producen justicia de la que desconfían. ¡Qué les voy a decir a ustedes, si incluso han intentado encerrar para siempre al Lute por violencia de género, cuando no delinque desde que le indultaron por los mil años de cárcel que le metió el franquismo! Estos es que no respetan nada, aunque aquí se dieron de manos a boca con otro susurrador de sumarios que escuchó el lamento del quinqui, baranda de la reinserción.

En este maremágnum de desprestigio, y siendo la justicia una de las cosas más demandadas del país, de vez en cuando surge un juez que oye susurrar a los sumarios: "Eh, Señoría, aquí hay otro de injusticia"; y lo repasa hasta darse cuenta de que a lo peor es una de esas falsas denuncias de las que se quejaba Ana Sanahuja, juez decana con dos ovarios, en Cataluña, allá por los tiempos en los que la Ley de Violencia de Género era una baza del Gobierno y no había caído todavía en el desprestigio. ¿Pero hay alguna mujer condenada por denuncia falsa? Se pregunta su señoría Serrano, juez valiente donde los haya, juez de la tabla redonda, juez de jueces, caballero de jueces de España. Pues no, no hay mujeres condenadas, aunque hay falsas denuncias, eso es un hecho.

Hombre, a ver si va a ser lo mismo que pasa con la prevaricación, que es el delito de los jueces. ¿Cuántas condenas hay por prevaricación en España? Pues no se sabe. Es otra de esas cifras que quedan ocultas, que no se difunden. Tal vez ni siquiera se recuentan. Miles de jueces actuando durante décadas y sólo se recuerda una condena por prevaricación, que además resulta políticamente escandalosa.

¡Shhh! Su Señoría, juez Serrano, del juzgado número 7 de familia de Sevilla, olé sus huesos, que hay treinta hombres asesinados por su ex parejas que no se cuentan, que el Ministerio del Interior, especialista en cifras ingobernables, ya no recoge en su ¡Annual Estadístico!, me río yo de las encuestas del CIS, desde el 2007. Usted puede ver que hay 51 mujeres asesinadas por ex parejas en el Ministerio de Igualdad, pero con Desigualdad, en la misma página del Ministerio, se escamotea el dato masculino, que políticamente no interesa. La política violadora de la justicia, abusona y manipuladora.

Dice su Señoría que este estado de cosas es quizá responsable de centenares de suicidios debidos a la ley de género, que trae establecido por defecto al varón como presunto culpable, al que despoja de bienes y de la tutela de sus hijos y lo empuja a la depresión y la muerte, según su Señoría, que oye susurrar a los sumarios, más de veinte mil que han pasado por sus manos. A veces el error se descubre a tiempo y el varón es exonerado, curiosamente sin culpar a nadie de su desgracia. Pero otras veces se lo lleva la corriente hasta el Hades, que es el infierno de los antiguos.

Ay, directores, que vuelva enseguida la legión de periodistas a los juzgados para contemplar los juicios, que vuelva el redactor de tribunales a denunciar los errores, las ligerezas, las frivolidades, a exponer las sentencias con faltas de ortografía o simples faltas de justicia. Que se exija altura intelectual al Tribunal Supremo. Y si no, que el Constitucional lo corrija. La última esperanza. E independencia política. Luz y taquígrafos.

Vamos, que para luego es tarde, que sin justicia no hay democracia, no hay libertad, no hay civilización. Que se persiga al que inste a la denuncia falsa, que se castigue al que denuncie falsamente. Que se revise la ley. Persigan el delito y a los delincuentes. Incluso si llevan toga. Odien el delito y compadezcan a los españoles. Salgan los jueces y juezas que oyen susurrar a los sumarios, no se queden en sus despachos, abrumados por la duda: ustedes son la Justicia.

http://www.lne.es/aviles/2009/12/20/caso-genero/850400.html

El caso del género

La desigualdad con la que la Justicia afronta el grave problema del maltrato físico

EUGENIO SUÁREZ

Antes se llamaba machismo, brutalidad masculina, abuso de fuerza y ahora, que creemos que las cosas tienen solución por mudarlas el nombre, se llama violencia de género. Pero creo que es para confinarlo más en las actuaciones del hombre e, insidiosamente, presentar más flojas y desvalidas a las mujeres. Los antiguos varones se pasaron la vida rascando el arpa y las cítaras para ensalzar al que llamaba, con justicia, «bello sexo», o el «sexo débil». Millones de versos, millares de libros les estuvieron dedicados y no se concebía a un caballero -durante siglos- sin la invocación, amparo y dedicación a una dama. Don Quijote toda su vida, cuerdo y loco, glorificó a la mujer, aunque estuviera encarnada en la esperpéntica Dulcinea.

Creo que no fueron las bellas y angelicales doncellas las que desataron la ofensiva, las que abandonaron la tarea de peinar las rubias cabelleras con peines de oro, sino las más parecidas a la Maritornes. La mujer tomó revancha de los desaires masculinos y la literatura ha relatado las ingeniosas tretas con las que ellas se rescataban de la afrenta de su pareja.

