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dilluns, 13 de setembre del 2010

Feminists 'tilt' figures / Las feministas inclinan las cifras

Las feministas de inclinación "cifras

NOTICIAS
LAURIE Nowell
289 palabras
12 de septiembre 2010
Domingo Herald Sun
Sección 1, página 28

Las cuestiones de la protección de la infancia y la violencia doméstica han sido secuestrados por motivos políticos camarillas feministas, de acuerdo con una coalición de grupos de hombres.

La afirmación se produjo después de un informe de Defensoría del Pueblo encontró culpable de los burócratas "acción administrativa desproporcionada y el mal" después de no poder corregir la información falsa y engañosa que promovió la idea de los hombres eran en su mayoría responsables de la violencia doméstica.

Oficina del sur de Australia para la Mujer presentó estadísticas erróneas, como por ejemplo el 95 por ciento de la violencia doméstica implica un autor masculino y una mujer víctima, el Defensor del Pueblo consideró. Los datos primarios muestran que, en general, por lo menos uno de cada tres víctimas son hombres.

Men's Health Australia portavoz Greg Andresen, dijo el informe del Defensor del Pueblo SA debe hacer el Gobierno Gillard pensar dos veces antes de hacer retroceder las reformas paternidad compartida introdujo al Derecho de familia por el gobierno de Howard - que garantiza de manera efectiva los padres un cierto nivel de acceso a sus hijos en caso de ruptura matrimonial.

"El panorama parece estar surgiendo de las oficinas de la mujer en todo el país - que asesoran a los ministros de estado y federales - de haber tomado las líneas profundamente feminista sobre el abuso doméstico y protección de la infancia", dijo Andresen.

"Estos burócratas tienen una perspectiva feminisist fuerte - y eso es probablemente apropiado para las personas interesadas en las cuestiones de la mujer.

"Pero el problema es que cuando los gobiernos despliegue de programas relacionados con los niños, lo que se extenderá es un programa para mujeres, no uno que tenga en cuenta la igualdad de hombres y mujeres.

"La sabiduría convencional entre estas personas es que los autores sólo de la violencia doméstica son hombres y sólo a los perpetradores de la violencia contra los niños son hombres.




"

dijous, 5 d’agost del 2010

Navarro dice «no conocer denuncias falsas por maltrato»

http://www.abcdesevilla.es/20100802/andalucia/navarro-dice-conocer-denuncias-201008021313.html

Navarro dice «no conocer denuncias falsas por maltrato»

abcs / sevilla /02/08/2010
La consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro, ha dicho este lunes que "no conoce ninguna denuncia falsa por maltrato", y "me gustaría conocer a alguna persona que me ponga alguna sobre la mesa", añadió.
Mientras tanto, dijo, "yo afirmaré rotundamente que no hay denuncias falsas".

En rueda de prensa para presentar el balance de atención a mujeres inmigrantes por parte de la Junta durante 2009, la consejera instó a toda persona que haya encontrado denuncias falsas a que "no las cuente a los medios, sino que me las ponga sobre la mesa, y me diga cuántas denuncias ha puesto".

En este sentido, Micaela Navarro explicó que "las denuncias falsas son un delito", y, por tanto, agregó, "cualquier persona que tenga conocimiento sobre una denuncia falsa por maltrato está obligada a denunciarla".

dimecres, 21 d’abril del 2010

«Me tratan como a un maltratador y una sentencia dice que no lo soy»

http://www.eldiariomontanes.es/v/20100420/cantabria/tribunales/tratan-como-maltratador-sentencia-20100420.html

«Me tratan como a un maltratador y una sentencia dice que no lo soy»

Un castreño acusado «falsamente» de agredir a su mujer no puede entrar en su casa ni acercarse a su hija pese a haber sido ya absuelto

20.04.10 - 00:39 -

«Me tratan como a un maltratador y no lo soy». Aingeru Sanz se aferra a la sentencia que le exculpa de infligir malos tratos a su mujer como la única manera de lavar su honor, el mismo que vio «pisoteado» la noche en la que la Guardia Civil le sacó de su propia casa, en Castro Urdiales, para pasar la noche en el calabozo. «Como si fuera un delincuente», se lamenta. Por eso agita con vehemencia ese papel con membrete judicial en el que se hace constar que la «versión» de su esposa, de la que está en camino de separarse, ha quedado «completamente desmontada», según señala la sentencia. Aingeru es, a los ojos de la ley, inocente; sin embargo, lleva un mes sin poder entrar en su casa ni ver a su hija fuera del punto de encuentro familiar, una de las experiencias «más deprimentes y humillantes» de su vida.

El juez de Familia del Juzgado número 7 de Sevilla, Francisco Serrano, destapó hace unos días la caja de los truenos al pronunciarse sobre la existencia de presuntas denuncias falsas por maltrato a la mujer que, en su opinión, están «empujando al suicidio a muchos hombres». Aingeru muestra el recorte de prensa subrayado; «yo doy muestra de que estos casos pasan», dice. Y aunque la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, asegurase ayer mismo que estos episodios son «anecdóticos» y tilde de «peligrosos» este tipo de debates, la fría estadística queda en papel mojado cuando la excepción le toca a uno.

Paradójicamente, la peripecia de este bilbaíno comenzó el pasado día del Padre, el 19 de marzo. La relación con su mujer, una joven mejicana con la que se casó hace dos años tras una breve relación por internet, había empezado a hacer aguas y ese día decidió irse de excursión con su hija, de un año, su madre y su hermana. Al volver, discutieron -«me acusaba de haber desatendido a la niña»- y Aingeru decidió «dar una vuelta con el perro». Cuando volvió, dos horas después, la Guardia Civil le estaba esperando: su mujer le acusaba de maltratarla. «Les dije que no hacía falta esposarme, pero aún así fue humillante. Me sacaron de mi casa y pasé la noche en el calabozo, como un maleante», recuerda.

Al día siguiente, se celebró un juicio rápido. El juez, tras reconocer que no había parte de lesiones y que las declaraciones eran «contradictorias», impuso a Aingeru, como medidas cautelares, una orden de alejamiento y un régimen de visitas de su hija en fines de semana alternos en el punto de encuentro familiar de Castro Urdiales. La sentencia posterior, dictada quince días después, absuelve a Aingeru de «una falta de vejaciones e injurias» tras reconocer «versiones contradictorias sobre unos hechos de dudosa credibilidad» y aprecia en la acusación un móvil de «resentimiento o enemistad».

«Víctima de un montaje»

Pese a que el fallo deja sin efecto las medidas cautelares, la lenta maquinaria judicial -que establece unos plazos para comunicar la sentencia a las partes y poder presentar recursos- impide que, un mes después de los hechos, Aingeru pueda entrar en su casa ni, por tanto, trabajar: es agente comercial y lleva todas las gestiones desde el ordenador que tiene en su domicilio. Tampoco está autorizado a llevar a su hija al parque; el pasado fin de semana volvió a verla en el punto familiar, «un sitio lúgubre, sucio y con cuatro juguetes rotos».
«Me siguen tratando como a un delincuente cuando hay una sentencia que dice que no lo soy y que he sido víctima de un montaje de mi mujer debido a la separación. Hay una ley que protege a las mujeres del maltrato pero, ¿cuál es la ley que me protege a mí?», se pregunta.