Violencia de género, que ilustra las páginas de sucesos y los espacios radiotelevisivos, escalofriantes estadísticas donde el macho aparece como un ser bestial, desalmado, cruel y vicioso. Hay Direcciones Generales de la Mujer, tribunales especiales para investigar estos casos, sentencias rápidas, medidas drásticas, alejamiento, prohibición al marido o compañero para visitar a los hijos, ni acercarse una distancia variable al domicilio antes compartido. E incluso un Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial, que intenta justificar su existencia como puede.

He vivido personalmente episodios relacionados con el asunto, en circunstancias otras y olvidados por el tiempo transcurrido y puedo afirmar que, en época de la dictadura pasada, un tanto por ciento abrumador de las llamadas «medidas provisionales» (domicilio, patria potestad, pensión alimenticia, etc..) eran decididas contra el marido, de manera genérica. Los jueces -que cuando pueden, escurren el bulto- se quitaban el problema de encima y fallaban, en primera instancia, contra el varón, eso está en la estadística de la jurisprudencia. Ahí nació la especialidad forense y suculenta de los abogados matrimonialistas que pusieron su ingenio en complicar los procesos y alargarlos todo lo posible.

Un juez de familia, ejerciente en Sevilla, don Francisco Serrano Castro, con 11 años de ejercicio como magistrado, ha dictado unas 20.000 sentencias y ha sido galardonado por la Asociación de Mujeres Violadas y otras, además de su resuelta actitud en la defensa de las maltratadas y los menores. Este juez mantiene que se silencia, oficialmente, el número de hombres maltratados o muertos por agresiones de sus cónyuges. En 2006 se suicidaron 963 varones más que mujeres, por efecto de la discriminación de la ley contra la Violencia de Género

Hay miles de hombres denunciados por las esposas o las «compañeras sentimentales», detenidos, maltratados en sedes policiales y encerrados por los jueces, sin poder demostrar su inocencia y ni una sola mujer en esas circunstancias. Los datos son escalofriantes, especialmente porque tenemos la impresión de que las cosas suceden de otra manera, totalmente distinta que demuestran los errores de la reciente ley, ocultados, no publicados, sino en una sola dirección.

«Lo que agrave la pena contra el hombre, solo por el hecho de serlo, es discriminatoria». Ha tenido relieve mediático el caso de Miguel Ángel Torres, que ha pasado seis años en la cárcel por la denuncia de la ex esposa, que le acusó de haber abusado sexualmente de una hija de dos años, algo que fue creído y castigado por la justicia. Fue una falsa denuncia, los eritemas que presentaba la menor traían su causa de las lombrices y de rascarse en aquella zona. Desde febrero del 2004 estuvo detenido y durante este tiempo no ha podido ver a su pequeña. Al fin, ha demostrado la inocencia, pero quedará siempre patente cual podría ser la reparación de un daño tan monstruoso.

No puede ocultarse que en la frialdad de los números, es mayor el de varones que agreden a las esposas que al revés. Ellas suelen utilizar el arsénico o la plancha de hierro .Y ahora, otro arma letal: la denuncia ante autoridades y tribunales que prefieren remar a favor de la corriente y no dudan en criminalizar al hombre, porque eso es lo que parece políticamente correcto a la sociedad y al Ministerio de Igualdad. Más de uno recordará la quinteta: «¡Igualdad! Oigo gritar / al jorobado Torroba. / Y se me ocurre pensar: / ¿Querrá verse sin joroba / o nos querrá jorobar»

Los datos y el argumento de este escrito no han salido de mi magín y si me he decido a rozar el tema ha sido porque la actitud y la opinión del mentado juez de Sevilla han sido corroboradas por varias compañeras suyas. Contra la postura cerril del famoso, lánguido y permisivo del Consejo General del Poder Judicial y la postura de la jefa del pintoresco Observatorio, que niega cuanto dice el magistrado: lo encuentro natural, si no, ¿para qué serviría el inventado cargo y el propio Ministerio de Igualdad? ¡Cuánto filtro para tan poco agua! Frente a ello, por ahora, se han alzado cuatro jueces, cuatro mujeres de la misma región, identificándose con el colega y abundando en las mismas o parecidas conclusiones. A buenas horas íbamos a meternos en ese berenjenal sin algún apoyo. Como dice el soso anuncio , yo no soy tonto. Aunque lo parezca.

Asoma el lado más oscuro de la Ley de Violencia de Género

http://www.elimparcial.es/nacional/asoma-el-lado-mas-oscuro-de-la-ley-de-violencia-de-genero-53762.html

Asoma el lado más oscuro de la Ley de Violencia de Género

El pasado domingo, el titular del Juzgado de Familia 7 de Sevilla destapó los fantasmas que planean sobre la Ley contra la Violencia de Género. El magistrado aseguró que “miles de hombres son detenidos por denuncias falsas”. Pronto, el Consejo General del Poder Judicial reaccionaba a las declaraciones y las calificaba de “inadmisibles”. La realidad es que el número de encarcelados por malos tratos se ha duplicado en el último año. EL IMPARCIAL abre el debate sobre la intención del Gobierno de endurecer la norma con varios expertos en la materia.