Jesús González, víctima de denuncias falsas: “Ella ha sido condenada y me ha devuelto a los niños”

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=706253

LA LACRA DE LA VIOLENCIA SEXISTA|LOS TESTIMONIOS

Jesús González, víctima de denuncias falsas: “Ella ha sido condenada y me ha devuelto a los niños”

Jesús González, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados de Salamanca. Foto: FOTOGRAFÍA CEDIDA POR JESÚS GONZÁLEZJesús González, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados de Salamanca. Foto: FOTOGRAFÍA CEDIDA POR JESÚS GONZÁLEZ

El Gobierno, el Consejo General del Poder Judicial y la fiscalía sostienen que las denuncias falsas por maltrato son aisladas y no más numerosas que en otros delitos. Independientemente de su porcentaje, el caso de Jesús González demuestra que quien sufre una acusación fraudulenta de violencia hacia su pareja y sus hijos pasa por un calvario hasta que logra demostrar su inocencia.


González es médico y tuvo dos hijos con su exmujer, quien quiso divorciarse. «Calculó que si le daban los niños yo le iba a pasar una pensión importante», según él. Su pareja interpuso una denuncia por maltrato a ella y los niños que significó que González fuera expulsado de casa y perdiera la custodia. Además, ella se trasladó de Salamanca a Zaragoza y solo le dejaba ver a sus hijos «cuando le parecía». Entonces ambos se enzarzaron en una batalla judicial no solo por la acusación de maltrato, sino también por la custodia y el régimen de visitas. «He llegado a tener pleitos en 20 juzgados de tres ciudades», relata el médico, que ahora preside la Asociación de Padres de Familia Separados de Salamanca.

LA CONDENA / Según González, sufrió cinco acusaciones falsas: una por maltrato a ella y cuatro por violencia y abusos sexuales a sus dos hijos. Todas han sido archivadas y su expareja ha sido condenada por presentar la primera a pagar 1.800 euros de multa y 5.000 euros de indemnización. El tribunal justifica el fallo con el argumento de que «la desafección que se le puede producir a una persona por la formulación de una denuncia falsa por un supuesto delito de malos tratos derivados de violencia física no es baladí».
Después de seis años de litigios «en los que los abogados se han puesto las botas», añade González, ella ha pagado la multa y ha perdido la custodia de sus hijos. Ahora han dejado de pleitear porque él sí le permite ver a los niños.

diumenge, 24 de gener del 2010

Dos mujeres, procesadas por una falsa denuncia sobre violencia de género

http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2010/01/12/mujeres-procesadas-falsa-denuncia-violencia-genero/349386.html

Dos mujeres, procesadas por una falsa denuncia sobre violencia de género

El fiscal considera que una de las acusadas denunció una agresión de su marido que nunca existió y la otra amparó sus declaraciones





REDACCIÓN | A CORUÑA El fiscal propone una multa de 5.400 euros para dos mujeres por una falsa denuncia sobre violencia de género. El Ministerio Público explica en su escrito que una de las acusadas denunció una agresión de su marido que nunca existió y que la segunda imputada amparó las declaraciones de la primera en calidad de testigo.

"Las acusadas presentaron en la comisaría una denuncia falsa en la que relatan amenazas hacia su persona e incluso una falsa agresión", explica el fiscal en el escrito de acusación.

La Fiscalía añade que, de la supuesta falsa denuncia, "se derivó la apertura de las correspondientes diligencias penales por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer".

El fiscal también recuerda en el documento que estas diligencias se archivaron cuando una de las dos mujeres, la supuesta testigo, reconociera la falsedad de la denuncia sobre la agresión.

LA BESTIA DE NUNCA ACABAR

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2010/743/1263078001.html

MALOS TRATOS | LA BESTIA DE NUNCA ACABAR

VIOLENCIA DE GÉNERO 2010 empezó mal. Es la historia de nunca acabar. Josefa fue estrangulada por Juan Manuel, su marido, el día 2 en El Cuervo (Sevilla). Ella lo cuidó durante años tras sufrir un accidente y él le pagó con la muerte. En la primera semana de 2009 no hubo parricidos. ¿Todo un mal augurio? Hace 20 años, él se cayó de una torreta. «Quedó hecho papilla». Pepi lo cuidó, empujaba su silla de ruedas. Cuando caminó, puso rumbo al bar

JAVIER GÓMEZ | MARTIN MUCHA

Juan Manuel Cordero, el Gogo, le encantaba tumbar cada día su copita de Larios. Pero hacía dos semanas que en el bar del Farra le veían raro. Se acodaba y pedía cerveza sin alcohol. «Dos días antes de todo, hasta pidió una tónica sola». En el pueblo sevillano de El Cuervo, que porta el mal fario en el graznido del nombre, los hombres no van al psicólogo. El único diván es una dura barra de zinc con redores de Duralex. Y algo le rondaba al Gogo si la tónica bailaba sola en el vaso, dicta Francisco, el terapeuta con mandil que le devolvía el cambio.

Nadie en El Cuervo, último burgo hispalense antes de pisar provincia de Cádiz, recuerda serio al Gogo. Chunguero, trasnochador, mujeriego, cualquier ocasión era buena para una cogorza. No se metía en peleas. Muchos en el pueblo desenfundan esa muletilla de que el presunto homicida era alguien «inofensivo». Al margen de que pocos estranguladores en potencia suelen vanagloriarse de sus pulsiones homicidas en sociedad, Juan Manuel Cordero, la primera bestia de 2010, llevaba el disfraz grapado al nombre.

El Gogo, 53 años, era ese tipo siempre disponible para la última copa de todos, aunque para él fuera sólo la penúltima. En el hogar habían dejado de esperarle. «¿La Pepi? Ésa está en casa», decía, entre sorbo y sorbo. Mientras engarzaba risotadas, la Pepi hilaba silencios enclaustrada entre las humildes paredes de su morada marchita en la calle Rosa, que en esta historia todos los nombres tienen su porqué.

Dicen las vecinas que apenas salía de casa. «Nadie la sacaba. Daba pena verla», lamenta Candela, una vecina anciana. Las campanas desembalaron 2010 y el sábado 2 de enero encontró fuerzas para ir a comprar un vestido y unas bragas. Pocas horas después, esa madrugada, volvió a salir, a la fuerza y cubierta por una sábana blanca.

Decreta la autopsia que Josefa Ramírez, de 45 años, falleció por asfixia tras compresión del cuello. Una persona que asistió al levantamiento del cadáver se sorprendió por la escena del crimen. La casa estaba a oscuras. Pepi yacía en su cama recién peinada, con una bata sobre el pijama y los brazos flexionados hacia arriba con los puños cerrados, como un bebé. Como si el Gogo la hubiese retocado para aparecer ante la autoridad como una mortaja presentable. Un gesto de jeroglífico afecto, otro impulso de control omnisciente del maltratador o quizás sólo el último calambrazo de un tarado.

El eterno retorno en las cuentas de la violencia de género acontece cada primero de año, aunque la lista de nunca acabar parece cada vez más reducida. En 2009 fueron 55 las víctimas mortales. Un 27,6% menos que las 76 del año anterior y un 15% menos que la media de los últimos cinco años.

Bibiana Aído, ministra de Igualdad, hará un examen público de estos datos pasado mañana, martes, pero desde su equipo se ha asegurado a Crónica que la mejora en los datos «indica que se avanza en la dirección correcta, aunque hay que permanecer alerta» porque no se descarta una inversión de tendencia en 2010. De hecho, el año pasado no se registraron asesinatos conyugales en la primera semana de enero.

LA CUCHILLADA NO CUENTA

Desde el Gobierno se insiste en que España se ha convertido «en una referencia» por «la mejora en la protección de las mujeres víctimas, el incremento de los recursos para combatir esta violencia y la reducción de los niveles de tolerancia a la violencia». Sin embargo, la mecha de la plaga no se ha extinguido... y la de la polémica sobre las cifras, tampoco.

El juez de Sevilla Francisco Serrano denunció en Crónica que las estadísticas de violencia de género -que según la ley es sólo aquélla ejercida contra una mujer- están «sesgadas». Los 30 hombres fallecidos en 2009, según sus cálculos, a manos de sus parejas no figurarían en ningún registro oficial.

El lunes, una mujer marroquí mató a un hombre de una cuchillada en la cabeza en la casa que compartían en Madrid. Estaban casados civilmente. Sin embargo, Antonio Luna Peña, cuchillada en ristre, como denuncia el juez Serrano, tampoco aparecerá en las estadísticas gubernamentales de violencia doméstica.

El miércoles, en Hospitalet de Llobregat, una peruana de 38 años falleció a manos de su pareja y un amigo suyo, ambos detenidos. Ella aparece ya en la contabilidad oficialcomo la segunda del año en las listas de crímenes de género.

No hace falta salir de El Cuervo para darse cuenta de que la bola no tiene una dirección fija en el petaco de la violencia conyugal. El miércoles, un paisano salía del centro de salud del pueblo donde todavía se lloraba a Pepi con un parte de lesiones propiciadas por su esposa.

En el toldo figura un anacrónico Café Venecia, pero el bar del Farra parece un museo a gloria de la tasca española. El silencio bulleante de la tele en sobremesa, racimos de plástico junto a jamones ahumando desde el siglo XX, la tragaperras cantando las horas, el ventilador dando vidilla al humo de los puros, un calendario atrasado -total...- y un grupo de figurantes con bastón que contesta a las preguntas con muecas desganadas de palillo.

Francisco, el Farra, asegura que el primer parricida de 2010 «andaba deprimido. Decía que no le gustaba trabajar por la noche. Que no lo aguantaba». En los últimos tiempos, Juan Manuel hacía de guarda en unas naves a la salida del pueblo. Trabajaba a intervalos. Le llegaba con la pensión de invalidez que recibe desde que hace unos 20 años, cuando trabajaba como especialista eléctrico en Abengoa, se cayó desde una torreta.

«PARECÍA UNA MOMIA»

«Quedó hecho papilla. Parecía una momia. Había que cuidarle como a un vegetal. Durante mucho tiempo fue en silla de ruedas. Josefa se encargaba de todo. Le empujaba, sacaba adelante a los críos y la casa», dice una paisana, Mercedes, permanente azabache, que como casi todos en este pueblo de 8.500 habitantes en el Bajo Guadalquivir, prefiere mantener su apellido a buen recaudo.

Josefa siempre fue ama de casa y, como sus cuatro hermanas, nunca se movió de El Cuervo. El Gogo viajó mucho por su trabajo en la eléctrica. Varios países africanos, Madrid, Alicante... Todo era más fácil cuando las juergas se las corría lejos de casa. Al fijar su residencia en el pueblo, arreciaron los problemas.

En cuanto pudo caminar por su propio pie, puso rumbo al bar. Cualquier excusa era buena: la feria, el Rocío, los toros, carnaval... Josefa nunca sabía si llegaría tarde o si no llegaría. Cuentan en el pueblo que la traicionaba con otras mujeres y también con hombres. «Siempre fue muy liberal. Fiestas, se apuntaba a todas. De la mujer no es que hablase mal. Es que ni hablaba. Para él no existía», dice un amigo del encarcelado.

Tuvieron dos hijos. Juan Manuel, al que también llaman Gogo, de 26 años, emancipado, que trabaja en una empresa de materiales de construcción, y el pequeño, Adrián, de 22, homosexual, lo que había causado graves discusiones en el hogar. Ninguno tenía buena relación con su padre, según cuenta un familiar. No es el único drama en el árbol cruzado de los Cordero-Ramírez. Un hermano del asesino, Mateo, está casado con Manoli, hermana de la víctima.

La víspera de Reyes, los hijos de Pepi se refugiaron en casa de una de sus tías, viendo las horas venir, viendo las horas volver, y recibiendo el pésame de los paisanos. El alcalde había decretado el luto del pueblo y el cielo obedeció. En toda España, los críos intentaban pescar caramelos de las cabalgatas de Reyes. Menos en El Cuervo: el único pueblo de España donde Melchor, Gaspar y Baltasar pasearon saludando el viernes, con tres días de retraso.

«NO LE PEGABA»

Tres vecinas que no quieren revelar sus nombres contemplan en bata la entrada de la calle Rosa, 7, con su enrejado mudo, sus velas con la estampa de Nuestra Señora del Carmen en la puerta y unas margaritas mustias. El cristal de la puerta sigue ajado, tras la patada que el hijo mayor dio ante las cámaras de televisión cuando supo lo ocurrido.

-A mí nunca me gustó. Las pocas veces que se les veía juntos, él la hacía de menos. Le decía: «Calla, que tú no vales pa' na'». La mató poco a poco, a palos de los que no dejan morao -dice una, de más de 60 años, mientras se ciñe su albornoz azul.

Dos de ellas la llamaron recientemente, porque Josefa se sacaba unas perrillas extra vendiendo a domicilio productos de cosmética e higiene de la marca Avón. De constitución rolliza, los meses antes de su asesinato parecía un cirio andante. «Debía de pesar 30 kilos. Tenía unas muñecas así, como el dedo. Estaba demacrada», dice la que vive en la casa de la esquina. Asustada, fue a ver a Isabel, hermana de Josefa. «Le dije que conocía un médico muy bueno de los nervios. Isabel me contó que Pepi sufría y discutía con el marido, pero que el Gogo no le pegaba y le daba su dinero. Todas las hermanas le insistían en que se divorciara para siempre».

De hecho, él iba y venía del domicilio. Había pertrechado una cochera en la plaza del Ayuntamiento como segunda casa. Allí el Gogo escuchaba música de los 60, su preferida, y hacía lo que le placía. Pero en la calle estaban de obras y había vuelto al domicilio familiar, donde recomenzó la tormenta para Pepi.

Ella nunca le había denunciado. «Era una mujer a la antigua. No hablaba por no ofender. Sufrió desde novia, pero nunca se lo contaba a nadie, aunque todos sabían que discutían. Quién sabe por qué se casaron. Será que el amor es ciego de verdad», cuenta Candela. «Por aquí nunca vino», explica Isabel, la psicóloga del centro de la mujer de El Cuervo, «pero parece el estereotipo de la mujer maltratada psicológicamente durante muchos años».

Ella sabe del miedo de muchas mujeres a denunciar los malos tratos en El Cuervo. Algunas retiran los cargos amenazadas por sus maridos. Preguntando por el pueblo, la gente dice que en El Cuervo nunca se han registrado episodios de malos tratos. Bajo el felpudo, emerge otra realidad.

En 2009, 200 mujeres acudieron al centro a realizar consultas sobre sus derechos en relación con la violencia conyugal. O sea, el 5,7% de las en torno a 3.500 mujeres de más de 16 años que viven en la localidad. Una media similar a la de 2008.

LA RISITA DE SIEMPRE

Podría pensarse que se trata de un fenómeno ligado a la mentalidad antigua. No es cierto. «Muchas de las chicas tienen poco más de 16 años», afirma la psicóloga. En El Cuervo hay una terapia de grupo con ocho mujeres que han roto la omertá rural en un municipio, rodeado de cortijos, que siempre ha vivido de la mano de obra agrícola.

El pueblo andaluz asume la tragedia, como una herencia lorquiana, pero no el deshonor. Acababan de asesinar a una mujer y en el pueblo sólo se hablaba el miércoles de una sonrisa. La del Gogo, al partir, esposado, de los juzgados de Lebrija, «Yo empecé a gritar delante de la televisión: joputa, acecino... Tendría que haber salido de allí al menos con la cabeza gacha», dice la vecina de la bata azul.