Miriam Carmona

Las declaraciones vertidas por un juez de Familia sevillano han generado un gran revuelo en las dependencias judiciales. Tanto es así que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no tardó ni 24 horas en reaccionar y calificar de “inadmisible” las manifestaciones de Francisco Serrano.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Poder Judicial considera que “carecen de rigor” las declaraciones del juez Serrano y que no ayudan nada en la erradicación de la violencia de género por su “falta de sensibilidad y conocimiento de este problema social”. Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio, afirma que “las denuncias falsas por violencia de género no son más frecuentes que en otros delitos” y recuerda que, según un estudio del CGPJ, sólo en una sentencia de las 530 analizadas "se advirtieron indicios para abrir una investigación por denuncia falsa".

Desde hace más de un mes, este juez afirma que endurecer la Ley de Violencia de Género -aprobada por unanimidad en diciembre de 2004 y que el Gobierno quiere ahora reformar- supondría un “holocausto”. A este rechazo del borrador del informe para el estudio, elaborado por el PSOE sobre el funcionamiento de dicha ley, se sumaron 38 asociaciones en un comunicado en el que denunciaban que “la actual conceptuación del maltrato, hombre maltratador y mujer maltratada, considera al denunciado, mientras no pruebe su inocencia como susceptible de condena de maltrato”.

Lo cierto es que desde que la norma entró en vigor, el número de encarcelados ha aumentado de forma exponencial. Según han informado a EL IMPARCIAL fuentes de Instituciones penitenciarias, a finales de noviembre el número de condenados por violencia de género ascendía a 3.925, lo que supone un 50 por ciento más que a finales de 2008, cuando se contabilizaban 2.615 personas en prisión por delitos relacionados con la violencia doméstica.

¿Las denuncias sobreseídas se convierten en falsas?
Como ya adelantó EL IMPARCIAL este verano, sólo el 16 por ciento de las denuncias por malos tratos concluye en una sentencia condenatoria. Aunque, según ha aclarado a este periódico el profesor de Derecho Penal de la UNED Carlos Vázquez, “no todo sujeto que sea absuelto de malos tratos convierte en falsa automáticamente a la primera denuncia en falsa. Puede ser absuelto por falta de pruebas o porque los malos tratos no tengan la entidad suficiente”.

Sin embargo, Iñigo Niñerola, presidente de la Asociación de Abogados de Familia, difiere al decir que “hay una gran cantidad de denuncias falsas porque, como comentó el juez Serrano, hay una cifra importante de sentencias absolutorias o casos archivados, con lo que hay dudas de que se hayan cometido esos delitos. El problema es que los que han sido absueltos, probablemente, se hayan pasado 24 o 48 horas detenidos en una comisaría. Un dato a tener en cuenta, ya que nos encontramos en un sistema garantista donde uno de sus baluartes es la presunción de inocencia, que esta ley de violencia está cercenando”.


Una ley bajo un planteamiento femenino
Imagen de una de las campañas contra la violencia de género.
Las diferencias son evidentes y reales. Si una mujer va a una comisaría a presentar una denuncia por malos tratos, lo más seguro es que el hombre acusado por esos hechos esté detenido en cuestión de horas. Sin embargo, si es un varón el que acusa a una mujer, en prácticamente ningún caso será detenida y sólo se procederá a tomarle declaración 15 días después, preservando su presunción de inocencia.

Según Niñerola, es difícil “afirmar que existe el maltrato masculino, pero a lo que sí estamos asistiendo, con motivo de la creación de la jurisdicción y de los juzgados de violencia, es a una desigualdad de trato entre hombres y mujeres. Por lo tanto, sería necesario y, cada vez más, que se trate de dibujar de otra manera la actuación de los juzgados de violencia. Fueron unos juzgados que se crearon para dar una respuesta a las víctimas, pero han nacido colapsados”. El presidente de la Asociación de Abogados de Familia explica el mal funcionamiento de estos juzgados en que conocen tanto de casos civiles como penales. De este modo, se dan situaciones de divorcios -un asunto civil, donde se tratan de igual manera a los hombres y a las mujeres- que acaban siendo llevados por estos juzgados de violencia -un asunto penal- y con la Ley contra la Violencia de Género en la mano tras una denuncia de “supuestos” malos tratos. “Necesitarían deslindar las competencias civiles de las penales para poder dar una respuesta eficaz a las víctimas, ya sean mujeres o hombres”.

¿Quién protege a la víctima de una denuncia falsa?
Niñerola responde con contundencia al decir que “nadie protege a un hombre que ha sido víctima de una denuncia falsa. Sí tendría derecho a solicitar una indemnización al Ministerio de Justicia por mal funcionamiento de la Administración, pero con eso se quedaría”. Algo muy limitado teniendo en cuenta las consecuencias negativas que sufre un hombre acusado por este tipo de delitos hasta que se demuestre su inocencia. “Las leyes deberían ser garantes de los derechos individuales y no puede ser que una norma desproteja a una parte o a la otra; debe tratar por igual a los hombres y a las mujeres”.

Demostrar que una denuncia ha sido falsa es harto complejo, porque la línea que separa lo que es considerado como malos tratos y lo que no, es demasiado delgada. “Es muy difícil que un juez de lo Penal acredite a través de las diligencias practicadas en la resolución que la denuncia ha sido falsa categóricamente, pero desde el punto de vista formal sí que es falsa una denuncia desde el momento en que se archiva o se absuelve al acusado”.