Muchos otros le esperaban para gritárselo en persona. El Gogo les retó con una risita cabrona, la que siempre gastaba, mañana y noche, con la copa de Larios en la mano, dispuesto a seguir la fiesta. Él es la primera bestia de 2010. Se llama Juan Manuel Cordero. Y lleva el disfraz grapado al nombre.


Y EL PRIMER HOMBRE ASESINADO. Y LA PRIMERA CONDENADA POR MENTIROSA...

Los primeros protagonistas por violencia de género ya han aparecido en 2010. Son casos que demuestran que las es ta dís ticas oficiales no dicen siempre toda la verdad.

PRIMER ASESINADO. Menos mediático pero también cruel. La violencia de género contra hombres ya se cobró su primera víctima: Antonio Luna Peña, español, 54 años. El cuchillo que lo mató, le atravesó la cara. Su supuesta asesina, una mujer de 49 años, magrebí. Ella misma se presentó en la comisaría de Carabanchel, Madrid, para describir la muerte de Antonio. «Acabo de matarlo», confesó F.K. Su móvil: el despecho.

Los agentes fueron a la dirección que ella les dio: Plaza del Cardenal Pancili, 6. En el salón estaba su ex pareja como ella lo había descrito. Los servicios sanitarios no pudieron hacer nada por él. F.K. habría actuado movida por los celos y la ira [«El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba», decía Salomón]. Antonio Luna ya había rehecho su vida con otra mujer, con quien vivía. Según los vecinos, ambos regularmente discutían. Se investiga si la agresión fue mutua, aunque está casi descartado. Ella no mostraba -aunque sólo lo podrá confirmar el informe del forense- signos externos de violencia.

PRIMERA MENTIROSA. Le acusó de violar a sus hijos. De casi ahogarla. Le denunció en más de 20 juzgados. Le obligó a irse de casa. La policía y los jueces la defendieron desde 2003. El ex marido de M.T. estuvo a punto de ir a prisión. Esta semana trascendió la sentencia firme de la Audiencia de Salamanca. Puras patrañas.

Todo el peso de la ley estuvo a punto de caer sobre este miembro de la Asociación de Padres de Familia Separados. En su calvario legal -además- los jueces le impusieron una pensión desproporcionada. Nadie quiso escucharle cuando decía que su ex mujer tenía una personalidad paranoide. La sentencia es ejemplar porque son muy raros los casos en que la Justicia va en contra de una mujer que argumenta sufrir malos tratos [19 versus 50.000 procedimientos en total]. Su condena: 5.000 euros de indemnización para su ex esposo y 1.800 euros de multa. Y la vergüenza por aprovecharse de una ley que protege a mujeres que -de verdad- sufren malos tratos.

PRIMERA JUEZ «REBELDE». María Gracia Parera de Cáceres acaba de lanzar, en un foro web especializado, la primera sentencia sobre la situación en la Justicia española: «Soy juez de violencia sobre la mujer en Madrid desde el 2005, he conocido miles de asuntos relativos a denuncias de violencia de género. El juez Serrano, en sus manifestaciones respecto de las detenciones injustificadas, tiene la razón, os podría contar numerosas detenciones vergonzosas: La de un hombre de 85 años con alzheimer avanzado porque su esposa quería que le tramiten una residencia. O la detención de un hombre con herida de arma blanca causada por su pareja que dijo que era él quien la había amenazado [y él era inocente]... Estas detenciones, como casi todas las que se producen, son policiales, no son efectuadas por orden judicial, y su fundamento no es el riesgo inminente para la denunciante, sino el miedo o lo que vulgarmente podríamos describir con la frase pasa la bola y que no vuelva».

dilluns, 11 de gener del 2010

Un juez ve injurias contra el juez Serrano y las remite al Supremo


Un juez ve injurias contra el juez Serrano y las remite al Supremo

Un juez de Sevilla ha visto indicios de un posible delito de injurias y amenazas con publicidad proferidas por Inmaculada Montalbán, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), contra el magistrado sevillano Francisco Serrano, por lo que ha acordado remitir su denuncia al Tribunal Supremo.

En un auto al que ha tenido acceso Efe, el juez de instrucción 10 de Sevilla recuerda que Montalbán, como presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del CGPJ, emitió el pasado 14 de diciembre un comunicado en el que criticaba a Serrano, juez de Familia 7 de Sevilla, por sus descalificaciones hacia la Ley Integral contra la Violencia de Género y sugería la apertura de un expediente disciplinario contra él.

El auto afirma que los hechos relatados por Serrano en su denuncia "hacen presumir la posible existencia de una infracción penal, en concreto de injurias y amenazas realizadas con publicidad".

Por ello, acuerda inhibirse en favor de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, órgano competente para instruir y enjuiciar las causas contra los vocales del CGPJ.

Dada la condición de aforada de Montalbán, "cualquier actuación tendente a verificar la veracidad de las imputaciones que se contienen en la denuncia o las circunstancias que en ella se ponen de manifiesto constituirían diligencias netamente instructoras", dice el auto, por lo que acuerda remitir la denuncia al Supremo.

El juez Serrano, que ha criticado públicamente la Ley contra la Violencia de Género porque, a su juicio, favorece las denuncias falsas y "estigmatiza al hombre por el hecho de serlo", fue respondido públicamente por Montalbán en un comunicado que, además, fue colgado en la página web del CGPJ.

En él, la vocal del CGPJ y presidenta del Observatorio calificaba las opiniones de Serrano como carentes de rigor, afirmaba que denotaban un "desconocimiento e insensibilidad" ante un problema social y terminaba afirmando que de sus declaraciones podrían derivarse "posibles responsabilidades" disciplinarias.

Serrano dijo en su denuncia que dicho comunicado contenía "expresiones ilegítimamente descalificadoras, ofensivas e injuriosas contra su dignidad profesional" y entrañaban, además, "una amenaza contra su integridad y futuro como magistrado".

Condenada una mujer que utilizó a su hija menor para ´hacerle la vida imposible´ a su ex marido

http://www.diariodemallorca.es/sucesos/2009/12/31/condenada-mujer-utilizo-hija-menor-hacerle-vida-imposible-ex-marido/533977.html

Condenada una mujer que utilizó a su hija menor para ´hacerle la vida imposible´ a su ex marido

El juez de Palma le impone una pena de multa y le prohibe comunicarse con su ex esposo

La acusada se negaba a cumplir el régimen de visitas y se inventó una denuncia por agresión sexual



J.F. MESTRE. PALMA. Un juez de Palma ha impuesto una condena, ratificada ahora por la Audiencia, contra una mujer que se dedicó a hacerle la vida imposible a su ex marido y para ello utilizaba a su hija menor, de apenas tres años de edad. La acusada, directiva de una importante empresa de comunicación, tendrá que pagar una multa de 2.000 euros y además no podrá acercarse ni comunicarse de ninguna forma con su ex marido, quien mantiene una relación sentimental con otra persona.
La sentencia señala que la pareja protagonizó una violenta separación. La sentencia de divorcio no sólo no apaciguó los ánimos, sino que aumentó el nivel de tensión. La pareja tuvo una hija en común que nació el año 2001.
La mujer, desde prácticamente al poco de nacer la niña hasta tres años después, se negó a cumplir el régimen de visitas, que establecía una serie de días a la semana para que la menor disfrutara de la compañía de su padre. La acusada tuvo que ser varias veces requerida por el juzgado de familia, bajo el apercibimiento de una acusación por un delito de desobediencia, para que cumpliera el régimen.
Pero el acoso de esta mujer fue mucho más lejos. El juez le otorgó el uso del vehículo, que estaba a nombre de su ex marido, defendido por la abogada Consuelo Pau. Ella se dedicó a cometer infracciones de tráfico para que las sanciones económicas las tuviera que abonar el padre de su hija.