“No hay muchas denuncias falsas, pero destrozan la vida de muchos hombres”
“No creo que haya muchas denuncias falsas porque está tan bajo el límite de los malos tratos que, según el artículo 153 del Código Penal, se contemplan como tal desde insultos a empujones y menosprecios. Es muy difícil que la denuncia sea falsa. Ahora bien, pueden no tener la suficiente entidad para considerar ciertos conflictos como violencia de género”, explica el profesor Carlos Vázquez.

Lo que es cierto es que, aunque sean pocas y no haya diferencias significativas con el número de denuncias falsas que se presentan por otros delitos, destrozan la vida del hombre acusado. Es el caso de un padre de familia que ha contactado con este periódico pero que prefiere mantenerse en el anonimato. Lleva más de cuatro años a la espera de un juicio y también cree que las denuncias falsas por malos tratos "no representan la mayoría de las denuncias en casos de violencia de género, pero sin ser una mayoría, el número es demasiado elevado, sobre todo teniendo en cuenta que en cada denuncia falsa se le destroza la vida a un hombre y a su familia cercana”. De momento, y hasta que no pueda demostrar su inocencia, ha perdido su trabajo y su piso, aunque sigue pagando la hipoteca y ni él ni los abuelos paternos pueden contactar con sus hijos.

Mis hijos no ganan

http://www.acciclm.org/

Mis hijos no ganan


El artículo 1 de la Ley de Violencia de Género (LVG) establece que todo hombre sujeto a las leyes españolas por su nacionalidad o residencia es violento dentro de la pareja heterosexual. De entrada. Como ha dicho el juez Francisco Serrano, el legislador (la legisladora) escribió como manifestación de la discriminación y no cuando la haya. También podría haber preferido antes que el presente de indicativo (la violencia que se ejerce), algún tiempo del modo subjuntivo (cuando la violencia se ejerza, se ejerciera) o la pasiva (sea ejercida). Universalizado así el maltrato, los legisladores (las legisladoras) olvidaron concretar qué es maltrato; sencillamente se predica que se ejerce, pero no se tipifica. Aquello que represente una molestia para la mujer con la que se ha mantenido una relación de pareja es susceptible de ser considerado maltrato, pues podría entrar dentro del llamado maltrato psicológico por ser contemplado como “manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”. Las preguntas de la llamada macroencuesta con la que se inició la justificación de una ley como la LVG incluyen las del tipo ¿Ha hecho comentarios despectivos de su ideología política? También la casuística se había hecho universal. Pero no parecía suficiente. Termina el artículo 1: “por parte de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”. El maltrato, coherentemente, es eterno y sólo se libra uno de él en el alejamiento perpetuo. La posibilidad de que llegara a ser reversible se estudia con suspicacia. La LVG, como bandera de la ideología de género, no distingue entre procesos de divorcio, episodios de crisis doméstica, conflictos de noviazgo, violencia física continuada… Todo es maltrato, todos somos maltratadores, y lo somos para siempre.

Con este artículo entre las manos, entre otros también afectados por esta ideología, los jueces dirimen conflictos de pareja, a veces con hijos comunes. Buena parte de las denuncias de violencia de género ocurren durante el proceso de divorcio. Se dirá que es ésa la causa de la separación, pero es que también aparecen cuando el divorcio lo solicita él (recordemos que sólo las mujeres pueden recurrir a esa ley). No son pocos los riesgos objetivos identificados por los jueces para dictar una orden de alejamiento sin más base que su propia protección de la complejidad familiar, de la presión social y del por si acaso.

¿Quién sale ganando?, se pregunta el Delegado del Gobierno para la Violencia de Género. Empecemos por quién no gana para ir excluyendo. Mis hijos no han ganado desde que inicié el proceso de divorcio y empecé a recibir denuncias (pesadillas y bruxismo, duelo, merma del rendimiento escolar, conflicto de lealtades, confusión informativa, judicialización de su vida, incomodidades en su ritmo de vida…), ni yo he ganado desde que inicié el proceso de divorcio (a las denuncias –para la tranquilidad bien pensante aclaro que tres fueron absolutorias y una no llegó al juzgado– se suma una orden de alejamiento que afectó a mis hijos, ansiedad, descapitalización mensual y anual…). En otros casos perdieron mucho más, como el contacto paterno-filial. ¿Quiénes ganaron?: supongo que quienes viven de las estadísticas para recibir las subvenciones, los centros que cuentan los usuarios para fortalecer su presencia, quienes viven de la publicidad de los programas contra la violencia de género, letrados y letradas, procuradores, arrendadores de domicilios, los (las) que convierten en trofeos las custodias parentales y a los niños, incluso el señor Delegado del Gobierno ha salido ganando con su nuevo puesto. Miraría por ahí antes que dejarlo en la duda malintencionada. Pero ni mis hijos ni yo hemos ganado nada que nos haya sido concedido. Nadie nos ha hecho un favor con las denunincas. Tampoco las personas muertas, mujeres y hombres, a manos de sus anteriores parejas o de sus sicarios. De todas formas, enfocarlo desde el punto de vista de ganar o perder no ayuda mucho a apaciguar el panorama.