Trabajaban juntos

Los dos antiguos cónyuges trabajaban en la misma compañía. En el centro de trabajo fueron apareciendo fotocopias de un informe psicológico que perjudicaba al marido.
Además, el hombre, según señala la sentencia, empezó a recibir mensajes en su teléfono móvil, enviados por su antigua pareja, en los que le anunciaba que le arrancaría el cabello a su madre y que no pararía hasta que pidiera limosna en la puerta de un centro comercial.
Otra de las estrategias que utilizó la acusada para perjudicar a la víctima fue una denuncia que presentó ante la delegación de Hacienda contra el padre de la prometida de su antiguo marido.
La sentencia, además, señala que la acusada se presentó un día en el juzgado de guardia para denunciar que su marido, su actual pareja y el hijo de esta mujer, de unos ocho años de edad, habrían estado agrediendo sexualmente de su hija. Esta denuncia la presentó, según la sentencia, pese a que el informe médico señalaba que los síntomas que presentaba la niña eran compatibles con numerosas patologías. Además, la exploración ginecológica que se le hizo a la pequeña no descubrió nada anormal.
La mujer ya fue condenada con anterioridad por no cumplir las obligaciones familiares y la sentencia ya detallaba que mostraba una "clara y decidida voluntad entorpecedora del régimen de visitas". También señalaba que la mujer "conseguía encontrar cualquier excusa para impedir la relación de su hija con el padre".
La condenada presentó un recurso ante la Audiencia contra esta sentencia, que ha sido desestimada por el tribunal.

diumenge, 20 de desembre del 2009

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/16/andalucia_sevilla/1260980478.html

Las jueces de Familia secundan las críticas contra la Ley de Violencia de Género


  • El Observatorio del CGPJ desacreditó las críticas del juez Francisco Serrano
  • Sus compañeras de jurisdicción salen en su defensa y de la libertad de expresión
  • Sostienen que se producen más denuncias falsas que las del recuento oficial
Efe | Sevilla

Las cuatro jueces de Familia de Sevilla han apoyado a su compañero Francisco Serrano y han dicho que las críticas contra él por parte del Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial son un intento de amedrentarle y "comprometen la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Una portavoz de las cuatro jueces de Familia de Sevilla, todas ellas mujeres, ha dicho a Efe que los magistrados de esta jurisdicción están "indignados" con las críticas del Observatorio, pues las interpretaciones del juez de Familia 7, Francisco Serrano, "las puede hacer cualquier ciudadano" y además "es lógico que las emita quien conoce mejor la problemática".

El juez Serrano ha lamentado varias veces que los estudios del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se hacen con sentencias condenatorias, y no con las denuncias que se archivan.

El lunes pasado, dicho Observatorio respondió en un comunicado que los análisis del magistrado "carecen de rigor" y resultan "inadmisibles", "sin perjuicio de las posibles responsabilidades que pudieran derivarse".

Ahora, las jueces de Familia de Sevilla han asegurado a Efe que cualquier ley, informe del CGPJ o sentencia puede ser objeto de "crítica constructiva y razonada", y los jueces "se encuentran entre las personas más capacitadas para hacerlo".

"Una sociedad democrática y de Derecho debe ser capaz de asumir la crítica", ha dicho la portavoz, y ha añadido que el Observatorio de Violencia de Género "debe ser consciente de que hace una función pública y que puede ser sometido a crítica".

'Suenan a amedrantamiento'

Por ello, sus manifestaciones públicas contra Serrano "suenan a amedrentamiento" y con ello el Observatorio "compromete la libertad de expresión de cualquier ciudadano".

Su actitud supone un peligro para cualquier persona o asociación que desee pronunciarse y se encuentre con la amenaza de ser ilegalizada o borrada del mapa, según las juezas sevillanas.

En sus declaraciones, Serrano "no reveló ningún secreto profesional sino que emitió una crítica, como puede hacer cualquier persona", ha dicho la portavoz.

'Lo vemos todos los días'

El juez Serrano, que también ha denunciado el gran número de denuncias falsas que favorece la Ley Integral contra la Violencia de Género, refleja en sus declaraciones "algo que los jueces vemos todos los días, porque no siempre el malo es el padre o la madre, sino que en la vida real cada caso es diferente" y los jueces toman sus decisiones "siempre teniendo en cuenta el interés supremo de los hijos".

La portavoz de las jueces sevillanas de Familia ha informado además de que los foros judiciales en internet están recibiendo numerosos mensajes de apoyo a Serrano y de rechazo hacia la actitud del Observatorio del CGPJ.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091119/53827480523.html

Plan contra el maltrato en la UE

IZASKUN FERNÁNDEZ URIBE | Girona

El Gobierno español, que presidirá la Unión Europea en 2010, contará con la oposición de la mayoría de los gobiernos europeos, a su plan contra el maltrato.

Desde el Ministerio de Igualdad, y como referente progresista para Europa, se tilda al resto de gobiernos europeos de conservadores y de adoptar posturas cómodas frente a una lacra como es la violencia contra la mujer.

Éste nuestro país, que aspira a dar lecciones al resto de los europeos, está utilizando la discriminación positiva como medio para conseguir una falsa igualdad que está creando numerosas injusticias contra el género masculino. La igualdad no se alcanza con revanchismo, desprecio y minusvaloración al otro, ni ensalzando hasta cotas insospechadas y surrealistas las cualidades de uno.

Creo que somos nosotros los que debemos aprender de otros países que se rigen por leyes en las que, independientemente del sexo, se condena por igual al/la agresor/a, al/la que incumple sentencias y al/la que denuncia falsamente.

No entremos en la presidencia de la UE como elefante en cacharrería con un tema en el que nos llevan la delantera y centrémonos en averiguar como el resto de los gobiernos están saliendo de esta crisis, mientras España sigue a la cola en la recuperación.


CRÓNICA NEGRA El hombre que oye susurrar a los sumarios

http://findesemana.libertaddigital.com/el-hombre-que-oye-susurrar-a-los-sumarios-1276237308.html

CRÓNICA NEGRA

El hombre que oye susurrar a los sumarios

Por Francisco Pérez Abellán


El asedio ha sido largo, desde que el poder decretara la segunda muerte de Montesquieu. Pero hoy puede d ecirse que el estamento judicial está penetrado por la ideología y el francés, bien enterrado; y que ya no hay justicia: solo jueces. Abogados de prestigio dicen que no pueden predecir el resultado de causa alguna porque todo depende del juez al que le caiga. Algún juez hasta se atreve a pedir dinero a un banquero. Otros dejan en la calle a narcotraficantes para que no se depriman en prisión. Y a la vista está que no pasa nada. Los narcos ni siquiera vuelven a la cárcel.

Eso sí: España es un país donde se criminaliza al varón por el hecho de serlo, donde se aprueba una ley, por unanimidad, en contra de la igualdad de hombres y mujeres, por la que tantos hemos luchado, y donde cada año centenares de hombres son maltratados, vilipendiados, falsamente imputados, en virtud de una conveniencia política que atenta contra la Carta Magna, sin que los finos juristas se conmuevan.

En España, a la hora de juzgar, se confunde a un varón con un culpable y a un periodista con una fábrica de realitys. Para algunos jueces, incluso del Supremo, es lo mismo un autopatrono que una multinacional, un autónomo, que es un trabajador de los que más fácilmente van al paro, con una productora de programas, y a todos condena, para que respondan de forma solidaria, como si fuera lo mismo el rey que su porquero, como si pudiera haber solidaridad alguna entre asalariado y patrón o alguna correspondencia en sus cuentas corrientes. El caso es que algunos de esos jueces con falta de óptica se dicen de izquierdas. Claro que eso también es mentira.