A la par que aparecieron los centros para la Mujer en cada localidad de este país no surgió ningún –aunque fuera pequeñito– centro del Hombre o centro del Varón con ninguna –aunque fuera pequeñita– subvención para estudiar su situación hoy y centralizar sus reivindicaciones en caso de que el igualitarismo feminista hubiera perdido su medida y se hubiera convertido en revanchismo de género. Se pueden contar en minutos y líneas sin perder la cuenta las intervenciones mediáticas criticando la situación creada para el hombre en España, mientras se hace en miles de horas y ríos de tinta la dedicada a la violencia ejercida sobre las mujeres, presente a diario en las noticias. Puestos a hablar de agitación y propaganda, no hay color. Nos ilustraba Hannah Arendt sobre cómo Stalin preparaba la purga de sus nuevos enemigos acusándoles de sus propios rasgos político-patológicos que después él mantenía sin reparo.

A los hombres juzgados por denuncias les han pedido un esfuerzo en beneficio de las mujeres verdaderamente maltratadas. Eso es lo que han oído hasta de sus propios letrados. Un esfuerzo que no ha servido de mucho, dicho a la luz de las estadísticas elaboradas por las propias instituciones del Estado. Parece que es hora de que el Gobierno haga su trabajo y no se lo pida hecho a la sociedad eternamente, porque entonces cabe plantearse qué hace ahí este Gobierno y para qué existe la LVG, alterando la vida democrática desde en el margen diluido del Estado de Derecho.

Las denuncias falsas (un coste social soportable, en palabras de López-Aguilar, ministro de Justicia del Gobierno que aprobó esta ley) llegaron a cifrarse en un 4% según los defensores de la ley (las defensoras) antes del estudio del Consejo General del Poder Judicial que finalmente las ha rebajado a menos del 0,2%, cuatro puntos por debajo de la media de denuncias falsas en cualquier tipo de delito (Lo raro es que no dé un cero absoluto, porque todo es maltrato). Es difícil de creer que algo que suele despertar tan poco interés en los juzgados a la hora de investigar como las relaciones familiares pueda aclararse sólo con leer los rollos judiciales (y sólo en parte) y que no haya intereses coyunturales en la presentación de los resultados. Más cuando el juez Serrano ha aclarado que el estudio se realizó sobre condenas ratificadas en la Audiencia y sin contar las que no llegaron hasta allí. Como ir a buscar pobres a Beverly Hills, ha dicho. Mejor en Cáritas.

Nos presentan desde el Gobierno como un país con una ley única en el mundo. Tal vez deba tomarse como una señal para empezar a pensar si no somos los únicos que nos hemos equivocado al hacer una ley de efectos y uso tan brutales. La LVG no ha conseguido su objetivo principal: reducir las muertes en la pareja. Sólo ha logrado que aumenten las denuncias, la fecalización de los procesos de familia, la demonización del hombre y el desaguisado social, legal y judicial. Y lo ha hecho con política de fanfarria y no con otra más fina.

La imagen difundida y parece que deseada del hombre en la pareja se acerca mucho a la que hace una semana todavía lucía en la Puerta del Sol de Madrid: un hombre embridado, con los pantalones bajados y de rodillas era el objeto de juegos de su nueva mujer, mientras en la pared de la habitación del hotel se leía Recién casados. Huelga el trabajo de predecir cuántos segundos hubiera durado esa idea publicitaria en la cabeza del creativo (la creativa) si los sexos estuvieran intercambiados. Si definimos género como rol social que se atribuye a un sexo, el que se le reserva al hombre es rechazable tanto como lo rechazaron las mujeres. Ese revanchismo no tiene beneficios sociales y ya ha generado bastante daño, para el presente y para el futuro.

Si la revolución feminista pasa por aceptar las voces jueza y fiscala, cuentan con nuestro apoyo con la promesa añadida de que no se propondrá la sustitución de otros nombres por poetos, socialistos, populistos o machistos. No somos partidarios de la tipificación de delitos lingüísticos (¡ese omnipresente sesgo totalitario de la política de género que no consiguen esconder…!). Por sorpresa no nos pillaría, porque criminalizar o represaliar a quien sostenga críticas a la política de género es algo recurrente desde hace una legislatura y media.


Las víctimas de violencia de género divorciadas cobrarán una pensión de viudedad

http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=133119

Las víctimas de violencia de género divorciadas cobrarán una pensión de viudedad


Así se contempla en los PGE para el 2010

Los PGE han ‘resucitado’ su carácter de 'ley locomotora’ que conlleva otras reformas. Entre ellas, el proyecto de PGE para el 2010 contempla una reforma del art. 174.2 de la Ley General de la Seguridad Social. Según el nuevo texto de la reforma, las mujeres víctimas de violencia de género que se hayan separado de sus maridos, tendrán derecho a cobrar una pensión de viudedad de su ex marido. Como lo están leyendo.