Y, miren ustedes, la justicia está hecha de matices. Por ejemplo, no es lo mismo la violencia de género que una pelea entre iguales, aunque el resultado sean insultos y lesiones entre hombre y mujer. O entre hombre y hombre; mujer y mujer. La Ley de Violencia de Género, aprobada por políticos poco rigurosos, ha provocado que apenas haya distingos: es lo mismo un enfado por celos que una dominación largamente tortuosa. Hay jueces que en su mismidad encabezan jurados populares en los que no creen y producen justicia de la que desconfían. ¡Qué les voy a decir a ustedes, si incluso han intentado encerrar para siempre al Lute por violencia de género, cuando no delinque desde que le indultaron por los mil años de cárcel que le metió el franquismo! Estos es que no respetan nada, aunque aquí se dieron de manos a boca con otro susurrador de sumarios que escuchó el lamento del quinqui, baranda de la reinserción.

En este maremágnum de desprestigio, y siendo la justicia una de las cosas más demandadas del país, de vez en cuando surge un juez que oye susurrar a los sumarios: "Eh, Señoría, aquí hay otro de injusticia"; y lo repasa hasta darse cuenta de que a lo peor es una de esas falsas denuncias de las que se quejaba Ana Sanahuja, juez decana con dos ovarios, en Cataluña, allá por los tiempos en los que la Ley de Violencia de Género era una baza del Gobierno y no había caído todavía en el desprestigio. ¿Pero hay alguna mujer condenada por denuncia falsa? Se pregunta su señoría Serrano, juez valiente donde los haya, juez de la tabla redonda, juez de jueces, caballero de jueces de España. Pues no, no hay mujeres condenadas, aunque hay falsas denuncias, eso es un hecho.

Hombre, a ver si va a ser lo mismo que pasa con la prevaricación, que es el delito de los jueces. ¿Cuántas condenas hay por prevaricación en España? Pues no se sabe. Es otra de esas cifras que quedan ocultas, que no se difunden. Tal vez ni siquiera se recuentan. Miles de jueces actuando durante décadas y sólo se recuerda una condena por prevaricación, que además resulta políticamente escandalosa.

¡Shhh! Su Señoría, juez Serrano, del juzgado número 7 de familia de Sevilla, olé sus huesos, que hay treinta hombres asesinados por su ex parejas que no se cuentan, que el Ministerio del Interior, especialista en cifras ingobernables, ya no recoge en su ¡Annual Estadístico!, me río yo de las encuestas del CIS, desde el 2007. Usted puede ver que hay 51 mujeres asesinadas por ex parejas en el Ministerio de Igualdad, pero con Desigualdad, en la misma página del Ministerio, se escamotea el dato masculino, que políticamente no interesa. La política violadora de la justicia, abusona y manipuladora.

Dice su Señoría que este estado de cosas es quizá responsable de centenares de suicidios debidos a la ley de género, que trae establecido por defecto al varón como presunto culpable, al que despoja de bienes y de la tutela de sus hijos y lo empuja a la depresión y la muerte, según su Señoría, que oye susurrar a los sumarios, más de veinte mil que han pasado por sus manos. A veces el error se descubre a tiempo y el varón es exonerado, curiosamente sin culpar a nadie de su desgracia. Pero otras veces se lo lleva la corriente hasta el Hades, que es el infierno de los antiguos.

Ay, directores, que vuelva enseguida la legión de periodistas a los juzgados para contemplar los juicios, que vuelva el redactor de tribunales a denunciar los errores, las ligerezas, las frivolidades, a exponer las sentencias con faltas de ortografía o simples faltas de justicia. Que se exija altura intelectual al Tribunal Supremo. Y si no, que el Constitucional lo corrija. La última esperanza. E independencia política. Luz y taquígrafos.

Vamos, que para luego es tarde, que sin justicia no hay democracia, no hay libertad, no hay civilización. Que se persiga al que inste a la denuncia falsa, que se castigue al que denuncie falsamente. Que se revise la ley. Persigan el delito y a los delincuentes. Incluso si llevan toga. Odien el delito y compadezcan a los españoles. Salgan los jueces y juezas que oyen susurrar a los sumarios, no se queden en sus despachos, abrumados por la duda: ustedes son la Justicia.

Mis hijos no ganan

http://www.acciclm.org/

Mis hijos no ganan


El artículo 1 de la Ley de Violencia de Género (LVG) establece que todo hombre sujeto a las leyes españolas por su nacionalidad o residencia es violento dentro de la pareja heterosexual. De entrada. Como ha dicho el juez Francisco Serrano, el legislador (la legisladora) escribió como manifestación de la discriminación y no cuando la haya. También podría haber preferido antes que el presente de indicativo (la violencia que se ejerce), algún tiempo del modo subjuntivo (cuando la violencia se ejerza, se ejerciera) o la pasiva (sea ejercida). Universalizado así el maltrato, los legisladores (las legisladoras) olvidaron concretar qué es maltrato; sencillamente se predica que se ejerce, pero no se tipifica. Aquello que represente una molestia para la mujer con la que se ha mantenido una relación de pareja es susceptible de ser considerado maltrato, pues podría entrar dentro del llamado maltrato psicológico por ser contemplado como “manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”. Las preguntas de la llamada macroencuesta con la que se inició la justificación de una ley como la LVG incluyen las del tipo ¿Ha hecho comentarios despectivos de su ideología política? También la casuística se había hecho universal. Pero no parecía suficiente. Termina el artículo 1: “por parte de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”. El maltrato, coherentemente, es eterno y sólo se libra uno de él en el alejamiento perpetuo. La posibilidad de que llegara a ser reversible se estudia con suspicacia. La LVG, como bandera de la ideología de género, no distingue entre procesos de divorcio, episodios de crisis doméstica, conflictos de noviazgo, violencia física continuada… Todo es maltrato, todos somos maltratadores, y lo somos para siempre.

Con este artículo entre las manos, entre otros también afectados por esta ideología, los jueces dirimen conflictos de pareja, a veces con hijos comunes. Buena parte de las denuncias de violencia de género ocurren durante el proceso de divorcio. Se dirá que es ésa la causa de la separación, pero es que también aparecen cuando el divorcio lo solicita él (recordemos que sólo las mujeres pueden recurrir a esa ley). No son pocos los riesgos objetivos identificados por los jueces para dictar una orden de alejamiento sin más base que su propia protección de la complejidad familiar, de la presión social y del por si acaso.

¿Quién sale ganando?, se pregunta el Delegado del Gobierno para la Violencia de Género. Empecemos por quién no gana para ir excluyendo. Mis hijos no han ganado desde que inicié el proceso de divorcio y empecé a recibir denuncias (pesadillas y bruxismo, duelo, merma del rendimiento escolar, conflicto de lealtades, confusión informativa, judicialización de su vida, incomodidades en su ritmo de vida…), ni yo he ganado desde que inicié el proceso de divorcio (a las denuncias –para la tranquilidad bien pensante aclaro que tres fueron absolutorias y una no llegó al juzgado– se suma una orden de alejamiento que afectó a mis hijos, ansiedad, descapitalización mensual y anual…). En otros casos perdieron mucho más, como el contacto paterno-filial. ¿Quiénes ganaron?: supongo que quienes viven de las estadísticas para recibir las subvenciones, los centros que cuentan los usuarios para fortalecer su presencia, quienes viven de la publicidad de los programas contra la violencia de género, letrados y letradas, procuradores, arrendadores de domicilios, los (las) que convierten en trofeos las custodias parentales y a los niños, incluso el señor Delegado del Gobierno ha salido ganando con su nuevo puesto. Miraría por ahí antes que dejarlo en la duda malintencionada. Pero ni mis hijos ni yo hemos ganado nada que nos haya sido concedido. Nadie nos ha hecho un favor con las denunincas. Tampoco las personas muertas, mujeres y hombres, a manos de sus anteriores parejas o de sus sicarios. De todas formas, enfocarlo desde el punto de vista de ganar o perder no ayuda mucho a apaciguar el panorama.

A la par que aparecieron los centros para la Mujer en cada localidad de este país no surgió ningún –aunque fuera pequeñito– centro del Hombre o centro del Varón con ninguna –aunque fuera pequeñita– subvención para estudiar su situación hoy y centralizar sus reivindicaciones en caso de que el igualitarismo feminista hubiera perdido su medida y se hubiera convertido en revanchismo de género. Se pueden contar en minutos y líneas sin perder la cuenta las intervenciones mediáticas criticando la situación creada para el hombre en España, mientras se hace en miles de horas y ríos de tinta la dedicada a la violencia ejercida sobre las mujeres, presente a diario en las noticias. Puestos a hablar de agitación y propaganda, no hay color. Nos ilustraba Hannah Arendt sobre cómo Stalin preparaba la purga de sus nuevos enemigos acusándoles de sus propios rasgos político-patológicos que después él mantenía sin reparo.

A los hombres juzgados por denuncias les han pedido un esfuerzo en beneficio de las mujeres verdaderamente maltratadas. Eso es lo que han oído hasta de sus propios letrados. Un esfuerzo que no ha servido de mucho, dicho a la luz de las estadísticas elaboradas por las propias instituciones del Estado. Parece que es hora de que el Gobierno haga su trabajo y no se lo pida hecho a la sociedad eternamente, porque entonces cabe plantearse qué hace ahí este Gobierno y para qué existe la LVG, alterando la vida democrática desde en el margen diluido del Estado de Derecho.

Las denuncias falsas (un coste social soportable, en palabras de López-Aguilar, ministro de Justicia del Gobierno que aprobó esta ley) llegaron a cifrarse en un 4% según los defensores de la ley (las defensoras) antes del estudio del Consejo General del Poder Judicial que finalmente las ha rebajado a menos del 0,2%, cuatro puntos por debajo de la media de denuncias falsas en cualquier tipo de delito (Lo raro es que no dé un cero absoluto, porque todo es maltrato). Es difícil de creer que algo que suele despertar tan poco interés en los juzgados a la hora de investigar como las relaciones familiares pueda aclararse sólo con leer los rollos judiciales (y sólo en parte) y que no haya intereses coyunturales en la presentación de los resultados. Más cuando el juez Serrano ha aclarado que el estudio se realizó sobre condenas ratificadas en la Audiencia y sin contar las que no llegaron hasta allí. Como ir a buscar pobres a Beverly Hills, ha dicho. Mejor en Cáritas.

Nos presentan desde el Gobierno como un país con una ley única en el mundo. Tal vez deba tomarse como una señal para empezar a pensar si no somos los únicos que nos hemos equivocado al hacer una ley de efectos y uso tan brutales. La LVG no ha conseguido su objetivo principal: reducir las muertes en la pareja. Sólo ha logrado que aumenten las denuncias, la fecalización de los procesos de familia, la demonización del hombre y el desaguisado social, legal y judicial. Y lo ha hecho con política de fanfarria y no con otra más fina.

La imagen difundida y parece que deseada del hombre en la pareja se acerca mucho a la que hace una semana todavía lucía en la Puerta del Sol de Madrid: un hombre embridado, con los pantalones bajados y de rodillas era el objeto de juegos de su nueva mujer, mientras en la pared de la habitación del hotel se leía Recién casados. Huelga el trabajo de predecir cuántos segundos hubiera durado esa idea publicitaria en la cabeza del creativo (la creativa) si los sexos estuvieran intercambiados. Si definimos género como rol social que se atribuye a un sexo, el que se le reserva al hombre es rechazable tanto como lo rechazaron las mujeres. Ese revanchismo no tiene beneficios sociales y ya ha generado bastante daño, para el presente y para el futuro.

Si la revolución feminista pasa por aceptar las voces jueza y fiscala, cuentan con nuestro apoyo con la promesa añadida de que no se propondrá la sustitución de otros nombres por poetos, socialistos, populistos o machistos. No somos partidarios de la tipificación de delitos lingüísticos (¡ese omnipresente sesgo totalitario de la política de género que no consiguen esconder…!). Por sorpresa no nos pillaría, porque criminalizar o represaliar a quien sostenga críticas a la política de género es algo recurrente desde hace una legislatura y media.


dimarts, 8 de desembre del 2009

Malas artes y separación matrimonial

http://blogs.elcorreodigital.com/elcascarrabias/2009/12/7/malas-artes-y-separacion-matrimonial

Malas artes y separación matrimonial

Escrito por: Ángel Lázaro


Toda separación resulta dolorosa. De eso no hay duda alguna. Pero es aún más traumática cuando hay hijos de por medio; y si estos son menores, son quienes más sufren las consecuencias de la división de los padres. Y ya resulta infinitamente desagradable cuando una de las partes acusa a la otra de maltrato para evitar que la custodia de los pequeños sea compartida.

Cada vez asistimos con más frecuencia a casos en los que se consigue eliminar a uno de los cónyuges con una denuncia falsa. El último fue dado a conocer ayer, cuando un hombre resultó absuelto por la Audiencia de Sevilla tras haber sido acusado de abusar sexualmente de su hija de dos años. Las lesiones que presentaba la niña eran consecuencia de las heridas que ella misma se había producido al rascarse por las lombrices que tenía, y no por una presunta agresión como su ex mujer señaló ante el juez. Durante seis años, el hombre ha permanecido apartado de su hija, que ahora tiene ocho, tras una decisión judicial ante la denuncia de su pareja que ha resultado falsa. La principal prueba del abuso era el testimonio de la madre, que se produjo "en el contexto de una conflictividad conyugal".

Antes de ser denunciado, el acusado trabajaba como autónomo para unos grandes almacenes. Tras estos seis años ha contraído cáncer de colon y de piel, está sumido en depresión crónica, ha sufrido dos intentos de suicidio y se halla en permanente tratamiento psicológico, con una pensión por enfermedad de 301 euros.

"Hay que ser más contundente en estos casos; a mí me han privado de ver a mi hija casi siete años; esto no puede durar tanto y hay que investigar a las dos partes; con tanto tiempo hasta las pruebas se pueden perder, y el daño físico y psicológico que te causan a ti y a tu familia, ...", explicó el denunciado que ha pedido "igualdad" y que su ex mujer pague por haberle puesto una denuncia falsa.

"Una hija duele mucho; yo lo que pido es igualdad y que el que cometa el fallo que lo pague; si yo soy inocente, cómo la otra parte va a quedar impune; que los que manden hagan hincapié en esto; ahora quiero que me den la custodia de mi hija y su madre que pague lo que tenga que pagar, que haya justicia para los dos no para uno sólo", dijo el afectado de 37 años.
Además está seguro de que su hija, a la que no ve desde hace seis años y que, según dijo, se refiere a él como "el hombre malo", padece Síndrome de Alienación Parental (SAP), inducido por la madre para que le deteste a él.

"Mi familia está destrozada, yo también y mi hija no conoce a su padre; yo no puedo dormir más de una hora seguida, cogí problemas graves de estómago y depresiones", declaró el afectado, quien sobre la futura relación con su hija dijo que "va a ser difícil; a lo mejor tengo que ir a recogerla a su casa, pero cómo me las apaño yo para decirle 'soy tu papá', eso cómo se hace, cómo se dice".