El texto reformado señala que "en todo caso, tendrán derecho a la pensión de viudedad las mujeres que, aún no siendo acreedoras de pensión compensatoria, pudieran acreditar que eran víctimas de violencia de género en el momento de la separación judicial o el divorcio mediante sentencia firme, o archivo de la causa por extinción de la responsabilidad penal por fallecimiento; en defecto de sentencia, a través de la orden de protección dictada a su favor o informe del Ministerio Fiscal que indique la existencia de indicios de violencia de género, así como por cualquier otro medio de prueba admitido en Derecho".


Primero: ¿La viudedad no es lo que ocurre cuando una persona ligada a otra pierde a su otra mitad?

Segundo: para probar que ha sido víctima de violencia de género vale todo. Así se sigue el mismo criterio que para recibir ayudas por violencia de género: basta la denuncia, sin necesidad de esperar a la sentencia firme.

En este caso, basta la orden de protección o el informe del ‘independiente’ fiscal que señale “indicios”. Y por si se nos olvidaba algo, “cualquier otro medio de prueba”. O sea, que se cobrará sí o sí. Un incentivo más para que las denuncias se sigan multiplicando

dimarts, 8 de desembre de 2009

FADIE pide medidas urgentes para que el padre absuelto vea a su hija

http://www.adn.es/local/sevilla/20091208/NWS-0275-FADIE-absuelto-urgentes-medidas-padre.html

FADIE pide medidas urgentes para que el padre absuelto vea a su hija

EFE

La Federación Andaluza para la Defensa de la Igualdad Efectiva (FADIE) ha pedido hoy que la Junta "ponga en marcha urgentemente toda su logística" para que un padre pueda ver a su hija después de seis años, pues fue acusado de abuso sexual pese a que las lesiones de la niña se debían a las lombrices que padecía.

En un comunicado remitido a EFE, FADIE denuncia "el lamentable y dramático vía crucis por el que ha tenido que atravesar este padre con motivo de su ruptura matrimonial, privado durante seis largos años de cualquier contacto con su hija como consecuencia de una falsa denuncia por abusos sexuales".

El padre M.A.T.B. acaba de ser absuelto definitivamente por la Audiencia de Sevilla porque las lesiones que presentaba su hija de 2 años en los genitales se debían a que ella misma se rascaba por la noche debido a las lombrices que tenía.

La asociación denuncia que, como consecuencia de este proceso, el padre no ve a su hija desde que tenía 2 años, cuando la madre "decidió abandonar el domicilio familiar, se llevó absolutamente todo y presentó una denuncia falsa contra su marido".

Por ello, pide a las consejeras de Justicia, Begoña Álvarez, y de Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, que "pongan urgentemente en marcha toda la logística de sus administraciones para restituir de manera inmediata el contacto entre padre e hija".

Además, exhorta a la fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra, y al fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, para que "inicien de oficio diligencias contra la falsa denunciante M.L.G. con objeto de deducir falso testimonio y de garantizar que se aplique sobre ella todo el peso de la ley".

"Una vez más asistimos a la gravísima lesión de derechos fundamentales como la presunción de inocencia y el derecho de igualdad ante la ley, derechos que han sido dilapidados a raíz de la aprobación de la Ley de Violencia de Género, que ha rescatado el delito de autor y que condena de antemano al varón por el hecho de serlo", sostiene el comunicado.

FADIE afirma que el padre ha vivido un auténtico drama pues padece graves trastornos psíquicos, además de un cáncer de colon y otro de piel, y después de todo este tiempo todavía tiene pendiente su proceso de divorcio, cuya vista se celebrará el próximo día 10.

Tras ello, M.A.T.B. "espera no tener que ir a recoger a su hija al domicilio de la madre" y va a luchar por obtener la custodia total de la niña, a la que su madre "viene predisponiendo y manipulando en contra de su padre, en un flagrante ejercicio de malos tratos psicológicos".

FADIE exige la destitución del delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente Acosta, así como la desaparición del Ministerio de Igualdad, que a su juicio "sólo ha servido para fomentar la guerra de sexos y para incrustar en nuestra sociedad la más espuria ideología de la discriminación".

Manifiesta también la necesidad de derogar la Ley de Violencia de Género, así como "introducir en nuestra legislación la custodia compartida como escenario prioritario".

"Sólo desde una perspectiva legislativa de igualdad y de protección real de los niños se conseguirá prevenir la violencia en el seno de las familias y se evitarán los casos de abusos, como el que hoy sufren M.A.T.B. y su hija, detrás de los cuáles a menudo se esconde la custodia de los hijos", sostiene el comunicado.

Malas artes y separación matrimonial

http://blogs.elcorreodigital.com/elcascarrabias/2009/12/7/malas-artes-y-separacion-matrimonial

Malas artes y separación matrimonial

Escrito por: Ángel Lázaro


Toda separación resulta dolorosa. De eso no hay duda alguna. Pero es aún más traumática cuando hay hijos de por medio; y si estos son menores, son quienes más sufren las consecuencias de la división de los padres. Y ya resulta infinitamente desagradable cuando una de las partes acusa a la otra de maltrato para evitar que la custodia de los pequeños sea compartida.