No vayan a creer que es un caso aislado. En concreto, alrededor de 120.000 hombres al año se ven afectados en España por esta práctica, según datos de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados. La Justicia es lenta y para cuando resuelve los casos, el daño ya se ha producido. La práctica de denunciar al ex cónyuge para evitar la custodia compartida no puede seguir imperando como una conducta normalizada; más bien al contrario. Y los hijos nunca deben pagar las culpas de sus padres. Aunque esta afirmacíón no deja de ser más un deseo que una realidad, porque al final son los paganos de esta situación. Por eso se deben renovar cuanto antes nuevas prácticas que eviten, al menos, más daños colaterales a una situación de por sí traumática.

La apología que nunca existió

http://www.elpais.com/articulo/opinion/apologia/existio/elpepuopi/20091208elpepiopi_4/Tes

TRIBUNA: ENRIQUE LYNCH

La apología que nunca existió

Con las debidas excusas, permítaseme citar el siguiente pasaje de un artículo que publiqué el 6 de junio de 2006 en Babelia: "En un país donde, según las estadísticas que publica en Internet el Instituto de la Mujer (http://www.mtas.es/mujer/mujeres/cifras/tablas/W837.XLS), mueren en manos de sus parejas del sexo masculino un promedio de ocho mujeres por mes, resulta temerario rechazar por tendenciosos o exagerados los alegatos y denuncias de los colectivos feministas, tanto cuando se manifiestan abiertamente en su característico tono militante como cuando recalifican el sesgo de sus posiciones con la denominación "estudios de género". La discriminación y la violencia contra la población femenina sigue siendo una parte sustancial de la acendrada tradición del machismo ibérico. Es tan flagrante y grotesca la misoginia española -signo de una secularización incompleta que la modernización superficial y muy reciente de España sólo ha conseguido maquillar-, que aún está pendiente la reparación de la condición inferior de la mujer en este país, reparación que desde luego queda apenas mitigada por la política de asignación de cuotas de poder aplicada por las últimas administraciones de populares y socialistas. Ningún reclamo en cuanto a la condición de la mujer española está injustificado".

Cualquier opinión que disienta del dogma es escarnecida como machista

Contra la violencia, leyes justas, justicia social e instrucción pública de calidad

Esta reparación sigue estando pendiente y sólo por esta razón entiendo que mi artículo Revanchismo de género haya producido tanta alarma y tantas descalificaciones irracionales, pese a que se trataba de un texto coyuntural, compuesto por dos casuísticas y un argumento de peso.

En el primer caso se analizaban someramente los equívocos de la campaña Maltratozero a tenor de una valla publicitaria con el lema "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo". Aunque a primera vista podía no ser evidente, estaba claro que, sin los necesarios retoques, el lema en boca de un hombre se convertía en una afirmación sexista. Y en efecto -oh, sorpresa-, al aplicarlo a los varones, el "más" se convierte en "menos", de donde sólo cabe pensar que los promotores sabían que no apuntaba precisamente a afirmar la igualdad de "géneros". Se actuaba así en consonancia con el feminismo más serio que, desde la obra seminal de Alice Schwarger, La pequeña diferencia y sus grandes consecuencias (1979), siempre ha resaltado la condición diferencial de la mujer sin demérito de la igualdad jurídica.

¿Que quién teme al feminismo? Yo creo que mucha gente. Sobre todo cuando pretende deslizar su "diferencia" en las normas jurídicas y en las costumbres con la coartada de que así se protege a las víctimas o se repara una discriminación histórica.

Por lo que a mí toca, no le tengo ningún miedo y, al mismo tiempo, no veo inconveniente en suscribir (y lo he hecho en uno de mis libros) la versión ultrafeminista acerca de la naturaleza brutal masculina, como la que dan Catharine McKinnon y Andrea Dworkin en su lucha contra la pornografía o algunos pasajes muy lúcidos del Manifiesto SCUM de Valerie Solanas, al tiempo que abomino del mundo amazónico que esa ideología pretende construir.

La segunda casuística trata de algo muy trivial: la forma en que las mujeres actualmente se presentan en las letras de las canciones populares y en los videoclips. Me referí al de Julieta Venegas porque, tras arrojar por la borda del globo un aspirador y un televisor, Venegas echa al vacío a su ex enamorado como un objeto más. ¿No se trataba de que, por una vez, los representantes de uno y otro sexo (o "género") dejemos de tratarnos mutuamente como objetos? ¿Qué opinaría el colectivo femenino si, por ejemplo, David Bisbal se filmase agarrando a su compañera por los pelos y la arrojara por la ventana? Y mencioné la canción de Shakira porque explícitamente termina diciendo "Sigue llorando perdón, que yo no voy a llorar hoy por ti". Los disparates son habituales en la variopinta iconografía del pop, pero llama la atención que nadie repare en ello pese a que las masas -huelga decirlo- no leen a Kant o a Amartya Sen para recabar sus valores éticos y convivenciales y en cambio siguen a pies juntillas las lecciones impartidas por los medios, la publicidad, el cine, la televisión y los videoclips.

Por último, me parece un argumento de mala fe afirmar que culpabilizo a las mujeres de la violencia de que son objeto. Yo afirmo una cosa muy diferente: que las pautas "de género", tanto de los varones como de las mujeres, se constituyen en la primera infancia, cuando es decisiva la intervención de las madres. La madre es nuestro primer objeto de deseo y, a la vez, nuestra primera educadora sentimental. En relación con ella se labra nuestra identidad sexual y el modo como nos relacionamos con nuestros objetos de deseo. Por supuesto que también intervienen las mujeres durante toda la vida social de un adulto, como nos recuerda machaconamente el feminismo en todas sus variantes. Por lo tanto, ¿qué tiene de condenable señalar que este papel es insoslayable por lo que toca a la conformación de conductas tolerantes o machistas, brutales o civilizadas, tanto de las mujeres como de los hombres?

La única solución viable para el gravísimo problema de la violencia "de género" -qué digo, de la violencia en todas partes- es la promulgación de leyes justas y la promoción de la justicia social, cuya condición de posibilidad es una instrucción pública de calidad, el mejor medio conocido de promover una ciudadanía cívicamente virtuosa. Pero lo seguro -y éste es el asunto principal aquí- es que tal propósito nace muerto en una sociedad regida por pautas publicitarias (o sea, por el engaño), que habla lenguaje publicitario -lengua muerta, pues dice cómo no son las cosas- y "educa" con pedagogía publicitaria, que es pura manipulación de las conciencias. En suma, lo contrario del conocimiento. Por lo que cabe suponer que esta campaña es falaz y tan eficaz como intentar parar un toro con un Padrenuestro.

Sin duda, hay asuntos prácticos que aconsejan el uso de eslóganes como "Si bebes, no conduzcas" o "Póntelo, pónselo", pero eso no puede inducir a pensar que la violencia "de género" vaya a paliarse o atajarse con procedimientos publicitarios. Tampoco se desentraña convirtiéndola en un asunto enfocado desde la sola y exclusiva perspectiva de las víctimas. Honestamente, no creo que afirmar esto constituya una "apología de la violencia de género" ni que descalifique en absoluto la condición de la mujer contemporánea.

Sigo pensando hoy igual que hace tres años con relación a la violencia sobre las mujeres. Los virulentos e injustos ataques de que he sido objeto sólo se explican porque las cuestiones relacionadas con la condición de la mujer y sus derechos hace tiempo que se han convertido en un dogma y, como tal, cualquier opinión que disienta con la pauta dominante es inmediatamente perseguida, escarnecida y descalificada como machista, misógina y retrógrada. Pero lo más significativo es que no sólo se ha protestado por una supuesta apología que nunca existió, sino que además se ha criticado la decisión misma de publicar mi artículo y se ha reclamado la necesidad de proscribir lisa y llanamente cualquier otra opinión semejante. Y esto, señoras y señores, es impropio de un régimen de libertad y de una democracia moderna.

Enrique Lynch es escritor.