Cada vez asistimos con más frecuencia a casos en los que se consigue eliminar a uno de los cónyuges con una denuncia falsa. El último fue dado a conocer ayer, cuando un hombre resultó absuelto por la Audiencia de Sevilla tras haber sido acusado de abusar sexualmente de su hija de dos años. Las lesiones que presentaba la niña eran consecuencia de las heridas que ella misma se había producido al rascarse por las lombrices que tenía, y no por una presunta agresión como su ex mujer señaló ante el juez. Durante seis años, el hombre ha permanecido apartado de su hija, que ahora tiene ocho, tras una decisión judicial ante la denuncia de su pareja que ha resultado falsa. La principal prueba del abuso era el testimonio de la madre, que se produjo "en el contexto de una conflictividad conyugal".

Antes de ser denunciado, el acusado trabajaba como autónomo para unos grandes almacenes. Tras estos seis años ha contraído cáncer de colon y de piel, está sumido en depresión crónica, ha sufrido dos intentos de suicidio y se halla en permanente tratamiento psicológico, con una pensión por enfermedad de 301 euros.

"Hay que ser más contundente en estos casos; a mí me han privado de ver a mi hija casi siete años; esto no puede durar tanto y hay que investigar a las dos partes; con tanto tiempo hasta las pruebas se pueden perder, y el daño físico y psicológico que te causan a ti y a tu familia, ...", explicó el denunciado que ha pedido "igualdad" y que su ex mujer pague por haberle puesto una denuncia falsa.

"Una hija duele mucho; yo lo que pido es igualdad y que el que cometa el fallo que lo pague; si yo soy inocente, cómo la otra parte va a quedar impune; que los que manden hagan hincapié en esto; ahora quiero que me den la custodia de mi hija y su madre que pague lo que tenga que pagar, que haya justicia para los dos no para uno sólo", dijo el afectado de 37 años.
Además está seguro de que su hija, a la que no ve desde hace seis años y que, según dijo, se refiere a él como "el hombre malo", padece Síndrome de Alienación Parental (SAP), inducido por la madre para que le deteste a él.

"Mi familia está destrozada, yo también y mi hija no conoce a su padre; yo no puedo dormir más de una hora seguida, cogí problemas graves de estómago y depresiones", declaró el afectado, quien sobre la futura relación con su hija dijo que "va a ser difícil; a lo mejor tengo que ir a recogerla a su casa, pero cómo me las apaño yo para decirle 'soy tu papá', eso cómo se hace, cómo se dice".

No vayan a creer que es un caso aislado. En concreto, alrededor de 120.000 hombres al año se ven afectados en España por esta práctica, según datos de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados. La Justicia es lenta y para cuando resuelve los casos, el daño ya se ha producido. La práctica de denunciar al ex cónyuge para evitar la custodia compartida no puede seguir imperando como una conducta normalizada; más bien al contrario. Y los hijos nunca deben pagar las culpas de sus padres. Aunque esta afirmacíón no deja de ser más un deseo que una realidad, porque al final son los paganos de esta situación. Por eso se deben renovar cuanto antes nuevas prácticas que eviten, al menos, más daños colaterales a una situación de por sí traumática.

La apología que nunca existió

http://www.elpais.com/articulo/opinion/apologia/existio/elpepuopi/20091208elpepiopi_4/Tes

TRIBUNA: ENRIQUE LYNCH

La apología que nunca existió

Con las debidas excusas, permítaseme citar el siguiente pasaje de un artículo que publiqué el 6 de junio de 2006 en Babelia: "En un país donde, según las estadísticas que publica en Internet el Instituto de la Mujer (http://www.mtas.es/mujer/mujeres/cifras/tablas/W837.XLS), mueren en manos de sus parejas del sexo masculino un promedio de ocho mujeres por mes, resulta temerario rechazar por tendenciosos o exagerados los alegatos y denuncias de los colectivos feministas, tanto cuando se manifiestan abiertamente en su característico tono militante como cuando recalifican el sesgo de sus posiciones con la denominación "estudios de género". La discriminación y la violencia contra la población femenina sigue siendo una parte sustancial de la acendrada tradición del machismo ibérico. Es tan flagrante y grotesca la misoginia española -signo de una secularización incompleta que la modernización superficial y muy reciente de España sólo ha conseguido maquillar-, que aún está pendiente la reparación de la condición inferior de la mujer en este país, reparación que desde luego queda apenas mitigada por la política de asignación de cuotas de poder aplicada por las últimas administraciones de populares y socialistas. Ningún reclamo en cuanto a la condición de la mujer española está injustificado".

Cualquier opinión que disienta del dogma es escarnecida como machista

Contra la violencia, leyes justas, justicia social e instrucción pública de calidad

Esta reparación sigue estando pendiente y sólo por esta razón entiendo que mi artículo Revanchismo de género haya producido tanta alarma y tantas descalificaciones irracionales, pese a que se trataba de un texto coyuntural, compuesto por dos casuísticas y un argumento de peso.

En el primer caso se analizaban someramente los equívocos de la campaña Maltratozero a tenor de una valla publicitaria con el lema "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo". Aunque a primera vista podía no ser evidente, estaba claro que, sin los necesarios retoques, el lema en boca de un hombre se convertía en una afirmación sexista. Y en efecto -oh, sorpresa-, al aplicarlo a los varones, el "más" se convierte en "menos", de donde sólo cabe pensar que los promotores sabían que no apuntaba precisamente a afirmar la igualdad de "géneros". Se actuaba así en consonancia con el feminismo más serio que, desde la obra seminal de Alice Schwarger, La pequeña diferencia y sus grandes consecuencias (1979), siempre ha resaltado la condición diferencial de la mujer sin demérito de la igualdad jurídica.

¿Que quién teme al feminismo? Yo creo que mucha gente. Sobre todo cuando pretende deslizar su "diferencia" en las normas jurídicas y en las costumbres con la coartada de que así se protege a las víctimas o se repara una discriminación histórica.

Por lo que a mí toca, no le tengo ningún miedo y, al mismo tiempo, no veo inconveniente en suscribir (y lo he hecho en uno de mis libros) la versión ultrafeminista acerca de la naturaleza brutal masculina, como la que dan Catharine McKinnon y Andrea Dworkin en su lucha contra la pornografía o algunos pasajes muy lúcidos del Manifiesto SCUM de Valerie Solanas, al tiempo que abomino del mundo amazónico que esa ideología pretende construir.

La segunda casuística trata de algo muy trivial: la forma en que las mujeres actualmente se presentan en las letras de las canciones populares y en los videoclips. Me referí al de Julieta Venegas porque, tras arrojar por la borda del globo un aspirador y un televisor, Venegas echa al vacío a su ex enamorado como un objeto más. ¿No se trataba de que, por una vez, los representantes de uno y otro sexo (o "género") dejemos de tratarnos mutuamente como objetos? ¿Qué opinaría el colectivo femenino si, por ejemplo, David Bisbal se filmase agarrando a su compañera por los pelos y la arrojara por la ventana? Y mencioné la canción de Shakira porque explícitamente termina diciendo "Sigue llorando perdón, que yo no voy a llorar hoy por ti". Los disparates son habituales en la variopinta iconografía del pop, pero llama la atención que nadie repare en ello pese a que las masas -huelga decirlo- no leen a Kant o a Amartya Sen para recabar sus valores éticos y convivenciales y en cambio siguen a pies juntillas las lecciones impartidas por los medios, la publicidad, el cine, la televisión y los videoclips.

Por último, me parece un argumento de mala fe afirmar que culpabilizo a las mujeres de la violencia de que son objeto. Yo afirmo una cosa muy diferente: que las pautas "de género", tanto de los varones como de las mujeres, se constituyen en la primera infancia, cuando es decisiva la intervención de las madres. La madre es nuestro primer objeto de deseo y, a la vez, nuestra primera educadora sentimental. En relación con ella se labra nuestra identidad sexual y el modo como nos relacionamos con nuestros objetos de deseo. Por supuesto que también intervienen las mujeres durante toda la vida social de un adulto, como nos recuerda machaconamente el feminismo en todas sus variantes. Por lo tanto, ¿qué tiene de condenable señalar que este papel es insoslayable por lo que toca a la conformación de conductas tolerantes o machistas, brutales o civilizadas, tanto de las mujeres como de los hombres?

La única solución viable para el gravísimo problema de la violencia "de género" -qué digo, de la violencia en todas partes- es la promulgación de leyes justas y la promoción de la justicia social, cuya condición de posibilidad es una instrucción pública de calidad, el mejor medio conocido de promover una ciudadanía cívicamente virtuosa. Pero lo seguro -y éste es el asunto principal aquí- es que tal propósito nace muerto en una sociedad regida por pautas publicitarias (o sea, por el engaño), que habla lenguaje publicitario -lengua muerta, pues dice cómo no son las cosas- y "educa" con pedagogía publicitaria, que es pura manipulación de las conciencias. En suma, lo contrario del conocimiento. Por lo que cabe suponer que esta campaña es falaz y tan eficaz como intentar parar un toro con un Padrenuestro.

Sin duda, hay asuntos prácticos que aconsejan el uso de eslóganes como "Si bebes, no conduzcas" o "Póntelo, pónselo", pero eso no puede inducir a pensar que la violencia "de género" vaya a paliarse o atajarse con procedimientos publicitarios. Tampoco se desentraña convirtiéndola en un asunto enfocado desde la sola y exclusiva perspectiva de las víctimas. Honestamente, no creo que afirmar esto constituya una "apología de la violencia de género" ni que descalifique en absoluto la condición de la mujer contemporánea.

Sigo pensando hoy igual que hace tres años con relación a la violencia sobre las mujeres. Los virulentos e injustos ataques de que he sido objeto sólo se explican porque las cuestiones relacionadas con la condición de la mujer y sus derechos hace tiempo que se han convertido en un dogma y, como tal, cualquier opinión que disienta con la pauta dominante es inmediatamente perseguida, escarnecida y descalificada como machista, misógina y retrógrada. Pero lo más significativo es que no sólo se ha protestado por una supuesta apología que nunca existió, sino que además se ha criticado la decisión misma de publicar mi artículo y se ha reclamado la necesidad de proscribir lisa y llanamente cualquier otra opinión semejante. Y esto, señoras y señores, es impropio de un régimen de libertad y de una democracia moderna.

Enrique Lynch es escritor.